martes, enero 31, 2006

capítulo trigésimonoveno: yo me acuso

siguiendo una cadena que me han encomendado de hábitos extraños:


  • me baño tres veces al día. en ocasiones me gustaría treparme en un avión en miniatura y escapar de los gérmenes hacia otro país, pero el señor berns y el dicaprio ese que me cae mal ya se me adelantaron.
  • siempre termino haciendo el doble del trabajo usual por aplicar mi filosofía del mínimo esfuerzo.
  • me observo demasiado a mí mismo y a la parte de mi que hay en las otras personas.
  • me gusta la cancionsita de samurai-x y la de sedal, la de la amistad despeina, sólo esa, las otras no me gustan para nada. también me gustaba la canción de arial de indurama y la cancioncita de serena super seca sin alas, hace tiempos que no las escucho.
  • cuando me estan hablando por mucho tiempo yo termino pensando en otra cosa.
  • odio estar tristre.

jueves, enero 26, 2006

capítulo trigésimoctavo: KAME BLOG


Shinji

lo que más me gusta son esas binchas que usa shinji cada vez que pilotea su eva.

estuve buscando con google hasta llegar a la imagen adecuada. así mismo salieron, con los resultados, una cantidad impresionante de chinos que se creen shinji. aparecen con todo, con su traje de latex, con su escudo AT, con sus binchas para combate nuclear y con sus miradas de odio lento y minucioso. pero definitivamente, hay cosas que les quedan bien a los dibujos animados y mal a las personas.

una vez mi hermana se enamoró de un dibujo animado. mejor ni me acuerdo.

hola, soy el televisor de ricardo.

cuando empecé a ver la serie yo estaba bien creído que los monstruos los mandaba un chino malo. pero resulta que han sido los ángeles del juicio final que dios envía para destruir la tierra. sin embargo, ahora los hombres cuentan con el poder necesario y la tecnología suficientes para hacerle frente. sí, esos chinos se van a ir de cabeza al infierno.

lo que más me gusta es el eslogan de nerv, la rama de la onu encargada de la defensa del planeta, si dios en el cielo, todo esta bien en la tierra. yo siempre he sabido que dios era malo. es una pena que no tomen sobre evangélion en el examen que tengo que rendir hoy.

no me sorprendería verla en unos años en las carteleras de los cines. allí hay suficiente material como para hacer una trilogía tipo el señor de los anillos, pero en tecnológico. tiene valores familiares, lo devastador de la soledad, el terror a quedarse solo, el amor contrariado y batallas de robots biológicos. barrería con los premios de la academia. mejor en todo. ojalá y no lo inviten al dicaprio ese que me cae mal para hacer de shinji.

lunes, enero 23, 2006

capítulo trigésimoseptimo: anime

trigre tristre

esta semana termino mis exámenes parciales y como buen estudiante de la laica me he hecho con un número significativo de películas. sólo es un pasatiempo para no aburrirme mientras estudio.

yo siempre me ando mimando y comprando cosas innecesarias. como hoy, por ejemplo, que me hice con la serie de evangélion. ya saben, esos dibujitos animados chinos. son ocho cidis a razon de dos dólares cada uno.

no soy muy apegado al anime, al gentay sí, pero al anime no. evangélion, por su parte, relata una historia muy particular, un adolescente, shinji, que se enfrenta a sus temores, a la dialéctica del lenguaje, la importancia del alma y lo ilusorio del tiempo. es una transición entre la firme coraza del espíruto humano hacia la insoportable levedad del ser. iguales connotaciones filosóficas tiene el pókemon, de eso hablaré otro día.

miércoles, enero 18, 2006

capítulo trigésimosexto: 19

se dice que el día del año nuevo no ejerce ningún cambio cósmico sobre nuestras vidas, el día verdaderamente significativo es el de nuestro cumpleaños.

Carol cumple un año más o un año menos, todo depende el humor con que se lo mire.

quiero hacerme la idea de que hoy, 18 de enero, Carol está un año mas cerca de mi, aunque en realidad las circunstancias parece que nos fueran alejando, tus estudios, mi vaguería, etc.

quisiera llamarte pero me ha ocurrido algo imperdonable, he perdido tu número. con todas espero que las ondas de buenos deseos te alcancen allá donde creo que estas en estos momentos, en el barullo de viajeros confundidos y aeroplanos volando bajo.

hace un años nos escribíamos a diario, en cambio ahora ya no tan seguido. te extraño, un poquito. bueno, te extraño mucho y espero me perdones por haber perdido algo que debo tenerlo siempre presente, ya sabes que en mi vida anterior debí de haber encarnado en pollo y todavía me quedan algunos rezagos.

