sábado, septiembre 24, 2005

allanarse.

La semana pasada hubo una evaluación en mi trabajo. Por tres días seguidos tuve que reportarlo todo, el listado de los médicos, las farmacias y todo lo que tuviera que ver con asuntos de enfermos. Hubo contadores que estuvieron contabilizando hasta las sobras del almuerzo. Qué trabajo tan horrible, pobre gente.

Luego tuve que verle la cara a la gerente o gerenta o como sea que se diga. Ella me dijo con un tono solemne, debo darle sus resultados. Me embargó en tremendo sentimiento de alivio, pensé, me van a despedir. Pero no, sólo era un llamado de atención. Que mi productividad ha bajado y cómo no, si me la paso haciendo las tareas en la revista.

A la mitad de mi carrera aún temo desconocer cuáles son mis aptitudes. Una de las muchas evidencias apunta para zapatero. Por ejemplo, ayer Tamara andaba arrastrando un pié, se le había dañado un zapato. Por más que busqué en todos lados no encontré un solo clavo, ni una gota de cemento de contacto porque se lo habían consumido los organizadores de la casa abierta. Tocó arreglarle con lo que tenía a mano, chicle y babita. Imagínense, y luego dicen que los hombres no servimos para nada. Con tal antecedente también puedo aplicar para médico de hospital rural.

Pasando a otros temas de mayor interés, anoche llegaba a mi casa a la media noche. Sentía gotitas de agua en la cara. Se me ocurrió, quién será el mierda que está escupiendo a la calle. Luego, cuando vi el patio empantanado en una densa neblina, descubrí que resultó ser la primera tentativa de lluvia tras varios meses de sequía.

URGENTE:
Esta noche es la final del Gran Hermano y con eso termina el motivo de todas mis guerras y el objeto de todas mis luchas. Al menos hasta que empiece la nueva temporada. Para entonces espero no haberme metido para cura.

domingo, septiembre 18, 2005

la reportera sexi.

Andrea es Melissa y tiene una columna diaria en el Súper. El periódico se publica desde hace más de un mes. Lo que no sabía y vine a enterarme hace unas semanas es que mi amiga, la que se sienta en la banca de más adelante, la que soporta todas las horas de clases bajo el mismo cielo de ventiladores giratorios, la que no registra una falta grave en el historial infame de nuestro curso, es la responsable que las personas vayan en los buses con la cara metida en el diario como si estuvieran enterándose de su porvenir, los que cruzan la calle mientras leen sin mirar por dónde se pierde el auto de latas sueltas que por poco se los lleva, los señores ocultos bajo la sombra del parasol del periódico abierto de par en par en las esquinas, las señoras que esperan el verde del semáforo y fuman a la vez que tienen doblada a la mitad la crónica de la historia del amor de hoy. Todos iban sumergidos en la última noticia que siguen como si fuera la suya, yendo de un lado para otro con el periódico bajo el brazo, mientras yo pienso pero qué gente tan rara, si parecen bloggers. Supe que era ella quien las escribía cuando un día de hace dos semanas llegué a la universidad y me preguntaron que si ya la había visto a Andrea y yo dije que qué pena pero hoy no vino a clases, pero no fue así porque alguien abrió el periódico en la última página y dijo aquí está y yo la vi, y era ella fotografiada con una pluma en la mano, sonriendo desenfadada, respondiendo pacientemente a las cartas que le envían a su sección suplicándole que señorita Melissa, la chica que quiero no me quiere, y ella les contesta que lo primero que hay que hacer es ser amigo de sus amigas para que la tarea de enamorarla sea una trabajo de convencimiento grupal. Señorita Melissa, tengo una amiga que esta enamoradísima de los locutores de radio y ella le responde que llévatela a dar una vuelta por las emisoras para que se decepcione porque una cosa es la voz y otra la persona. Señorita Melissa, tengo doce años y estoy embarazada de mi enamorado de 24, y ella le dice que no te desesperes, aunque es una situación grave tiene un arreglo y no se te ocurra el aborto, mas bien cuéntale el problema a tus padres, seguro se pondrán muy histéricos pero son los únicos que pueden ayudarte. Señorita Melissa, me voy a morir, pero no se mueren nada, sino todo lo contrario, viven para siempre en las cartas publicadas en los miles de ejemplares diarios, ella les responde sin distinción, como si todos fueran una sola persona, midiendo su respuesta de acuerdo al tamaño de nuestro destino porque solamente ella conoce lo que todos ignoramos, porque ella es la única de nosotros que ha sabido comprendernos a todos. Así es.

Andrea

domingo, septiembre 11, 2005

aquí no hay mosquitos.

Talvez lo mío no sea ganarme un premio de literatura. Con el trauma de quedarme de año por faltas excesivas en la U, el trabajo que hago a medias, la labor comunitaria que realizo en la CIG y mi escrito descuidado por una dolorosa mezcla de falta de creatividad y tiempo, en lugar de nominarme para el Alfaguara 2006 debería estarlo para el Nobel de la paz.

El trato con mi superiora en la revista ha mejorado. Ahora se arriesga a lanzarme de vez en cuando un, lo que escribe está medio decente. Tremendo halagazo. Pero cuando yo me resiento lo hago a muerte y lo único que puede remediarlo es un acto heroico por parte de esa persona.

