Allí seguían las lámparas de plata de Transilvania en el techo clavadas con la seguridad de que nunca se desprenderían por la mano solícita de otro que se ofreció puerilmente cuando ella en la puerta del apartamento se quejaba de que pobre de mí que no tengo quien vele por mi seguridad y necesidades que son pocas, qué haré entre estas cosas de hombres con mis frágiles de manos de mujer y él dejó de hacer lo que estaba haciendo, el automóvil parado sobre sus cuatro gatas hidráulicas tuvo que esperar mucho tiempo hasta que se desocupara el hombre que corrió en su auxilio para poner las cosas en su cuarto de acuerdo con el criterio de ubicación que ella aprendió de las revistas de moda que leyó en las tardes de más sol para no pensar que estaba en la ciudad del humo y polvo sino en una playa exótica donde se aparecía ese descamisado para mover de un sitio a otro la lavadora como si fuera de juguete, cambiar por duraznos el color de fresa de las paredes con tanta eficacia como si cerrara una puerta, arrancar el suelo de concreto como si se tratara de hojas de papel y reemplazarla por la mullida alfombra que ahora imitaba el sueño de los grandes mamíferos en la atmósfera de hielo seco de la habitación en la mañana de nieve. Se acordaba de los bombillos inalcanzables que él alcanzó de un salto elástico mientras ella, con un vaso de ensalada de frutas enlatadas, le iba señalando con el dedo el lugar de los objetos en el techo. El obedecía con tanta humildad que parecía un esclavo y fue así como obtuvo la confianza suficiente para decirle que no seas bruto, hombre, más cuidado con esos cristales de China que fueron confeccionados a mano en mas tiempo del que le tomó a Dios la creación del mundo, le dijo que fíjate bien donde pones las patas, pendejo, no vayas a dañar los tejidos de puntos ciegos de musulmanes cristianizados en la India que hilaron esta alfombra con más cuidado y más precisión que el engranaje secreto del universo, le gritó desesperada que casi me destrozas la vajilla de barro cocido a fuego lento por el rescoldo de la sabiduría vaporosa de los incas que aprendieron sus buenas artes de Atahualpa, carajo. Así que el hombre estuvo aprisionado a sus órdenes por mucho más tiempo del que le hizo falta, aprovechándose de su buen corazón hasta que ella misma se convenció que no lo resistiría otro día más sin enamorarse de él. Lo agarró de la camisa y lo bajó de la escalera en la que se había trepado para arreglar unas fisuras del techo, lo sacó por la puerta a empujones, sin agradecerle, con la única dicha de saber que te llamo cuando vuelva a necesitarte, quédate afuera si quieres. El se quedó afuera atosigándola con flores y cartas deslizadas en silencio por debajo de la puerta. La persiguió con recados indeseados hasta que después de tanto desengaño en el supermercado, tanta frustración a la salida de la universidad, tanto despecho por las mañanas, tanta amargura en sus tardes, tanto amor en los sueños y tanto coraje en las pesadillas llegó el día fulminante en que ella le dijo en su cara que ya no, hasta aquí cholito, ya me fastidiaste bastante, pégate un tiro si tanto te quieres morir por mí al que finalmente él accedió en la penumbra lúgubre del llanto sin consuelo en el cuarto de tinieblas mientras escuchaba el último pensamiento de la última frase desgastada en el carrete de la memoria que ella le cantó con su extraña voz de muchacho adolescente, ya no te quiero. Ella nunca pudo escuchar el disparo distante que asustó a los vecinos, los gritos de pánico que alertaron a la policía, no se enteró del cuerpo que fue sacado entre cuatro en la hamaca improvisada por unas sábanas blancas ensopadas de sangre, nunca supo del funeral del infortunado, nunca vio las flores de tristeza, los adioses de dolor de quienes lamentaron su temprana partida porque era un buen hombre, porque era sano y su corazón limpio porque yo lo conocí de toda la vida señorita periodista, porque ella se olvidó de él hasta aquella tarde de congelación en que su recuerdo la persiguió y ella se lamentaba metida entre los colores sofocantes de sus edredones si por lo menos estuviera ese tipo tan complaciente que se desvivió por tantos meses para servirla y que ella ni siquiera tuvo la delicadeza de preguntarle el nombre, dónde se habrá metido ese pendejo, si por lo menos le hubiera pedido el número, qué tontera.
