a los cinco minutos de haberme quedado dormido, suena el teléfono. contesto un poco confundido, reconozco la voz verónica.
verónica: ricky, puedo verte ahorita?
me froto los ojos, todavía estoy muy aturdido por el sueño. había tenido una mañana muy intensa de trabajo.
ricardo weblog: qué pasó. te escucho un poco agitada.
verónica: estoy hecha una fiesta, ricardo. hoy lo terminé a aerogal.
inmediatamente se me quita el sueño, el corazón empieza a latirme rapidísimo.
ricardo weblog: en serio?
verónica: sí, pues.
ricardo weblog: qué bacán, esa ha sido la mejor noticia que he recibido!
salgo corriendo de telecity y voy a recogerla al aeropuerto. durante la última semana y el mes siguiente verónica se quedaría haciendo operaciones en pista junto a lorena porque es temporada baja en iberia.
freno a raya sobre los adoquines del parqueadero. aparece verónica acompañada de lorena. lorena se queda afuera y verónica se mete al carro. nos abrazamos. sobre su hombro observo a lorena hablando por teléfono.
ricardo weblog: qué bien, vero. te felicito, así se hace. te has quitado un peso de encima.
verónica: vamos a celebrar!
ricardo weblog: a dónde?
verónica baja la ventanilla del carro y se asoma. llama a lorena que continúa con el celular.
verónica: a dónde es que vamos?
lorena: a fiztiarnos!
verónica: ya te contestó david?
lorena: no, el muy imbécil tiene el teléfono apagado.
verónica: que se friegue! ven, súbete!
lorena se sube al asiento de atrás y guarda el teléfono en la cartera. la observo por el retrovisor, mira distraída por la ventanilla. alguien la llama y ella baja el vidrio. grita contenta, no, nada que ver, me voy ahorita a cuenca, sí, a bailar la chola cuencana. se acerca a verónica y le dice riendo, el muy idiota de javier se cree que me voy a cuenca.
se ríen.
ricardo weblog: a dónde mismo van?
lorena se acomoda en el asiento. me mira y la risa se le desdibuja quedándole en una expresión seria.
lorena: vamos a la casa de vero a cambiarnos de ropa. no vamos a ir así, guachufles.
la miro por el espejo.
ricardo weblog: viven juntas?
lorena: no, sólo dormimos juntas!
observo un poco confundido a verónica. ella se sonríe. habla lorena enojada.
lorena: oye, tu nuevo enamorado se cree que somos tortilleras.
verónica se voltea hacia lorena.
verónica: lo que pasa es que los hombres sólo piensan en el sexo las veinticuatro horas del día y no —me mira— no somos tortilleras.
lorena: no me cambio en mi casa porque hay fantasmas y me da miedo estar sola.
verónica: lorena dice que anoche en la madrugada escuchó un ruido y cuando se asomó a la venta de la sala, vio al tintin trepado en un árbol. vente para acá mamacita, le decía.
ricardo weblog: habrá sido el tin delgado, a él le gustan las coloradas.
lorena: no, par de idiotas. era una mujer con vestido blanco flotando en la jardinera. yo la vi clarito, sus pies no tocaban el piso. se burlan como idiotas porque nunca se han llevado un buen susto.
ricardo weblog: bueno, yo nunca he visto un fantasma, pero de que existen, existen. y tú vero, te ves como si hubieras visto exactamente lo opuesto a un fantasma.
verónica: sí, ricky, estoy liberada. pero te cuento después, porque ahorita hay mucha sapada.
señala a lorena por encima del asiento. lorena atrapa su dedo y se lo tuerce. le dice, esta sapa te ha salvado el pellejo, cholita.
las observo, son como dos niñas grandes. estoy muy contento.
al cabo de unos minutos llegamos a su casa. ellas se bajan.
verónica: pásanos recogiendo a las ocho ricky.
ricardo weblog: listo.
lorena se asoma a la ventanilla.
lorena: y trae plata que no nos gustan que los enamorados se nos estrenen pobres.
verónica la empuja.
verónica: no le hagas caso, tiene el cerebro hecho huecos como un queso. la pobrecita estuvo toda la tarde resolviendo problemas algorítmicos y protocolos de vuelo. si hubieras estado ahí, ricardo. en todo el mezzanine flotaba un olorcito así como a neuronas quemadas.