Debo reconocer que las instalaciones del edificio son de primera, para todo se usan tarjetitas de identificación, bip para abrir las puertas de vidrios blindados que mantienen a raya al desaliento de la tarde, bip para que el ascensor que asemeja una sala de cirugías se detenga, bip para ingresar al baño en el que bien se podría comer sobre los lavabos sin riesgo de contraer una infección.

Es que esa institución es la equivalente de la Presidencia de República, pues pertenece a la asociación de los industriales quienes son los que proponen a los intendentes de la policía y la cantidad de indigentes en las calles. Reciben del gobierno favores desmedidos a cambio de servicios temporales. Señalan con el dedo a los árboles que deberán dar frutos y el sitio donde se ocultará el sol. Son un ejemplo de superación personal, la envidia de Pautemoc Sánchez.

lunes, septiembre 05, 2005

windows me.

Durante la semana pasada empecé las pasantías en una revista. Sí, yo sé que querían leerme en Soho. Tendrán que conformarse con una de baja calidad de la cual no voy a poner el enlace porque más periodístico y profesional le veo a la de Pancho Jaime. Más futuro tiene una porno.

Nunca he trabajado en un medio escrito. Así que estoy resignado a que me llamen la atención hasta por la forma de escribir, pero no como lo han hecho que ni siquiera me hacen valer lo que redacto y claro, Ricardo weblog, para servirle a usted, tiene un buen corazón pero también un mal hígado. Pero esa vieja, uno de estos días, me encontrará con las entrañas fruncidas del coraje.

La impresión del primer día fue muy buena, risita, frasecita ingeniosita y halago. Se hizo una buena idea de mí, pero todo se fue al carajo cuando me hizo agarrar un fono. Y yo que le tengo fobia a los teléfonos. Ni a mis amigos llamo. Y tocó hablarle a un señor, muy amable. Ni idea tenía lo que iba pedirle, pero ya estaba en la línea. Fue allí cuando la vieja sacó el mazo y sólo le faltó decirme, vente para acá, putita.

Me trató como a una mierda. Me dictaba lo que tenía que decir porque usted no sirve ni para una llamada. Iba a darle el teléfono para que ella misma hable. Pero me tragué el mal rato gracias al angelito espontáneo que apareció sobre mi hombro diciéndome, pobrecita, cómo debe sufrir la muy putona para que sea así. A la vez que se desgañitaba en el otro hombro el demonio diciéndome, mándala a la casa de la verga esa vieja puta. Pero tengo el defecto de que mis oídos permanecen sordos ante la voz de la razón.

Tengo una idea fija para defenderme de todo ataque, piche vieja coatlicue, no vas a hundir mi coche. Lo que más me duele de hacer las prácticas será el retrazo en lo que estoy escribiendo y el alejamiento del blogo. Viéndolo desde el lado bueno. El distanciamiento es lo mejor, mis secretos personales dejaran de ser de dominio público, almenos por treinta días.

miércoles, agosto 31, 2005

run.

La noche de ayer hubo una mesa redonda en el auditorio de la Laica. En esas situaciones Cinthya es la brigadier de nuestro curso y cada cosa que queramos hacer u omitir hay que comunicárselo con anticipación a ella para que se lo informe a su superior para que así nos hagamos la idea de que la autorización viene desde las más altas esferas. El tema se trataba de bla bla bla. Marchó de forma normal hasta el momento de las preguntas dirigidas por el público. Fue entonces cuando Tamara, que estaba junto a mí, me pidió que llámala a Cinthya. Le dije que eso no podía ser. Acaso ya no eres su amigo. No es eso, lo que pasa es que la reconciliación no duró ni una semana.

No le quise contar que el miércoles de la semana pasada, cuando le lanzaba bolas de papel a Anita porque estaba pasándose de perruña con una tarea en clases, sentí una mano extraña que me picaba el hombro y que resultó ser la de Cinthya que quería decirme si quieres ir a una fiesta. Y yo le pregunté dónde. En la casa de Stefany. Cuándo. El sábado. A qué hora. A las diez, espérame en la gasolinera de la floresta. Está bien, allí estaré y allí estuve aguantando el frío por más de una hora, esquivando las esquirlas de las botellas de una pelea de borrachos que no me arriesgue a ver cómo terminó, con un regalo de cumpleaños en una mano y en la otra un teléfono escribiéndole a Princesa de las Tinieblas para hacer más soportable la espera de los primeros minutos. Luego, la penumbra, se pobló por un silencio inmóvil que fue interrumpido por los saltos de pulga de los estambres de espinas arrastrados por el viento helado que irrumpieron sin sorpresa y en silencio por un ventanal roto y finalmente salieron por una vetusta puerta abierta. En aquel instante recibí un mensaje de Anita en el que me preguntaba qué tal te va con tu cita.

Nunca llegó, y nunca antes me había sentido tan enojado como esa noche. Qué ganas de putearla, se los juro. Pero ella tenía el teléfono apagado, como que se las olía, y mientras más llamaba y contestaba la grabadora, más rabia me daba. Por menos de la mitad de eso he dejado de hablarle a una persona que he querido muchísimo. Pero se me pasó el disgusto cuando encendí en mi casa la televisión con el tiempo justo para ver cómo lo sacaron del Gran Hermano a Jarén, por aguado. Eso por lo menos me devolvió la seguridad en la justicia divina. Y ahora que lo recuerdo no le guardo ningún rencor a Cinthya, más bien me causa gracia, por no decir risa. Creo que soy mal llevado.