lunes, junio 27, 2005
Allí seguían las lámparas de plata de Transilvania en el techo clavadas con la seguridad de que nunca se desprenderían por la mano solícita de otro que se ofreció puerilmente cuando ella en la puerta del apartamento se quejaba de que pobre de mí que no tengo quien vele por mi seguridad y necesidades que son pocas, qué haré entre estas cosas de hombres con mis frágiles de manos de mujer y él dejó de hacer lo que estaba haciendo, el automóvil parado sobre sus cuatro gatas hidráulicas tuvo que esperar mucho tiempo hasta que se desocupara el hombre que corrió en su auxilio para poner las cosas en su cuarto de acuerdo con el criterio de ubicación que ella aprendió de las revistas de moda que leyó en las tardes de más sol para no pensar que estaba en la ciudad del humo y polvo sino en una playa exótica donde se aparecía ese descamisado para mover de un sitio a otro la lavadora como si fuera de juguete, cambiar por duraznos el color de fresa de las paredes con tanta eficacia como si cerrara una puerta, arrancar el suelo de concreto como si se tratara de hojas de papel y reemplazarla por la mullida alfombra que ahora imitaba el sueño de los grandes mamíferos en la atmósfera de hielo seco de la habitación en la mañana de nieve. Se acordaba de los bombillos inalcanzables que él alcanzó de un salto elástico mientras ella, con un vaso de ensalada de frutas enlatadas, le iba señalando con el dedo el lugar de los objetos en el techo. El obedecía con tanta humildad que parecía un esclavo y fue así como obtuvo la confianza suficiente para decirle que no seas bruto, hombre, más cuidado con esos cristales de China que fueron confeccionados a mano en mas tiempo del que le tomó a Dios la creación del mundo, le dijo que fíjate bien donde pones las patas, pendejo, no vayas a dañar los tejidos de puntos ciegos de musulmanes cristianizados en la India que hilaron esta alfombra con más cuidado y más precisión que el engranaje secreto del universo, le gritó desesperada que casi me destrozas la vajilla de barro cocido a fuego lento por el rescoldo de la sabiduría vaporosa de los incas que aprendieron sus buenas artes de Atahualpa, carajo. Así que el hombre estuvo aprisionado a sus órdenes por mucho más tiempo del que le hizo falta, aprovechándose de su buen corazón hasta que ella misma se convenció que no lo resistiría otro día más sin enamorarse de él. Lo agarró de la camisa y lo bajó de la escalera en la que se había trepado para arreglar unas fisuras del techo, lo sacó por la puerta a empujones, sin agradecerle, con la única dicha de saber que te llamo cuando vuelva a necesitarte, quédate afuera si quieres. El se quedó afuera atosigándola con flores y cartas deslizadas en silencio por debajo de la puerta. La persiguió con recados indeseados hasta que después de tanto desengaño en el supermercado, tanta frustración a la salida de la universidad, tanto despecho por las mañanas, tanta amargura en sus tardes, tanto amor en los sueños y tanto coraje en las pesadillas llegó el día fulminante en que ella le dijo en su cara que ya no, hasta aquí cholito, ya me fastidiaste bastante, pégate un tiro si tanto te quieres morir por mí al que finalmente él accedió en la penumbra lúgubre del llanto sin consuelo en el cuarto de tinieblas mientras escuchaba el último pensamiento de la última frase desgastada en el carrete de la memoria que ella le cantó con su extraña voz de muchacho adolescente, ya no te quiero. Ella nunca pudo escuchar el disparo distante que asustó a los vecinos, los gritos de pánico que alertaron a la policía, no se enteró del cuerpo que fue sacado entre cuatro en la hamaca improvisada por unas sábanas blancas ensopadas de sangre, nunca supo del funeral del infortunado, nunca vio las flores de tristeza, los adioses de dolor de quienes lamentaron su temprana partida porque era un buen hombre, porque era sano y su corazón limpio porque yo lo conocí de toda la vida señorita periodista, porque ella se olvidó de él hasta aquella tarde de congelación en que su recuerdo la persiguió y ella se lamentaba metida entre los colores sofocantes de sus edredones si por lo menos estuviera ese tipo tan complaciente que se desvivió por tantos meses para servirla y que ella ni siquiera tuvo la delicadeza de preguntarle el nombre, dónde se habrá metido ese pendejo, si por lo menos le hubiera pedido el número, qué tontera.
miércoles, junio 15, 2005
Como todos los días de mis desmesurados días idénticos ayer tuve un taller grupal. Participaban muchas personas a quienes no vale la pena mencionar porque ustedes no las conocen y porque la sapada es grande y no falta quien vaya con vientos infidentes a calentarles las orejas a quienes no debieran de que hay un compañerito suyo que habla pestes de ellos. Y esto va para la gente del curso que se quiénes* son, cuántos son, cuándo están y cómo desquitarme.
Tamara estaba en ese grupo y andaba sonriente y alegre, hasta me hizo bromas, hubo quien mencionó que el libro de las Putas Tristes es muy interesante y yo dije que yo lo tengo y Tamara dijo que a ver cuando te sacas el de las Putas Alegres.