espero que estes contenta con Manolo ((te acuerdas??)), bueno, con Marco, ya. que celebres bien. una semana completa, por lo menos. quiero torta, ah!?

martes, enero 17, 2006

capítulo trigésimoquinto: el tiempo pasa volando


Princess cumple años hoy. no voy a decir cuánto, pero si eres lo suficientemente curioso lo sabrás.

ella escribió hace un año:


Hoy es mi cumpleaños, o podría ser un día mas, a la final el tiempo lo inventó el hombre, los días, las horas, los meses... las fechas. Pero bueno, según mamá hoy son 21 años de mi primer gran grito... no, mas bien de mi primer gran silencio porq dice mamá que nací callada, con los ojos abiertos, quizá pensando ¿y quién me mandó a nacer, q hago ahora?


un poco de magia al nacer, inclusive desde muy pequeña se te notaba el talento.

a la distancia sólo puedo darte buenos deseos y la ilusión de entregarte como regalos, el día que te vuelva a ver, la siguiente lista:
  • una Eva de tamaño natural, la de Azuka, pa que te convine con el color del cabello y el cerquillo.
  • una lavacara pa la baba de los perritos que te andan ladrado, arf arf!! incluyendo al de alfrente que ya veo que le da odio quererte tanto.
  • y lo más importante, una sondrisa.

lunes, enero 16, 2006

capítulo trigésimocuarto: yo vi a un ángel

Princesa de las Tinieblas estuvo en el blogs and beers del manantial el viernes por la noche. yo también estuve allí, por primera vez en mi vida estuve en el lugar correcto.

mis fines de semana son de una austeridad franciscana. si no estoy leyendo estoy viendo alguna pelicula o queriendo convencer a alguna amiga que me acompañe al cine.

cuando, de pronto, sonó mi teléfono, era un mensaje, era un ángel.

eres muy bonita. sólo los que la han visto pueden saberlo. yo no sé por qué no publicas tus fotos, te aseguro que si sólo publicara tus fotos en éste blog me subirían las visitas hasta obtener comentarios de veinte para arriba sin tener la necesidad de escribir una letra.

también estuvieron El Manaba, a tí te reconocí de una, no hay cómo perderse. no te preocupes, un día yo te alcanzaré. también lo vi a Héctor y a un chorro de gente rara que escribe en blogs.

lunes, enero 09, 2006

capítulo trigésimotercero: tiempo record

alquilé una compu por una hora en el ciber mas caro del mundo y tan sólo he podido escribir esto.

reflexión tibetana del día, mejor hubiera comprado una porno.

viernes, diciembre 30, 2005

capítulo trigésimosegundo: resúmen 2005


cada cosa en su sitio

feliz año nuevo a las dos o tres personas que visitan este sitio. algún día su fidelidad será recompensada. los tendré en cuenta cuando mi destino sea el de gobernar el mundo, talvez en una nueva encarnación.

ya saben los cuidados que deben tomar por estas fechas, no beber en exceso, cuidado con los ladrones que se ponen como locos, ni hablar de las pastillas de éxtasis que uno las encuentra donde menos las piensa, no se mezclan las antidepresivas con el alcohol, si va a conducir no olvide llevar el auto.

el año pasado lo terminé buscando empleo, ahora este lo termino esperando no perder el que tengo. me alegra mucho saber que estoy progresando. para este nuevo año mi meta será volverme periodista y ojalá se cumpla aunque para ello tenga que poner al niño bendito y a san gorgorito de cabeza. prometo que escribiré para soho aunque tenga que voltear al mismo dios al revés, por cierto, reves se escribirá revez o reves. no importa, me conformo con que ustedes, las dos o tres personas que me visitan, entiendan.

la verdad es que para el 2006 quisera retirarme de la universidad. pero a lo mejor no lo haga. el cargo de conciencia no me dejaría en paz.

ya veré en qué gasto mi dinero procedente de las farc.

hoy es un año de creación del blog Cuentos y Sueños, del cual es miembro mi mejor amiga que nunca perderé, Princesa de las Tinieblas, cuyo nombre real no lo digo porque a lo mejor se enfada y no me vuelve ablar, ni a volverme habrir la puerta, ni a darme una sondrisa. el post de aniversario lo encuentran pinchando aquí. un beso grande a tí, princess, en el ombligo.

ah, si. la historia detrás de la foto. en primer plano se muestra el suceso más importante del año, el encarcelamiento del ex-presidente lucio gutierréz, resguardado por lo que parece ser la imitación de la cabeza decapitada del jugador de la selección brasileña, ronaldiño.

ya, esto se acabó.