llego a mi casa, tomo una ducha y arreglo mis cuentas. saco algunos libros de walter riso, entre sus páginas encuentro una lámina de fluoxetina, en sus cavidades todavía quedan tres píldoras. no las tomo. no hay motivo, me siento extraordinariamente bien. repaso los párrafos remarcados hasta que ya es hora del volver. a las ocho en punto estoy afuera de la casa de verónica.
espero afuera un par de minutos, verónica es la primera en bajar. lorena tarda un poco mas.
verónica cambia de estaciones la radio del carro. quisiera tomarla, abrazarla, besarla. me aferro con ambas manos al volante. respiro despacio, reteniendo su perfume.
ricardo weblog: yo creo que las cosas entre aerogal y tú no funcionaron porque son diametralmente opuestos.
verónica le sube el volumen a una canción.
verónica: sí, él quería pasarme por encima y yo no me dejo. no está en mi disminuirme, achicarme y hacer de alfombra.
ricardo weblog: es que es así, enamorarse no significa enterrar la conciencia y aceptar lo que el otro diga sin discutir, sin tener diferencias. si nunca te enojas con tu pareja es porque han pasado dos cosas, o bien te has autoengañado para no ver sus errores o simplemente estas viviendo con un santo. ambas cosas son igual de alarmantes.
suena una canción de moda que viene al caso. le subo el volumen.
ricardo weblog: escucha.
dime quién pierde más, el que duda o el que todo lo perdona. dime quién pierde más, el que piensa o el que todo lo abandona y a mí me tocó perder. ahora lo entiendo, el que primero se enamora pierde.
verónica: el que se enamora primero pierde.
ricardo weblog: exacto. en una relación quién es el que gana? no es el que tiene más plata, ni el más listo, ni siquiera el más guapo, sino el que menos necesita de otro. si la persona que amas puede estar sin ti mucho mas fácilmente que tú, entonces algo está mal. hasta donde yo sé, una persona medianamente decente no se queda con alguien que no ama para aprovecharse de ciertos beneficios. ya sea, dinero, privilegios o sexo.
verónica: pero nosotros tuvimos nuestra historia y no todo era malo.
ricardo weblog: no todo era malo, pero cuando pusiste en una balanza el costo/beneficio, qué pasó, vero? te diste cuenta que el lado malo pesaba más que el bueno. en realidad valía soportar desidia, desinterés, estrés por escasos momentos de alegría?
verónica: pero él me cuidaba, me deseaba, me daba lo que quería.
ricardo weblog: no dudo que te cuidara y tampoco que te deseara. pero dime vero, qué es mejor, ser cuidada? ser deseada? yo creo que lo mejor es ser amada. como que es mas completo y mejor si es amor así como te gusta, con amor libre y democrático, como te lo puede brindar una persona que conoces, que tiene un carro, que esta dispuesto a verte a cualquier hora del día, alguien que se llame así como yo.
sonreímos. nos miramos a los ojos. estamos a punto de besarnos cuando escuchamos que de golpe se abre la puerta de atrás. nos volteamos asustados, pensamos que nos están secuestrando. pero sólo es lorena entrando.
lorena: no, sigan besándose. hagan como que no estoy.
conduzco a fizz. en el camino tenemos una charla relajada llena de anécdotas y risas. cuando llegamos vemos a un chico observándonos, apoyado en un carro negro. nos bajamos. lorena se le acerca corriendo a abrazarlo. se besan. el chico se nos acerca y nos da la mano. lo miro a la cara. me doy cuenta que no es el chico cara de perro que la recogió hace semanas al pie de la agencia de iberia.
entramos a la discoteca y pedimos unas bebidas. el chico invita a verónica a bailar. ella acepta. lorena y yo nos quedamos en la mesa. todavía no tenemos mucha confianza, en realidad habría querido venir únicamente con verónica. lorena revuelve los hielos en su vaso con un sorbete con sombrilla. ella evita mirarme, observa el techo y saluda hacia las personas que bailan. le hago una pregunta. ella hace un gesto, no puede oír bien. la música está demasiado alta.
lorena: qué?
ricardo weblog: te cambiaste de enamorado?
lorena: no, es el mismo!
ricardo weblog: no, éste es diferente. el otro tenía cara de perro y era más bajo y más gordo. este es flaco con cara de pato y usa cerquillo.
lorena se ríe.
lorena: es el mismo, sino que le hice actualizaciones!