La semana pasada le dio una rabieta y yo muerto de la risa y eso más la amargaba. Para molestarla fue José Tumbaco quien se puso en guardia como los boxeadores. Hagámosle un círculo a ver quien gana, dije. Eso la hizo enfurecerse más todavía y terminó yéndose. Llegó hasta el umbral de la puerta donde mi compañero la detuvo con muchas disculpas y diciéndole que todo era una broma.
En ocasiones ella me mira gracioso y veo una estrella lívida en el cielo de sus ojos, me conmuevo, de repente le digo cosas que sé que la halagan. Pero otras veces se siente superior a mí, como que intuye que me gusta y que eso le diera alguna ventaja, quiere imponérseme, entonces me siento defraudado y me hago el pendejo y le digo sí con una sonrisa indestructible a todas las bromas que tratan de achicarme.
Tiene un enamorado que la cuida como si fuera de oro y cuyo único oficio conocido parece ser el de ser su sombra, no estudia con nosotros, pero nunca falta a clases de ese modo se aparece en la mesa de la cafetería opinando cómo debemos llevar una investigación o de manera espontánea en las escaleras y con mala cara cuando se ha demorado en salir.
Y esas son todas las mentiras que mi fuero constitucional de ciudadano de bien me permite contar. A propósito de mentiras, he sido de tantas formas en el transcurso de mis años que hasta yo me olvide cómo era al principio.
jueves, junio 09, 2005
La tarde de ayer jugó la selección nacional de fútbol, no resistieron ni cinco minutos que les metieron el primer gol, al final del partido perdieron tres a cero. Todas las ilusiones y esperanzas que había puesto en ellos los principales poderes del estado, radio, televisión y prensa en más de una semana de fábulas se han transformado en reclamos.
Es así como esta mañana miraba en la televisión los análisis deportivos y sacaban las cuentas alegres de que para no perder el rumbo del mundial de fútbol los Brasil se murieran de un soplo devastador de dengue al visitar los barrios pobres de Guayaquil, y que a los Bolivia por economizar el avión los arrasara la guerrilla en la frontera en una emboscada por tierra, y que los Chile y los México y todos los países de la región de Hispanoamérica los matara un colapso de enfermedades impunes y ataques a los cuales los mismos periodistas se ofrecían inconvocar con las estampitas certeras de las metrallas de sus sicarios personales.
Y ya, no quiero volver a escuchar que aquí no se habla de fútbol.
lunes, junio 06, 2005
Una computadora puede tener mucha mega y mucha giga pero esta comprobado que a la hora de las vainas eso es lo primero que lo friega a uno. Pues, ayer se me comió lo que por tanto tiempo me costó y con lo difícil que es para mí escribir cosas originales.
Había terminado de escribir de treintaicuatro páginas listas para imprimir. No imaginaba otro sitio en el mundo más seguro que la memoria de la compu. Lo que más me duele es que se me perdieron sin oportunidad de rescate tantos párrafos que me dieron tanto problema y de los cuales me sentia muy orgulloso y no aparecieron por más que recé de memoria la oración de la Gran Maestra y Maga Girófora de las Tinieblas que mantienes a los perros en la casa y las obligaciones en el trabajo, bendíceme, guíame con tu mano. Pero nada.
Anoche mismo llamé a Técnica en Computación y Periodista de ocho a once Anita y nos quedamos hasta la media noche, encontramos el archivo, pero no lo pudimos abrir, me salía que fue removido de su sitio en mis documentos cosa que es completamente falsa Doctora Anita porque no lo he tocado para nada que no sea actualizar lo que escribía. Que se me hace que le cayó virus a tu compu, me respondió. Pero no creo, según mi etapa de la negación de adolescente embarazada me indica que yo siempre le paso el Norton.
El primer capítulo no me convencía mucho y de todos modos pensaba en reescribirlo. Si ustedes se dan cuanta en el primer capítulo se plantean muchas cosas que suceden en el transcurso de la historia de la cual ni yo mismo se cómo ira, pero voy. No me gusta hacer trampas y dar giros inesperados, creo que las cosas que escribo son muy predecibles, sin embargo, el arte no está en lo ingenioso de la historia, sino en la escritura que es como ustedes han visto que es, muy exagerada y que a veces siento que la mano me calca muchos aspectos del Otoño del Patriarca. El sentimiento de culpabilidad es menos intenso en el blog, por supuesto, donde cojo lo que se me antoja sin tener que rendir cuentas del copy rigth.