a dormir.

lunes, diciembre 26, 2005

capítulo trigésimoprimero: el blog informa

hoy cayó la primera lluvia de la temporada de invierno. el cielo quedó tan próximo a la tierra que los aviones tienen que esquivar las atenas sobre los techos de las casas.

esta mañana fui a un consultorio de una doctora. en realidad yo voy siempre al consultrio de alguna doctora. en el libro de medicina merck se les llama a las personas que visitan con mucha frecuencia a los médicos como vagabundos de hospital. es una enfermedad mental cuyo nombre clínico es mas o menos así, locuris perversis de oratis desocupadis. pero no, yo no estoy enfermo ni nada. mi trabajo es el de visitar a los doctores.

el consultorio de la doctora bethsy queda en la assad bucaram y la o. eso es a cien millones de quilómetros de cualquier sitio. aún así llegué puntual. la doctora, para qué, me atendió muy bien y me pidió que regrese mañana. antes de levantarme me dijo que abriera la boca y me introdujo una paleta de helado. me iluminó con la luz de una linterna en minuatura y me dijo que si sigo asi podré vivir entre cientotreinta y doscientos cincuentayseis años de perro.

cuando salía del sitio pude ver las calles mojadas y el aire tan nuevo y la luz tan tierna que daban la impresión de que fueran recién inventadas. había llovido y yo ni cuenta me había dado.

lunes, diciembre 19, 2005

capítulo trigésimo: existe la antimateria?

definitivamente no soy de los que se amargan con la navidad, esta es la época del año que más me gusta. me gusta todo. los chocolates con envolturas navideñas, inclusive las pélículas tontas de navidad, el perro que salva la navidad, la barby que salva la navidad, las pastillas de éxtasis que salvaron la navidad. la tele se llena de esas cosas durante ésta semana.

hoy le dí gusto al diablo y me compré la 5ta parte de harry potter, en libro, obvio. ya me leí la 4ta y la 3ra. me doy cuenta que cuadrón, el de y tu mamá también, se tomó bastantes libertades al dirigir la del prisionero de azkaban. el libro apenas se parece a la película. el inicio es idéntico, lo único, cuando harry esta con su varita encendiendo una luz que se desborda y da origen al logo de warner bross. qué bonito.

ayer le dí gusto a dios y fui a la iglesia, en realidad mi mamá me obligó. mejor eso no lo cuento.

así que si en este momento me muero dios como el diablo tendrán los mismos argumentos para decir que estuve de su lado. aunque la verdad espero que ninguno de los dos note que estoy haciendo compritas en horario de trabajo.

a pesar de las cruzadas medievales, de las acusaciones de curas pederastras, de las calumnias de las otras religiones, de la manía de adorar al niño bendito, del código da vinci. a pesar de todo eso y mucho más yo creo que la religión católica es la que menos mal está. amén.

viernes, diciembre 16, 2005

capítulo vigésimonoveno: si el amor está en el aire, podremos verlo si le tomamos una fotografía?

ayer estuve en mi primer accidente de tránsito, fue divertido.

no hubo muertos.

ni heridos.

nada.

miércoles, diciembre 14, 2005

capítulo vigésimoctavo: pop mata blog

este podía ser un post muy largo, muy explícito, con mucho contenido. una historia de amor, dinero y soledad. pero no.

lunes, diciembre 12, 2005


capítulo vigésimoquinto: el siglo de los bloggers

ADVERTENCIA, Ricardoweblog.Co es una alegoría de lo que podría llamarse la hiperrealidad, por lo tanto, su contenido está sujeto a discusión.


capítulo vigésimosexto: merry xmas

por si acaso, yo sí celebro la navidad, lo que pasa es que no sé cómo ponerle motivos navideños a esta mierdita.


capítulo vigésimoseptimo: post dedicado a Carol, ella sabe porque

SE HACEN DEPILACIONES POR INTERNET. BARATITO, BARATITO.

domingo, diciembre 04, 2005

capítulo vigésimocuarto: pensé que iba, pero regresaba

cuando piensas todo lo que has hecho y todo lo que dejaste de hacer y todos los lugares que visitaste, te mueres.

lo peor es cuando estas en la universidad y te mandan hacer tareas del periódico. te sientas en la mesa con el gomero del perrito y las tijeritas y el cuaderno para pegar. y coges así el periódico para que no se dañe. con una pluma y una regla le haces una raya por donde cortás con la tijera, despues los pegas, y si los dedos se te pegan te limpias con la tela de la silla. y cuando tú piensas que has terminado descubres que tu sobrinita de tres años lo ha hecho mejor y mas rápido que tú.