verónica y el enamorado de lorena nos interrumpen. ahora él la saca a la pista. lorena baila sacudiendo orgullosa su cabello. me acuerdo del comercial de sedal, la amistad despeina. verónica se queda de pie a mi lado. me jala.
verónica: ven, vamos a bailar.
ricardo weblog: la verdad es que me siento un poco tonto bailando.
verónica: más tonto te ves aquí sentado.
salgo a bailar, brinco, trato de seguir los pasos, pero me tropiezo con las demás personas. la bulla, la multitud y las luces me confunden. lorena, sin dejar de bailar, se nos acerca y se ríe. dice gritándome al oído.
lorena: una vez se me dañó la lavadora y juro se movía como tú.
verónica me empuja hacia lorena y le dice. a ver, tú que eres tan lista, enséñale cómo se baila. lorena hace gestos de incomodidad. verónica se lleva al enamorado de lorena de la mano. yo me muevo siguiéndole el paso a lorena.
ricardo weblog: no te caigo bien, verdad?
lorena cierra los ojos y niega no sé si bailando.
ricardo weblog: voy a ser sincero contigo, tampoco me caes muy bien, pero hagamos como si disfrutáramos el momento. te parece? tenemos en común a verónica y no le conviene que nos comportemos como idiotas.
lorena se me apega y bailamos frotándonos. pongo mi mano en su espalda, tiene una blusa de tiritas escotada. siento su piel cálida y húmeda. meses después descubriría que su transpiración es así, como sudor de bebé, agüita tibia de manzanilla fresca. me separo cuando siento que se me está parando.
bailamos y bebemos hasta tarde. cambio un par de palabras con el enamorado de lorena. se conocieron por casualidad en el aeropuerto hace un mes, cuando fue hacer una diligencia de la empresa para la que trabaja, senefelder. son pareja desde hace una semana.
de noche nos despedimos y lorena se va con su enamorado. le abro la puerta del carro a verónica.
ricardo weblog: cómo te sientes?
verónica: feliz.
ricardo weblog: yo también, siento como si hubiera encontrado a mi alma gemela.
verónica: en verdad?
acelero, volamos por la kennedy.
ricardo weblog: sí, aunque me han dicho que dios no hace clones.
verónica: bueno, al menos tenemos los mismos gustos y estamos del mismo lado.
llegamos a su casa. nos despedimos con un beso en la mejilla. ella se baja y abre la puerta del cerramiento. yo me quedo observándola. entonces, en lugar de encender el carro e irme, me bajo y me le acerco. ella me mira sorprendida, se mete el cabello tras la oreja un poco nerviosa. le suplico.
ricardo weblog: no te vayas.
verónica: tengo que dormir.
ricardo weblog: bueno, sí. yo también.
verónica: entonces?
ricardo weblog: no te vayas todavía, quédate un poco más.
entonces ella me abraza y me besa. es un beso cortito, suave y dulce. toco su mejilla. siento que me la cabeza me da vueltas. me siento entre emocionado y asustado, como si hubiera robado algo.
verónica: ya puedo irme?
ricardo weblog: qué vas hacer mañana?
ella se queda pensando. entonces, instantáneamente, aterrizo con un pensamiento irracional catastrófico, no quiere verme, hice algo mal. sin embargo, verónica lo borra de un plumazo.
verónica: voy a salir contigo!
me sonrío. de nuevo estoy feliz.
ricardo weblog: y el sábado?
verónica: también!
ricardo weblog: y el domingo?
me abraza, las piernas me tiemblan.
verónica: y entresemana y todos los días que quieras. me gusta estar contigo. me siento contenta de decirte que sí.
tomo sus manos y las beso.
conduzco sin parar de revivir, ralentizar, acelerar y repetir hasta la saciedad el beso, la expresión de su rostro, su perfume, sus palabras. magnificando, deteniéndome a analizar cada partícula de aquel hermoso recuerdo y hundiéndome irremediablemente en él a ciento cuarenta kilómetros por hora.
a la mañana siguiente salgo a ver el carro, me doy cuenta que tiene un rayón en la puerta, una fisura en el guardafangos y hierba en el parachoques.
me preguntan qué pasó. trato de acordarme cómo fue me llegué a casa. recuerdo levemente que recorría a toda velocidad el carril de la metrovía en contravía, creo haber hecho chillar las llantas en un parqueadero de la villamil y, un recuerdo entre brumas, me metí a un parque acelerando en cuarta. me rasco la cabeza. digo, no sé.