Así que si alguien sabe cómo recuperarlo le estaré muy agradecido, cualquier información sobre el perrito desaparecido por favor escriba a ricardotobar@hotmail.com
viernes, junio 03, 2005
CANDY BELÉN cumple años hoy, es por eso que como rey absoluto de este blog ordeno que hoy sea el día de tu onomástico y no me importa contrariar a las leyes del calendario y modificar el espacio de los meses y corregir el tiempo de los días de los años que no llevan tu nombre, para que lo celebres hoy y no otro día como te escuché que alguien dijo que tu dijiste =P
Te mando un beso muy grande que desafía los vientos más terribles de los desiertos de los manglares y sobrepasa las llanuras de los bosques de las cordilleras de coca de América Central y se pierde en los horizontes sin fin de los atardeceres lejanos en la antigua ciudad de Monterrey, allá donde cortaron a Violetta.
Que pases feliz cumpleaños y que te recuperes de todo mal, amen.
martes, mayo 31, 2005
Estaba viendo en el Diez la novela que mi mamá ve todas las tardes y que dan a esta hora, La Madrastra de la Mafia en Matrix, se trata de una madrastra que esta metida en vainas con uno de los carteles de Cali o Medellín o será el de Monterrey, no importa, de todos modos todos son iguales, estaba persiguiendo con una pistola cargada a su hijastra que para evadirla se mete en un centro comercial que en el tercer mundo es mas o menos como quién dice una sucursal del primer mundo con su propio clima primaveral y en eso la Hijastra de la Mafia es sorprendida por un montón de matrix en las escaleras y los ascensores y los corredores y las mesas de las cafeterías y en los salones de juegos de plei estishon, por todos lados están esperando los matrix para agredirla y entonces ve como única solución pegarse un clavado suicida desde el barandal más alto del edificio y descubre para nuestro asombro que sabe volar. No es broma, eso es lo que vi.
Hice tiempo porque tengo que salir y me da harta pereza, afuera el ambiente no es nada alentador, el sol es tan intenso que ha dejado reducido a un montón de huesos petrificados a los pobres perros callejeros y en las esquinas hay montículos de arena de desierto y bolas de espinas que son arrastradas por los remolinos del viento de polvo. Tengo tanto sueño que no sé si esto que escribo lo estoy viviendo o soñando. Habrá que preguntarle a la Madrastra de la Mafia, pero cuando se desocupe de esos matrix.
viernes, mayo 27, 2005
Los días nublados en Guayaquil/Macondo son menos frecuentes que los eclipses de sol y a la vez son más periódicos que los libros que valgan la pena leer. Hoy no ha salido el sol y estoy leyendo el Código Da Vinci de Dan Brown.
Hoy estoy corto de palabras poéticas, así que sólo voy a decir dos cosas. Primera, Como nunca, esta es una tarde fría, lo suficiente para dormir. Y Segunda, estoy leyendo el Código Da Vinci que muy al contrario de lo que pensaba ha resultado ser un libro muy maldito. No recomendado para religiosos y/o jodidos. Bloggers vallenateros absténganse, fanáticos del Perreo 2004 ni lo sueñen.
En esta hermosa tarde la cabeza no me da para estar poético. El lobo feroz me ha salido al paso y ha gritado para que todo el mundo lo oyera, pinche blogger (se cree mexicano el muy cholo) te vas a quedar sin trabajo, sin U, sin plata y nunca serás un aniñado, allí te dejo con tu mundo de mierda para que veas cómo te las arreglas sin mi.
Yo no sé, pero el día que tenga plata voy a poner un letrerito en la puerta de mi habitación lujosa en el piso número 2431907549045287921034605 del Hilton, not cholos admitance.
domingo, mayo 22, 2005
La gloria de la noche e ayer se ha diluido en el agua con detergente de hoy. Pero no importa, nadie me quita de la memoria el recuerdo indeleble de lo bailado. Ayer fui al concierto de Julieta Venegas.
Hace casi veinticuatro horas abordé un taxi conducido por una señora que llevaba en el asiento contiguo a su pequeña hija dormida. Y mientras conducía a toda velocidad por el área en tinieblas de la autopista del trueno del aeropuerto me hablaba sobre lo peligrosidad de tener encuentros sexuales casuales, pero ese no es su caso, a usted se le nota que es un chico sano, me dijo. Para entonces ya le había dicho que me dirigía a una discoteca. En realidad lo que me inquietaba era la idea de estar en la penumbra en un automóvil vacío que se conducía solo con la rara certeza de estar hablando conmigo mismo mientras un avión levantaba el vuelo a pocos metros de altura.
Me esperaban mis compañeras de la U. Cuando llegué me dirigí al escenario, a la primera fila. Esperamos un rato. La música para hacer tiempo era tan intensa que tuvimos que adivinar lo que decíamos, a todo lo que me preguntaban respondía que sí sí. Y entonces, luego de un largo preludio, apareció en el escenario. Era ella, vi sus cabellos negros, su aire extraño, la densidad de su presencia, era menos conciente que nosotros de todo su poder, era mucho más doméstica que su imagen idealizada en la televisión. Se presentó, cantó y conforme pasaban los minutos se hacía más evidente la virtud de su naturaleza humana, pudimos ver el sudor del cansancio de los mortales y fuimos, al igual que ella, propensos a sentir el amor, el odio y la muerte.