Desde mi última decepción, que no se las he contado con quién porque respeto muchísimo a esa persona, se me han quitado las ganas de buscar. Mejor dejo que me encuentren, porque si anduviera buscando a alguien, esa sería Tamara que es bastante simpática, graciosita y un poco cruel, pero en el fondo muy noble y de buenos sentimientos, aunque no tan tetoncita como yo quisiera. Algo malo debía de tener, no?

miércoles, agosto 24, 2005

un día normal.

Por fin hice una llamada que iba posponiendo desde ayer y con eso doy por terminado mi jornada laboral del día. Hoy fui a trabajar con la barba atrasada y con mi semblante de anochecido. Si alguien me viera daría el llamado a la policía por mi cara de presidiario. Y yo, no señora, no se apure que la compu es mía.

No quiero ir a clases porque no hice un deber muy pendejo y apresurado que nos mandaron el lunes, y en parte porque me da mucha pereza eso de rasurarme, lavarme los dientes y bañarme. Pero a Dios gracias soy muy inteligente y encontré algo parecido a una solución. Primero, Llegaré a la tercera hora y segundo, me bañaré mientras me afeito y me lavo la boca para que el trauma de quitarme la mugre sea menos fuerte. Una vez vi a una chica hacer todo eso cuando se duchaba, creo que fue en mi vida pasada, y para qué, quedó muy bonita, más sana, incluso engordó la muchacha.

Lo peor que le puede ocurrir a un vago es estar cansado y ese es mi caso. Llego a mi casa todos los días mareado de nauseas y viendo puntos negros de agotamiento. Si fuera una chica estuviera muerto del susto, pero bien sabemos que los hombres no nos embarazamos así que puedo andar tranquilo.

Apropósito de muertos, ayer andaba muerto del sueño y supongo que nadie se dio cuenta. Entre pesadillas salí de clases a comprar unos chicles y cuando regresé saludé con un beso en la mejilla a Juan Carlos y de un apretón de manos a Tamara. Hasta creo que terminé haciéndome más amigo de Cinthya.

domingo, agosto 21, 2005

like you.

El viernes fui a clases, como siempre, y regresé a mi casa en la madrugada. Harto estudio en la U. Llegué a las dos de la madrugada. A correazos me subieron. No, mentira. Sólo me esperaba el único que ser que me espera, mi gato, para que le dé de comer.

Ya me había hecho la idea de no hablarle a una persona muy conocida por ustedes, pero eso fue exactamente lo que dejó de ocurrir éste fin de semana. Para mi sorpresa me encontré con ella en el mismo taxi y despidiéndome con un beso en la mejilla de la persona que juré nunca volvería a saludar, Cinthya.

No cabe decir que nos perdonamos porque como ella mismo dijo no somos nadie para perdonar a nadie, sólo puedo reconocer que otra vez establecimos relaciones de buena intención. Hablamos toda la noche lo que no habíamos podido en dos años. El motivo del distanciamiento, mis resentimientos de larga duración.

Hasta de ustedes hablamos, y quedamos en que le ayudaría a ponerse un blog, y me alegra haberlo escrito, porque ahora sí, con la declaración escrita, me siento comprometido ayudarla. Solamente espero no redactar el poste de rectificación.

Me contó que se sintió muy defraudada con los mensajes que le envié a su celular hace dos años. También le parece que ya no publico cosas en el blog con tanto contenido como antes. Así mismo, le dije, que me sorprende que todavía escribiera con la izquierda.

Hay cosas que cambian y otras que no. Tampoco me gusta repartir los te quiero mucho a todo el mundo y ahora intento aprender a dárselos sólo a quienes las merecen y únicas dos personas con quienes me escribo. Uno muy grande para Princesa de La Tinieblas por quien siento mucho no se haya concretado el viaje a GYE, Distrito Federal. Y otro para Carol, que se fue a la playa y ni se dio tiempo en el camino para pasarme recogiendo. Igual las quiero a las dos de formas muy distintas y únicas.

miércoles, agosto 17, 2005

only princess admitance.

Pasé por la Californication y estuve viendo por unos minutos cual de los dulces me convendría comprar hasta que por fin me decidí por el único que compro siempre, una bolita de chocolate rebosante en manteca de chancho. El botón de autodestrucción de éste blogger tan sólo cuesta cincuenta centavos. No pude reprimir mis lágrimas de cocodrilo chocarrero cuando extraje de mi bolsillo todo lo que tengo para vivir hasta fin de mes, dos dólares arrugados, un chicle masticado, una polilla y una tapilla de cola.

Antes el dinero me alcanzaba para darme gustos, y no es que yo esté forrado en billetes, eso será cuando muera y mis obras cobren fama mundial, pero ahora apenas si tengo para la buseta. Imagino que tal estado de escasez viene por las dos tarjetas mensuales de Internet.

No me sorprendería que llegue el mes próximo la planilla del fono adjunta a una orden de arresto. Pero no le temo a eso, pues estoy acostumbrado a vivir en este mundo en que no hay nada. Ni siquiera tumbas para los muertos, sino que los bajan a machetazos de los caballos y los entierran allí mismo, sentados. En que la luz aun permanece incendiada por los nubarrones de azufre de la creación. En que hay que disputarse un puesto con los cangrejos para dormir. En ésta tierra tan lejana que ni siquiera Dios ha podido llegar.