en ocasiones como esas uno puede sentirse un parvulo y cagarse en los pantalones de la rabia. yo tuve un amigo que trataba de enseñarme latín, era chistoso y siempre usó lentes. se comportaba como niño de escuela y discutían, cada vez que podía, con el maestro, allí es cuando usaba el latín, le decía, la putis de tu madris, y el profesor que no era ningun quedado le respondía mi verguis en tu culis y asi, y terminaban a golpes.

para aprender a insultar en latín, primero lo primero, tines que aprender hacer planas de palitos y rayitas. una vez que lo has logrados te sientas en la mesa del comedor y recortas las letras grandes y los pegas formando palabras. si logras escribir tu nombre, aunque sea el primero lo habras logrado.

no es que haya enloquecido, sólo estaba probando una nueva forma de escritura. creo que no se los dije, pero hace unos meses estuve leyendo unos libros. una compañera, el el curso, lo vio y gritó, ricardo está leyendo un libro de orgía, claro, ella leyó mal el apellido del autor, loriga, ray loriga, el libro se llama, lo peor de todo, que lo estuve buscando desde que tenía 21 años y también, la pistola de mi hermano, que la verdad simplemente lo vi en un aparador y lo compré por impulso. El tipo tiene un modo de escribir bastante directo y desnudo.

luego de haber leido tanta cosa he descubierto que si bien los libros te dan un poquito de cultura, te quitan bastante la plata. también me he dado cuenta que puedo copiar casi cualquier estilo de escritura. aun no estoy desesperado por generar mi propio estilo, talvez el mio sea mimetizar cualquiera, desde el disecado del periodico hasta el romántico cojudo de la revista Industrias.

ahora estoy escribiendo otra cosa a la cual aun no le he puesto título, le digo cosa porque no es libro, ni cuento, ni nada, sólo una cosa, voy a ver hasta dónde llego. el anterior que tenía lo dejé porque simplemente dejó de interesarme, se llama o se llamaba, nadie te amará, le puse así por una canción de shakira, no creo, en cuyo fragmento dice, nadie te amará así como lo hago yo. claro que lo que mas me impresionó fue la primera parte de la frase.

para ser honestos, temo a que pasen veinte años sin tener nada concreto y termine como, no sé, profesor de la laica mandando a mis estudiantes como tarea recortar el periódico que por cierto no encuentro por ningún lado.

miércoles, noviembre 30, 2005

Capítulo vigésimotercero: Edición Especial de Aniversario

Ya son dos años de estar escribiendo tonteras en el blog, y más verguenza debería de darles a ustedes eso de alentarme. Qué es eso de no trabajar como se debe, sino quemando tiempo leyendo blogs. Qué es eso que miras y te encandila, nunca lo sabrás.

El día que le ponga más atención al cumpleaños del blog que al mío, me asustaré.

En serio, muchas gracias por hacerme crecer un ego enorme, por creer en todas las mentiras que digo, por perdonarme la falta de honestidad.

Prometo que pa este nuevo año voy a tener mas de lo mismo.

Cuando alguien te cae bien tienes muchas ganas de creerle todo lo que te dice. Creo que una frase tan profunda debo patentarla como mía, aunque pienso que a lo mejor lo leí en algún lado, ya ni me acuerdo.

Ya, en serio. Estuve revisando el primer post y no puedo creer cómo he cambiado en dos años. Me habría gustado empezar esto desde los quince pero más vale tarde que nunca, almenos eso dicen.

Con respecto al blog he pensado en infinidad de cosas, cerrarlo, cambiarle de nombre, ponerle otra dirección. Para ser honestos yo aquí sólo cuento cosas light porque me estan viendo feo por ahí.

Si dijera todo lo que pienso creo que Blogger colapsaría y tambien los amigos que me quedan, que ya veo me duran poco. Cosa rara, cada vez que pierdo a uno me salen dos nuevos. Me olvido de cinco y me regresan veinte. Me peleo con seis mil y conozco a seis millones. A este paso terminaré siendo amigo de toda la nación y podré cantar esa canción que tanto detesto de Roberto Carlos, quisera tener un millón de amigos. Pero me alegra que todos los amigos que tengo son mis mejores amigos, Andrea, Anita, Tamara que la verdad no me cuadras mucho pero bueno, Paola y Princesa de la Tinieblas.

Como regalo me tomaré la tarde libre.

En la noche iré a la universidad a ver qué hay de examen.

domingo, noviembre 27, 2005

Capítulo vigésimosegundo: ayer, hoy y siempre

Cuando creces descubres que los días del fin de semana son muy cortos, que el sueldo completo de un mes te lo quemas en una hora y que el azúcar endulza cada vez menos.