Cuando escuché los primeros acordes de dime si tu quieres andar conmigo, cuéntame si quieres andar conmigo. Guardé mi cámara y canté con tanto corazón que las chicas que estaban junto a mí casi me besan de lástima y para curarme de la desilusión se me apegaban por la espalda y podía sentir a través de las telas de las ropas la densidad tibia y tranquila del sosiego.
Lo más extraño ocurrió cuando estuve de regreso a casa por el mall del sur, a bordo de otro taxi vi en un reloj publico la hora, las dos y cuarenta y seis de la madrugada. Se me pasaba el desvelo.
martes, mayo 17, 2005
Una tranquila mañana un blogger estuvo frente a una compu de un ciber. Luego de descuidar sus tareas de la U por la cual se supone que pinche vine, se puso a andar por ahí, vagando por las ciber páginas de blogs desconocidos.
Luego, su mala conciencia le dice, anda, vamos a ver que hay de bueno en las páginas porno. Para mi horror y desgracia descubrí que ahorita no se me antoja. Hijo mío, preguntó la conciencia, estás en drogas. Y luego de una exhaustiva búsqueda en la que descalifiqué al café como tal y también la costumbre de permanecer en blanco por horas y horas sobre la hoja de una agenda en la cual se supone que estoy escribiendo mi bla bla bla, me dí cuenta que no señor, yo nunca, lo que pasa es que estoy fastdiado.
Resumen de la historia: me molesta ser tratado como un número impersonal de personas. Por supuesto, esto no tiene sentido, pero así son las cosas, enfatizó la mala conciencia desconcertada mientras llenaba su arma con municiones de goma.
viernes, mayo 13, 2005
Recién empieza el día y ya tengo ganas de que se acabe pero si me acuesto en la cama voy a estar allí con la placidez tranquila de pescado varado sin pescar el sueño.
Para variar el televisor está encendido y así se quedará hasta esta noche a las doce y media cuando lo apague por unas cinco horas que es el tiempo que me dura el sueño y luego alguien vuelva a encenderlo todos los días a la misma hora para quedarse así hasta el fin de la eternidad en que se queme para siempre y haya que echarlo a la basura.
Me da no sé qué cuando escucho que alguien dice, uy qué televisor tan malvado, muy malo, hace bruta a la gente. Dios mío qué estupidez, yo no sé a quien se le haya ocurrido esa tontera, debió de ser el mismo que dijo que comerse libros lo vuelve a uno más inteligente. Por mi lado yo sería feliz con una cama y un televisor y muchas películas. No espero para jubilarme, pues desde ya tengo la enfermedad de viejo de despertarme en la madrugada y andar con sueño durante todo el día.
Los gallos y el ballenato vuelven bruta a la gente, y el perreo 2004, por supuesto.
viernes, mayo 06, 2005
Estoy escuchando Shine de Collective Soul. Me imagino que ninguno sabe quienes son esos, pero ahí está, se los dejo de tarea. Ese era mi grupo, o es mi grupo favorito desde la adolescencia y escucho esta canción luego de, no sé, diez años de haberla escuchado por primera vez.
La última vez que me enfermé de gravedad fue a la edad de catorce años. Una irritación tremenda en el brazo izquierdo me mandó para el hospital. Estuve una semana con dolores intensos pero me recuperé.
El martes amanecí con los síntomas de la gripe común. Pero a los dos días no podía ni tragar la saliva, tomar agua era un martirio. Perdí el habla y no por hablar tanto. Se me cerró la garganta por una amigdalo-faringitis muy agresiva.
Hoy me pusieron una inyección y un suero con el flujo abierto, estuve diez minutos conectado a esa cosa. Aún tengo la molestia en la garganta de la campanita de la úvula dilatada como una ciruela sin piel, sin embargo ya no me duele tanto. Lo que me dijeron es que debo hacerme el tratamiento de hoy por tres días más con la respectiva limpieza del pus de las amígdalas, no quiero dar detalles sobre eso.
En este momento siento el sabor de almizcle de las pastillas que he tomado sin parar desde hace cuatro días. Por lo pronto creo que ya voy saliendo y tengo ánimos para escribir, y aunque quisiera no podría tener un dialogo, por ahora me comunico con monosílabos, la voz no me da para más.
Y ya, eso es todo, he inaugurado esta computadora con un post. Es que ya tengo compu en mi casa. O sea, ya estoy volviéndome aniñado de a poquito. Lo malo es que me conecto con tarjetas de Internet y me da mucho cargo de conciencia de usar la línea telefónica. Es por eso que escribo esto en Word y luego me conecto.