Nada de eso me preocupa, sino otra cosa, que para dentro de treinta días se me viene un problema enorme y ni siquiera mi naturaleza múltiple me pondrá a salvo de la destrucción. Si por lo menos tuviera un sicario para defenderme. Tal parece que se avecina un nuevo triunfo de las fuerzas del mal.

domingo, agosto 14, 2005

Qué bonito.

Se nota que me han extrañado muchísimo, la cajita de los comentarios me lo indica. Ya me imagino que si un día alguien, no sé, el que reparte periódicos de casa en casa les dice al llegar a la suya, saben qué, se ha muerto el del blog de la esquina por falta de visitas. Sin interrumpir la partida de ajedrez alguno diría sin pena, ya era hora. Otro por ahí sin pestañear de su programa de televisión confirmaría, hace tiempos. Alguna señora desde la cocina y sin dejan de picar las cebollas, sí, qué bueno que se haya muerto para siempre.

No habría mayores vacíos en éste mundo que el de una silla pika frente a una televisión con vista al Gran Hermano, y ninguna otra herencia qué repartir que una cámara de tres y medio de megas mordisqueada que no capta bien imágenes en movimiento en el tumulto de personas que nos agrupamos como borregos en un centro comercial para ver en persona a una de las eliminadas del reallity.

Ya se me olvidó qué día fue, creo que el martes por la tarde, en que estuve con una hora de anticipación esperando la llegada de Liliana, la chica fuerte y la más bonita del Gran Hermano que fue eliminada la semana pasada. Estaba con ansias desde la mañana en que recibí un mensaje y llamaba a todos mis amigos faranduleros que a larga terminaron enterándose por mí del rumor enredado entre distintas verdades contrarias y boletines de prensa desmentidos por quienes luego se encargaban de confirmar su autenticidad. La verdad de la noticia extraordinaria que fue verla, como la vimos, en un éxtasis de asombro infantil ante el tumulto de gente que gritábamos su nombre.

Nuca me ha entusiasmado el fútbol, ni la política, ni los papas muertos, ni el derrumbe del gobierno, ni el despertar de la creación, porque yo, al igual que toda ésta gente, no tenemos historia, sólo tenemos a la vida que es grande y complicada, y de la cual los días más largos apenas nos han servido para aprender a vivirla.

La Princesa Escorpión.

domingo, julio 31, 2005

el parque de ayer.

Hoy es el último día de la semana de vacaciones en la U. Mañana empiezan los exámenes y como si fuera poco es también el inicio del primero de quince de pasantía en una radio muy cholifláis que no vale la pena mencionar en este prestigioso medio de comunicación.

Los profesores-científicos de la U han determinado que no hay mejor cosa para fregarles la vida a los estudiantes que mandándoles deberes pendejos en época de exámenes. Así que desde aquí, en este Sunday Morning ((el de Maroom Five, no, porque es muy cholo, sino el de No Doubt)) estaré faenando ((con vaquitas incluidas)) hasta que alguien me moleste que estás gastando mucha luz. Sí y qué, no seas pendejo que la luz la pago yo. Ese gusto puedo darme porque ya me chanté las planillas del agua, luz y fono para fin de mes. Así que tenemos Internet gracias al gentil auspicio de mi sueldo en la farmacéutica. Claro, si antes no me botan a patadas cuando me vean salir al medio día de la mentada radio, o peor, si se enteran que estoy faltando a la verdad de las mentiras que dije para que me contraten. Está seguro que sus estudios no interferirán con su trabajo. Seguro. Lo jura. Por mi madre. No tendrá distracciones cuando labore. Ni aunque Dios venga a buscarme. Palabra de hombre. Que me muera yo si no es cierto.

Sí, así son las entrevistas de trabajo en el tercer mundo, pero no importa porque estoy muy contento por las tantas cosas buenas me han ocurrido. Ya me doy cuenta que entre la alegría y la amargura no hay otra diferencia que el estado de ánimo. Yo, a Dios gracias, me encuentro muy bien y espero seguir así a pesar de lo mal que puedan quedarme mis Ángeles guardianes. Para que vean, hasta devoto me he vuelto.

jueves, julio 28, 2005

caballo bayo.

Salgo de mi casa con tan poca frecuencia que limpiar el patio es casi una excursión. Y claro, hay algunos bloggers con tal conducta antisocial que se entretienen lanzando piedras a las casas de los vecinos. El día que me descubran lo sabrán porque ya no escribiré y luego ustedes recibirán una notificación en sus respectivos lugares de estar diciendo que han sido llamados al Tribunal Internacional por alentar mi comportamiento, así que les advierto vayan reuniendo para el abogado.

Con todo, anoche fuimos con unos amigos al Mac Donals de la Víctor Emilio Estrada, al norte de la ciudad. Yo bien creído estaba que el Mac Flurry era un sánduche y resulta que ha sido un helado. A la chica de la que últimamente he hablado la miré con no sé qué cara de hambre atrasada, le di lástima. Quieres un poquito, me preguntó. Y cuando le devolví el envase con los bordes mordidos me dijo, qué pena, si hubiera sabido antes que te gustaba tanto te hubiera dejado un poquito más.