Mañana regreso a trabajar, luego de tres días y medio de vacaciones obligatorias vuelvo a aspirar polvo. Lo único que le pido al cielo es que llueva. Me gusta cuando llueve, ya saben, Im only happy when it rains, Im only smile in the dark. Esto último viene gracias al gentil auspicio plagiado a Garbage y el Diablo Guardián.
miércoles, mayo 04, 2005
No tengo ánimos para decir una palabra y menos para soportar un diálogo, pues ahora siento que tragar saliva es un tormento. Se me ha inflamado la amígdala del lado izquierdo.
Como tengo una boca muy grande me metí un celular con foquito para ver cómo está esa cosa. Descubrí que hay unas manchas blancas con la terrible evidencia de que contienen mucha purulencia, por no decir pus que eso suena muy asqueroso.
Desde ayer por la mañana sentía una irritación en la garganta e imaginé que ya era la gripe del mes que me tocaba, pero no era. Hasta las muelas me duelen y ya tengo el estomago saturado de antibióticos.
Esta mañana llamé a Rosa, mi hermana, que es la médico de la familia y le conté el caso. Me dijo que siga tomando lo que mi mamá me dijo que tome por intuición y que me aguante el dolor, que por lo menos me va durar tres días. Además me recomendó que trague mucha saliva y que sostenga diálogos muy largos.
Pasando a otras cosas. Luego de las vacaciones me di cuenta que no me he portado muy bien con quienes digo que son mis amigos, entre ellos Patricia, que se ha visto en la obligación de recordarme en la pizarra del salón de clases algo que no puedo olvidar. Muchas disculpas por mis olvidos involuntarios, tú sabes.
martes, abril 26, 2005
CRÓNICA DESDE UN CIBER EQUIVOCADO: Erase una vez un blogger que salió de su casa a las ocho de la mañana y cuando iba para su trabajo el lobo feroz le salió al paso y le ordenó que no, que no vayas a trabajar carajo, que mejor te metas al ciber. Y claro, el blogger muy obediente, muy ingenuo, se metió al ciber. Pensó que en aquel sitio podía quedarse a vivir, o mejor, quedarse a dormir, pues todos los días desde hace dos semanas sólo dormía en su cama seis horas. Pero para mi horror vi en una computadora a un poco de peladitos desgraciados escuchando el perreo 2004.
El desgano que traigo ahorita es porque no he dormido lo suficiente estos días. Lo bueno es que en la U no me mandan muchas tareas que requieran de mi diligencia, por lo que puedo prescindir de ellas hasta que nuevamente corra el riesgo de arrastrar el año. Todo está bajo control, mi vida me pertenece.
Ah, si lo olvidaba, el concejo estudiantil de la facultad dispuso la aprobación del reglamento 255656525.55255 que decreta echar gas lacrimógeno a los estudiantes que se quedaron para junio.
miércoles, abril 20, 2005
Esta mañana todos los diarios que circulaban en la ciudad y los canales de televisión tenían titulares en la que se repetía la misma palabra, crisis. Y es que la crisis se acaba de consumar. El presidente electo para cuatro años aguantó sólo dos en el poder. Hoy asumió la presidencia Alfredo Palacio, ex vicepresidente del Ecuador.
Aun no termina, todos estamos esperando como a que amanezca. Si uno se asoma a la calle verá a la gente que está reunida donde haya un televisor como que si la selección jugara, pero no es así. Lo que se juega es la política y aun no termina de definirse los nombres de las autoridades que han de gobernarnos.
El sábado estuve hablando con Princesa de las Tinieblas y me contaba que en Quito, que es el centro cultural y político del país, estaban las gentes haciendo bulla en las calles y los policías arrojaban gases lacrimógenos para aplacarlos. Pero eso se acabó esta tarde, los militares retiraron el apoyo al presidente, tal y como hizo él mismo con el presidente anterior, fue destituido por golpe de estado.
Y no voy a decir que estoy a favor o en contra de los hechos que sucedieron hoy, sino que a veces la historia parece dar giros, creo que el tiempo no es lineal, sino que vamos en espiral.
Sin embargo tengo esperanzas de que el nuevo presidente, que fue opositor al anterior régimen, cumpla con el discurso que dio ésta tarde y que sin duda era el mismo soñaba decir en su acenso al poder desde la tarde de brumas en que lo mandaron a gobernar a su casa por metiche. Aunque aquí ya estamos curados de la desilusión. El que desterraron hoy es segundo presidente que se va a vivir a Panamá. Claro, si es que logra salir, porque los quiteños tienen cercado el aeropuerto para pedirle las cuentas del país.
jueves, abril 14, 2005
Estoy un poco enfermo, me duele la garganta y creo que me va a dar fiebre. Lo que más me duele es que no tengo motivo para escribir.