Cuando estaban despachando el pedido me acordé que Héctor, del blog Déjalo Ser, estuvo un tiempo trabajando en un Mac, pero no sé a ciencia cierta cuál, de modo que al ver a la única chica simpática y alegre que estaba atendiendo y cuyo nombre no recuerdo o no logré ver me animé hacer una pregunta impertinente. Disculpe niña, conoce usted a Hector. Hector qué. Galarza. Y me miró como si estuviera viendo a Drácula. Me dijo con una expresión difícil. No, por qué, era su amigo. Sí, es un amigo. Ah. Hm.

Bueno, discúlpame por ser tan sapo, ya ves que se contagia.

lunes, julio 25, 2005

la fiesta del blogger.

Esta mañana me levanté temprano, tomé dos tazas de café, una con leche y otra con agua, pues no hay plata para tantos lujos. Lavé los platos sucios de la navidad pasada. Alimenté al cocodrilo que vive bajo mi cama con uno de mis recuerdos, para que vean, soy muy compasivo con los animales. Cuando me alistaba para salir a trabajar, qué creían, que me mantienen, me di cuenta que hoy es veinticinco de julio, día de fiesta nacional en el calendario cívico de Ricardo weblog y por lo tanto hoy no trabajo.

Sin embargo hay obligaciones impostergables que debo cumplir y estoy esperando a que el sol escampe un poco. Apropósito de sol, el sábado pasado, mientras buscaba el ángulo adecuado para mi insolación diaria se me vino a la cabeza una idea providencial, supe cómo hacer plata sin esfuerzo. Lo malo es que la creatividad se me quedó en alguno de los aparadores donde se exhibían, entre banderas celestes y blancas de julio, una cámara de 5 megas y al llegar a la casa descubrí que mi plan había desaparecido.

Por lo pronto no pierdo las esperanzas de que para el fin de año pueda comprar un carro con la fama espontánea del dinero en efectivo que me proporcione el blog, y quién sabe, puede ser que hasta invite a pasear a Cinthya que al fin y al cabo ustedes quieren más que a mí, no se hagan.

miércoles, julio 20, 2005

tirarse desde un puente.

Se supone que ésta tarde cruzaría toda la ciudad hasta llegar a los Sauces donde vive Anita, tomarnos un café en Plaza Mayor y entrar a la segunda hora para explicarme por qué había faltado a clases todos estos días. Pero apenas se cumplió la mitad del plan.

Cuando nos dirigíamos a la cafetería ella me dijo, primero vamos a visitar a una amiga tuya. A quién. A tu prima. Estaba en casa, casualmente hoy tenía libre, la encontramos con guantes de plástico tinturándole el cabello a la mamá. Yo no sabía dónde ponerme para no estorbar. Apenas nos quedamos unos minutos y para apurarnos pusimos el pretexto de que se nos hacía tarde para llegar a la U, la mamá dijo desde la silla del comedor, uy, vista de médico, y le respondí riendo, sí señora, es que soy visitador médico.

La muchacha muy alegre dijo que no nos iba a dejar salir, y que sólo había escape por el balcón y para eso había que saltar las barras de la ventana. Anita dijo que pasaría a través porque ha estado haciendo dieta. Me causa gracia porque minutos antes yo le cuestioné porque a mí no me agradaría que una amiga, por muy amiga que sea, trajera a casa a un extraño, te regresara por donde viniste, pero me dijo que no, estás equivocado, ella se pone tan alegre cuando la ve que la confunde con Papá Noel.

Nos pasamos de largo en el camino de la U y Anita llamó a su enamorado, le dijo que íbamos a buscarlo en la Nueve de Octubre. Ya me imaginaba cuál era la idea de que yo también fuera, ponerme de parte de uno de los dos en alguna discusión inconclusa.

Desconozco por qué tengan tantas discusiones, lo único que me quedó claro fue la respuesta a una pregunta que le hice a Carlos Luis, el enamorado de Anita, se piensan casar, y él contestó, sí.

jueves, julio 14, 2005

Las chicas sedal

Andrea me preguntó ayer, oye amigo, te gusta que te pidan chicles, y a mi se me formó un signo de interrogación de dibujos animados sobre la cabeza y dije que nop, por qué. y ella me sonríe triunfante, porque lo leí en cierta página donde había un gatito. y claro, fue como si me hubieran sorprendido haciendo algo malo, como si hubieras descubierto mi colección de pornografía, caracho, o la cajita de zapatos donde guardo mis muñecos budú. En ese momento traté de recordar todas las cosas que he dicho de Andrea, veinticuatro meses de historia del blog pasaron por mi delante en el instante en que me sonreía.

Andrea sabe bien que la considero mucho y que es mi amiga y la única que me cae bien del curso y que al resto detesto ((no no, es mentirita)) y que tiene el derecho total o parcial de imprimir estas páginas y pegarlas en los corredores a manera de panfletos. Cualquier falta que haya cometido puedo disculparla alegando locura.

Para ser sinceros, me he dado cuenta que hay mucha diferencia entre mi discurso y las cosas que hago, de modo que de aquí en adelante trataré de parecerme más a las cosas que digo o hacer lo que escribo.

Pasando a otra Andrea, hace unas semanas en que fui a visitar a Anita pasó por la acera una chica muy bonita y yo le interrumpo lo que estaba diciendo para decirle, oye, mira mira, le digo señalando con el dedo, esa chica es muy bonita y Anita la mira y comienza a llamarla. Yo le pego con el cojín de un mueble para que pare, pero mas bien ella me dice deja loco, ella es mi amiga. La invitó a pasar y estuvimos habla que habla hasta las diez de la noche en que la mamá llegó.

Ayer, cuando llegué a mi casa de la U, Anita me llama y me pregunta que si quieres salir con Andrea y yo le pregunto, nuestra Andrea, y ella dice que no tonto, la que te presenté el otro día y yo le dije que sí, esta bien, para cuándo y ella me dice que para la semana próxima, no tengo plata, no importa, dijo, de todos modos aun no le he preguntado si quiere salir contigo pero le he hablado de ti y la he visto entusiasmada, y como así, es que ella terminó con el enamorado y anda así como tú con ganas de tirarse de un puente.

domingo, julio 10, 2005

no quiero ser nominado.

Hoy le puse los cachos al Ciber evangélico porque estaba muy lleno y me vine a éste que está en la esquina contraria y que recien lo abrieron la semana pasada. Ojalá éste acto no conste en mi hora del juicio final.

Será por media hora pues a las nueve empieza el Gran Hermano por el Cuatro que según mis compañeros es un canal muy cholo. El primero lo transmitieron hace dos años y entonces yo no sabía si la vida me alcanzaría hasta el día siguiente para saber si por fin se arreglaba tanto agravio entre el Lobo y Vladimir o si por fin saldría desnuda Katherine. Como que en ese tiempo había más emoción. En cambio ahora veo que esos muchachos están flojos. Hay que enseñarles a pelear.

Acabo de llegar de la calle buscando una medicina que más para curar parece una cosa de comer. En la Fibeca había un guardián vestido como para una excursión custodiando un fono, y del otro lado de la calle nadie más que las gentes ateridas de frío esperando el bus bajo el único charco de luz. En la 145 venía escuchando la gota fría, el único ballenato que me cae bien.

miércoles, julio 06, 2005

Lucio construye.

Si hace un mes alguien me hubiera propuesto jugar a la botella me habría muerto de la indignación, pero durante la semana pasada mis defensas anduvieron bajas y me dejé tentar. Lo bueno es que esa ya es una fiebre curada.

El primer día caí inocentemente, Anita estaba jugando con sus amigas durante la hora de clases en que faltó un profesor. Cuando me vio entrar retrasado como siempre gritó, un macho, mátenlo. Pero en realidad me sentaron y jugué a preguntas y respuestas con pocas ganas.

La última vez no me tuvieron que obligar, todo el grupo se vino a buscarme de modo que nos organizamos tan bien y en tan poco tiempo que más que algo espontáneo parecía una emboscada. Estaban justamente quienes no debía estar, una chica llamada Liliana de quien tenía noticias ciertas que le gustaba, la prima de ustedes y por la que tanto han preguntado Cinthya, su otra prima Tamara y Anita que era la más asustada y la más entusiasta.

Al principio tocaron retos simples, Cinthya, tienes que abrazar a Ricardo como si fueran amigos. Luego fueron subiendo los tonos hasta que alguien dijo, Liliana dale un beso a Ricardo y la muchacha se levantó y me besó en los labios en medio del estruendo unánime del alboroto del salón de clases entero en el grito de aja, eres un bandido, esa no te la conocía. La chica se fue apenada y olvidé el suceso hasta más tarde en que ella me mandó a llamar. Así mismo fue el turno de a ver Tamara dale un beso a Ricardo, y Tamara reclamó que sólo a Ricardo, pero se levantó, y buscó afuera del curso, y debajo de las bancas, y detrás de las ventanas, y en cada uno de nuestros recuerdos la imagen de su enamorado, y cuando por fin se convenció de que está todo despejado me lo dio. Con ella sí sentí una chispita. Luego fue mi turno y alguno dijo dale un beso a cualquiera de las chicas que están aquí. Me moría por besarla a Tamara y a la vez sentía temor de comenzar a extrañar esa descarga eléctrica, pero Anita me toreó cuando me quedé pensando por demasiado tiempo, tómate desaguevin forte, dijo. Y yo ah, con que esas tenemos a tí es que te voy a besar y ella muerta del susto, porque no puede ser, tú y yo somos como hermanos y es cierto porque con Anita he desarrollado una muy fuerte amistad y sabía que si la besaba no sentiría nada de lo que sentí con Tamara o que podría sentir con su prima, la de ustedes, Cinthya, así que tuve que pedir que me la agarren bien, no la suelten no la suelten, no vayas a moverte y se lo di, y no me equivoqué, sólo sentí la satisfacción de una curiosidad.

A la salida de clases, la primera muchacha Liliana, apareció y me enteré de lo que ya sabía, que le gustaba. Trataba de tener mucho tacto, pero le dije la verdad, que no sentí nada con el beso. Se le notó la desilusión en la cara y creo que hasta me odió por un momento. Aparte de eso tuve una discusión con Anita, porque te comportas como una niña de quince años Ricardo, tú dices que no tienes nada y ella tampoco tiene a nadie y yo le dije que no que las cosas no son así y ella me dijo que sí son así.