Miro a mi alrededor y no hay nada interesante de qué hablar. No estoy solo en este ciber, pero no hay nadie interesante a quien referirse.
El lunes empiezo clases. No tengo muchas ganas de ver a mis compañeros, ni a la Profesora Gordita de Redacción, ni a Cecilio, ni a Efraín y eso que ellos son los maestros que más estimo.
Ya me estoy viendo allí. Entro al curso con mi cara de pendejo de siempre, inmune a toda desilusión y al desamor. Hola qué tal, hola qué fue, a los tiempos, ah Ricardo no me llamaste por qué te me pierdes, ah maldito perro no quisiste ir, ayúdame con este fono que no envía mensajes, no seas malito tienes Trident. Y así, innumerables cariños que atrapo al vuelo y tengo que responder aunque no quiera.
A lo mejor le veo el lado bueno y me río de tantas idioteces. Estoy tan bien cebado a mi propia soledad que a veces me siento orgulloso y lo veo como un logro que he obtenido luego de tantas luchas estériles de mal dormir. Yo no sé qué haría sin mí.
viernes, abril 08, 2005
Esta tarde habrá un eclipse de sol. Por un instante el resplandor cotidiano de la tarde quedará reducido a la mitad y el cielo permanecerá enturbiado hasta que nuevamente el sol recupere fuerzas y brille con mayor intensidad que antes espantando con su calor a todos los animales de escarcha de hielo en las praderas de las nubes.
Pero no habrá penumbra total, ni se encenderán las estrellas en una auténtica noche falsificada, ni los cangrejos se recogerán a dormir, ni los borrachos se arrepentirán de todos sus actos perversos. Sólo será un cambio momentáneo en la brillantez de la canícula de la tarde que pasará por alto en el fragor de la ciudad. Talvez nadie se de cuenta y continuaremos con nuestras vidas como si el planeta jamás hubiese tenido un contratiempo con su órbita.
A lo mejor el eclipse ha sido lo que ha alterado al cielo con su régimen de lluvias y de vientos. Ayer cayó un aguacero tan intenso que sacó a flote las entrañas de las alcantarillas y nos vimos nadando en nuestras calles sin orillas hasta que la marea se llevó los últimos destrozos de los naufragios de las casas. No hubo desgracias personales que lamentar, todo sigue en su puesto, los ladrones en las esquinas, los borrachos en los borracheros, el paro de médicos en los hospitales y las escuelas inician clases con sus instalaciones desechas. Todo sigue en orden, la patria está en paz.
martes, abril 05, 2005
No soy muy apegado a los sucesos políticos y religiosos, lo digo porque ambos temas están causando furor en mi país y un remezón en los medios de comunicación, pero yo estoy bien, no me afecta nada, puedo vivir en paz sin presidente y sin Dios.
El domingo fue mi cumpleaños, y sí, se valen felicitaciones atrasadas. La pasé bonito. El único domingo que de verdad me gustaría repetirlo. Tanto así que para la semana próxima voy a celebrar mi encarnación.
Los años no vienen en vano y quisiera compartirlo con ustedes que son más o menos como mis amigos, que las cosas salen bien si uno les pone buena cara. Cuando dio la media noche de mi cumpleaños me dije, ahora sí, ya está, estoy más viejo que hace un año y tengo que asumirlo con valentía. A emborracharme, carajo. No, yo no soy de borracheras, eso se los dejo a los pandilleros y a los borrachos.
Cené, humildemente, una hamburguesa, con salsa de tomate y mayonesa extra. La recepción tuvo lugar en el canal dos, pues estaba viendo un capítulo de ER que al rato me aburrió, luego me acordé que hace veinticinco años, en una tarde cualquiera de abril, no muy lejos de la cama en que estaba acostado llegué al mundo. El día tres del cuarto mes de mil novecientos ochenta, casi un año del retorno de la democracia al país.
jueves, marzo 31, 2005
El ciber mundano que está en la otra cuadra ha cerrado. Iba a aquel sitio cuando no quería escuchar música evangélica ni el perreo 2004, generalmente cuando quería escribir cartas. El sitio era más bonito que este, mucho mas apacible y armónico, no habían niños chillones como el que me grita en la oreja. Ni el calor asfixiaba tanto como aquí y aunque nos molestaban los avisos de no sea cochino, aquí tampoco está permitido ver pornografía, era más acogedor y se tenía una idea clara de lo que era la privacidad. Nunca hablé del señor y su esposa que lo atendían y que al llegar me decían con una sonrisa, a los tiempos que se aparece, ya lo extrañábamos. Lo malo es que la tarifa costaba veinte centavos más que los otros, diferencia mortal en el sur de la ciudad, y sí, habemos unos bloggers que nos damos ínfulas de grandes señores y preferíamos pagar más por una conexión rápida y computadoras con panel flat.