El domingo que fuimos para Durán con un grupo de compañeras. Anita habló con Liliana por el celular, lo puso con el altavoz para que también yo escuchara. Se la notaba un poco triste, para animarla Anita le dijo mirándome, ya no le pares bola, lo que pasa es que tiene una enfermedad muy parecida a la que nos da cada mes.

Con eso se me quitaron las ganas de andar jugando a cosas que no debía. Ah sí, discúlpenme por no poder visitarles más seguido, trataré de ponerme al día. Esta advertencia va para las personas que también ven lo que no deben y las tengo contadas. A veces he pensado que debería de cerrar el blog y cambiarlo a otro sitio, pero sin perder la dirección, así como una especie de filtro anti sapos, si algún informático sabe cómo hacerlo estaré muy agradecido.

lunes, junio 27, 2005

el último de la fila.

Allí seguían las lámparas de plata de Transilvania en el techo clavadas con la seguridad de que nunca se desprenderían por la mano solícita de otro que se ofreció puerilmente cuando ella en la puerta del apartamento se quejaba de que pobre de mí que no tengo quien vele por mi seguridad y necesidades que son pocas, qué haré entre estas cosas de hombres con mis frágiles de manos de mujer y él dejó de hacer lo que estaba haciendo, el automóvil parado sobre sus cuatro gatas hidráulicas tuvo que esperar mucho tiempo hasta que se desocupara el hombre que corrió en su auxilio para poner las cosas en su cuarto de acuerdo con el criterio de ubicación que ella aprendió de las revistas de moda que leyó en las tardes de más sol para no pensar que estaba en la ciudad del humo y polvo sino en una playa exótica donde se aparecía ese descamisado para mover de un sitio a otro la lavadora como si fuera de juguete, cambiar por duraznos el color de fresa de las paredes con tanta eficacia como si cerrara una puerta, arrancar el suelo de concreto como si se tratara de hojas de papel y reemplazarla por la mullida alfombra que ahora imitaba el sueño de los grandes mamíferos en la atmósfera de hielo seco de la habitación en la mañana de nieve. Se acordaba de los bombillos inalcanzables que él alcanzó de un salto elástico mientras ella, con un vaso de ensalada de frutas enlatadas, le iba señalando con el dedo el lugar de los objetos en el techo. El obedecía con tanta humildad que parecía un esclavo y fue así como obtuvo la confianza suficiente para decirle que no seas bruto, hombre, más cuidado con esos cristales de China que fueron confeccionados a mano en mas tiempo del que le tomó a Dios la creación del mundo, le dijo que fíjate bien donde pones las patas, pendejo, no vayas a dañar los tejidos de puntos ciegos de musulmanes cristianizados en la India que hilaron esta alfombra con más cuidado y más precisión que el engranaje secreto del universo, le gritó desesperada que casi me destrozas la vajilla de barro cocido a fuego lento por el rescoldo de la sabiduría vaporosa de los incas que aprendieron sus buenas artes de Atahualpa, carajo. Así que el hombre estuvo aprisionado a sus órdenes por mucho más tiempo del que le hizo falta, aprovechándose de su buen corazón hasta que ella misma se convenció que no lo resistiría otro día más sin enamorarse de él. Lo agarró de la camisa y lo bajó de la escalera en la que se había trepado para arreglar unas fisuras del techo, lo sacó por la puerta a empujones, sin agradecerle, con la única dicha de saber que te llamo cuando vuelva a necesitarte, quédate afuera si quieres. El se quedó afuera atosigándola con flores y cartas deslizadas en silencio por debajo de la puerta. La persiguió con recados indeseados hasta que después de tanto desengaño en el supermercado, tanta frustración a la salida de la universidad, tanto despecho por las mañanas, tanta amargura en sus tardes, tanto amor en los sueños y tanto coraje en las pesadillas llegó el día fulminante en que ella le dijo en su cara que ya no, hasta aquí cholito, ya me fastidiaste bastante, pégate un tiro si tanto te quieres morir por mí al que finalmente él accedió en la penumbra lúgubre del llanto sin consuelo en el cuarto de tinieblas mientras escuchaba el último pensamiento de la última frase desgastada en el carrete de la memoria que ella le cantó con su extraña voz de muchacho adolescente, ya no te quiero. Ella nunca pudo escuchar el disparo distante que asustó a los vecinos, los gritos de pánico que alertaron a la policía, no se enteró del cuerpo que fue sacado entre cuatro en la hamaca improvisada por unas sábanas blancas ensopadas de sangre, nunca supo del funeral del infortunado, nunca vio las flores de tristeza, los adioses de dolor de quienes lamentaron su temprana partida porque era un buen hombre, porque era sano y su corazón limpio porque yo lo conocí de toda la vida señorita periodista, porque ella se olvidó de él hasta aquella tarde de congelación en que su recuerdo la persiguió y ella se lamentaba metida entre los colores sofocantes de sus edredones si por lo menos estuviera ese tipo tan complaciente que se desvivió por tantos meses para servirla y que ella ni siquiera tuvo la delicadeza de preguntarle el nombre, dónde se habrá metido ese pendejo, si por lo menos le hubiera pedido el número, qué tontera.

miércoles, junio 15, 2005

ese moño.