Pasando a la sección cultural. Karem me prestó, el otro día, El Diario de Ana Frank, y hoy lo terminé de leer. Lo más asombroso es la madurez de la chica que a los trece años escribió una obra excelente. Nunca antes había leído a alguien tan joven y tampoco imaginé que una niña, a la que apenas le llegaba la menstruación, iba a superar con su talento a Son de Mar de Manuel Vicent, un escritor viejo. El último artículo del diario me conmovió. Luego de permanecer dos años enclaustrada con su familia en un edificio de oficinas no perdía las esperanzas de que terminase la guerra y el asedio a los judíos. Lamentablemente las cosas no ocurrieron como esperaba y murió dos meses antes de la derrota alemana en un campo de concentración. Pero ella ha logrado lo que ya quisiéramos la mayoría de los bloggers, ser universales por nuestra obra.
domingo, marzo 27, 2005
Anoche estuve viendo El Efecto Mariposa, me encanta esa película y ya es la segunda vez. Eso me hizo recordar que hace muchos meses tenía un diario que no era más que un cuaderno escolar en el que ponía todo lo que no podía decir o me daba pena reconocer. Al principio la conformación de este blog se basaba en ese modelo, transcribía del cuaderno pasajes que no resultaban muy comprometedores. Pero al poco rato cambié de parecer y escribía en vivo lo que se me venía a la mente porque simplemente me daba mucha pereza recopiar.
La noche de ayer también estuve mandando mensajes a los celulares de Karem, Princesa de las Tinieblas, y Carol, cuando me acosté ya daban las tres de la madrugada, lo recuerdo porque vi la hora en el fono, di vuelta en la cama y eso fue lo último que recuerdo, dormí hasta la mañana de este día.
Apropósito de Princesa de las Tinieblas, este viernes me tomé el atrevimiento de llamarle y para qué, es la blogger que conozco que más se parece a lo que escribe, es seria y risueña a la vez, y su voz es muy bonita.
En cuanto a mí, escapé de mi casa, me buscan para que me ponga a lavar cangrejos y yo, no gracias, ya cumplí con mi cuota dominguera. Lavé los baños se me fue tanto cloro que aún queda un poco en mis pulmones y como si fuera poco por la mañana salí a asolearme para esperar a que llegara la barca que nunca llegó con los cangrejos, si no fuera por el sol habría sido una espera muy agradable, estuve horas parado en el desembarcadero de la Caraguay, oliendo la pestilencia rancia de cangrejos muertos del mercado. Lo único que gané con eso fue una buena insolación, mañana estaré pagando las consecuencias.
Por cierto, el concejo editorial en reunión extraordinaria de Ricardo Weblog Co. Ha acordado que entre el texto y la fotografía debe haber concordancia. El servicio fotográfico se ha sublevado por este punto. La solución salomónica indica dos opciones: abstenerse de postear o suprimir las fotografías hasta nueva orden. Pero como dictador vitalicio y jefe supremo de las tres armas aquí se hace lo que yo diga y yo ordeno que se acabó la tontera, yo mismo voy a tomar el mando y prescindir de lo uno y lo otro cuando lo crea conveniente. Lo que tiene jodido a este blog es que nadie obedece mis órdenes, ni yo mismo, qué tontera.
jueves, marzo 24, 2005
En el mundo cada vez me van quedando menos cosas de qué hablar, o mejor dicho, hay muchas cosas a las prefiero no referirme. Por qué, se preguntará el cultísimo público. La verdad es que no lo sé, o sí sé, pero prefiero no decirlo. Es por eso que éste blogger, indefinidamente y por el resto del día de hoy se tomará libre. Hasta que me vuelvan a quedar ánimos para estar dejaré puesto el piloto automático:
New york es como yo: tiene prisa de ser. ¿Ser qué? Lo que tú quieras. O lo que tú no quieras, pero no va a haber términos medios. Puedes vivir alejada de la calle y ser todo lo desgracia que decidas, pero sal y verás: New York te jala. Ven para acá, putita. Y tú dices: Yo no, te estás equivocando, cómo puedes creer. Pero New York siempre te llega al precio. Lo que no alcanza a comprar con Broadway lo compra con la Quinta, con Park, con la Séptima, con Bowery. ¿Qué veneno buscabas? New York te lo regala. En New York comes mierda a la carta. Y si te duele el alma todavía mejor, porque a New York le encantan las ratas vulnerables. Y esa noche Violetta era algo así como La Más Hipersensible de las Ratas.
Fragmento de Diablo Guardián, JAVIER VELASCO.
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