Como todos los días de mis desmesurados días idénticos ayer tuve un taller grupal. Participaban muchas personas a quienes no vale la pena mencionar porque ustedes no las conocen y porque la sapada es grande y no falta quien vaya con vientos infidentes a calentarles las orejas a quienes no debieran de que hay un compañerito suyo que habla pestes de ellos. Y esto va para la gente del curso que se quiénes* son, cuántos son, cuándo están y cómo desquitarme.

Tamara estaba en ese grupo y andaba sonriente y alegre, hasta me hizo bromas, hubo quien mencionó que el libro de las Putas Tristes es muy interesante y yo dije que yo lo tengo y Tamara dijo que a ver cuando te sacas el de las Putas Alegres.

La semana pasada le dio una rabieta y yo muerto de la risa y eso más la amargaba. Para molestarla fue José Tumbaco quien se puso en guardia como los boxeadores. Hagámosle un círculo a ver quien gana, dije. Eso la hizo enfurecerse más todavía y terminó yéndose. Llegó hasta el umbral de la puerta donde mi compañero la detuvo con muchas disculpas y diciéndole que todo era una broma.

En ocasiones ella me mira gracioso y veo una estrella lívida en el cielo de sus ojos, me conmuevo, de repente le digo cosas que sé que la halagan. Pero otras veces se siente superior a mí, como que intuye que me gusta y que eso le diera alguna ventaja, quiere imponérseme, entonces me siento defraudado y me hago el pendejo y le digo sí con una sonrisa indestructible a todas las bromas que tratan de achicarme.

Tiene un enamorado que la cuida como si fuera de oro y cuyo único oficio conocido parece ser el de ser su sombra, no estudia con nosotros, pero nunca falta a clases de ese modo se aparece en la mesa de la cafetería opinando cómo debemos llevar una investigación o de manera espontánea en las escaleras y con mala cara cuando se ha demorado en salir.

Y esas son todas las mentiras que mi fuero constitucional de ciudadano de bien me permite contar. A propósito de mentiras, he sido de tantas formas en el transcurso de mis años que hasta yo me olvide cómo era al principio.

jueves, junio 09, 2005

un nuevo día.

La tarde de ayer jugó la selección nacional de fútbol, no resistieron ni cinco minutos que les metieron el primer gol, al final del partido perdieron tres a cero. Todas las ilusiones y esperanzas que había puesto en ellos los principales poderes del estado, radio, televisión y prensa en más de una semana de fábulas se han transformado en reclamos.

Es así como esta mañana miraba en la televisión los análisis deportivos y sacaban las cuentas alegres de que para no perder el rumbo del mundial de fútbol los Brasil se murieran de un soplo devastador de dengue al visitar los barrios pobres de Guayaquil, y que a los Bolivia por economizar el avión los arrasara la guerrilla en la frontera en una emboscada por tierra, y que los Chile y los México y todos los países de la región de Hispanoamérica los matara un colapso de enfermedades impunes y ataques a los cuales los mismos periodistas se ofrecían inconvocar con las estampitas certeras de las metrallas de sus sicarios personales.

Y ya, no quiero volver a escuchar que aquí no se habla de fútbol.

lunes, junio 06, 2005

se busca.

Una computadora puede tener mucha mega y mucha giga pero esta comprobado que a la hora de las vainas eso es lo primero que lo friega a uno. Pues, ayer se me comió lo que por tanto tiempo me costó y con lo difícil que es para mí escribir cosas originales.

Había terminado de escribir de treintaicuatro páginas listas para imprimir. No imaginaba otro sitio en el mundo más seguro que la memoria de la compu. Lo que más me duele es que se me perdieron sin oportunidad de rescate tantos párrafos que me dieron tanto problema y de los cuales me sentia muy orgulloso y no aparecieron por más que recé de memoria la oración de la Gran Maestra y Maga Girófora de las Tinieblas que mantienes a los perros en la casa y las obligaciones en el trabajo, bendíceme, guíame con tu mano. Pero nada.

Anoche mismo llamé a Técnica en Computación y Periodista de ocho a once Anita y nos quedamos hasta la media noche, encontramos el archivo, pero no lo pudimos abrir, me salía que fue removido de su sitio en mis documentos cosa que es completamente falsa Doctora Anita porque no lo he tocado para nada que no sea actualizar lo que escribía. Que se me hace que le cayó virus a tu compu, me respondió. Pero no creo, según mi etapa de la negación de adolescente embarazada me indica que yo siempre le paso el Norton.

El primer capítulo no me convencía mucho y de todos modos pensaba en reescribirlo. Si ustedes se dan cuanta en el primer capítulo se plantean muchas cosas que suceden en el transcurso de la historia de la cual ni yo mismo se cómo ira, pero voy. No me gusta hacer trampas y dar giros inesperados, creo que las cosas que escribo son muy predecibles, sin embargo, el arte no está en lo ingenioso de la historia, sino en la escritura que es como ustedes han visto que es, muy exagerada y que a veces siento que la mano me calca muchos aspectos del Otoño del Patriarca. El sentimiento de culpabilidad es menos intenso en el blog, por supuesto, donde cojo lo que se me antoja sin tener que rendir cuentas del copy rigth.

Así que si alguien sabe cómo recuperarlo le estaré muy agradecido, cualquier información sobre el perrito desaparecido por favor escriba a ricardotobar@hotmail.com