Cuando era chico podía pasarme horas completas jugando plei esteishon. No sentía ningún remordimiento. Era muy feliz hasta el momento que reconocía que ya era domingo por la noche. No había movido la mochila de su sitio donde la dejé el viernes en la noche. Los problemas del álgebra seguían muy tranquilos en la página 35.

Al principio podía estarme muriendo y no pedirles las tareas resueltas a ninguno de mis amigos, creo que para no deberles ningún favor. Luego aprendí hacer las cosas a última hora, así descubrí que el tiempo de trabajo es mucho menor.

Carlos Hidrovo era un conchudo. Hacía los deberes frente a Daniel Guin, el profesor de matemáticas. Los presentaba así, con el liqui peiper aún fresco. El maestro siempre lo regañaba por eso mismo, de todas maneras terminaba asentándole la nota en el cuadernillo de control.

Nadie lo que quería a mi compañero, ni siquiera su propia novia. Una tarde le escondimos su mochila. Estuvo loco de iras buscándola. Se metió tras la puerta y en el tacho de la basura. Removió las bancas y descuadró los rectángulos de yeso del techo. Nadie supo cómo llego al sitio donde la encontró, colgada en la parte de afuera de la ventana a unos cuatro pisos de altura de la calle.

En mi paralelo éramos muy pocos, tan pocos que bastaba con mirarnos el uno al otro para saber quién había faltado.

Ahora que han pasado los años me doy cuenta que no los extraño. Es un poco extraño, pero no extraño a nadie. Miro mis fotos del colegio y descubro que ahora soy tan distinto. En ocasiones creo que he cambiado para mejor y otras para peor. Al menos creo que ya no soy tan ingenuo. Yo creo, yo pienso, no sé.

A veces creo que sin saberlo me he enfrascado en un nuevo juego de plei esteshon y que cada partido, cada punto ganado, cada minuto de evasión me llevarán inevitablemente a la noche del domingo histórico en el que sienta de golpe el remordimiento de haber olvidado al mundo real. Entonces diré sin sorpresa, luc guat yuv don. Cómo me gusta esa canción, es tan arrecha que seguro el pasado no volverá a buscarme.

jueves, noviembre 24, 2005

Capítulo vigésimoprimero: primero Dios y después vos

Lo mejor de las cosas buenas es que te ocurran y hoy me ocurrió algo fantástico. Iba a la universidad y en uno de esos puestos pulgosos de discos piratas, en aquellos sitios oscuros donde igual a uno le venden una pastilla de éxtasis que el último éxito de dady yanki estaba sonando la canción de Sedal.

Yo que pasaba por el parqueadero de la U y salgo escuchándola distorsionada por el sonido de las frituras, transfigurada por los pitidos de los carros, y yo que busco un televisor para ver a plenitud los diez segundos que dura el comercial del shampoo y resulta que era una radio que destripaba lentamente la canción tierna y dulce y yo me dije, qué mierda, ya me morí y ni cuenta me di porque no puede haber en la vida nadie tan bruto que ponga en cidi un comercial de televisión para venderlo. Pero no, en realidad yo no estaba muerto, sino más vivo que nunca cuando le pregunté al tipo que atendía que quiero llevarme el cidi de Sedal y él me pregunta intrigado que qué disco de Sedal y yo le digo que ese mismo que tiene en la grabadora y fue entonces cuando el tipo dijo, ah, como quien dice, pero qué bestia, pero qué pendejo, y luego dijo como si estuviera diciéndolo sólo para él que el grupo se llama Jet, y yo dije en voz alta, Jet, y alguien repitió desde el fondo de lo que parecía un baño, Jet, y de pronto fue un grito al unísono la universidad y luego del mundo entero pronunciando una sola palabra, Jet, y entonces se escucharon tambores lejanos, se escucharon danzas desiertas, se escuchó el sonido de papel celofán de las flores que se abrieron antes del amanecer, sonidos de lluvias devastadas por el olvido, vientos supersónicos que sólo los perros pueden escuchar, y el tipo que atendía el puesto de cidis piratas me dice que la canción se llama Look What Youve Done y yo dije luc guat yuv don y desde ese instante no he parado de escucharla ni para escribir este testimonio de vida que escribo.

La canción que compre hoy, al precio de un dólar, es idéntica a la que escuché por primera vez, es una canción triste, melancólica, tierna y muchas mariconadas más que no me queda otra que rendirme a sus acordes demoledores de los cuales no entiendo nada, pero no quiero echar a perder la magia traduciéndola, la voy a dejar así. Seré feliz en mi ignorancia.

Hoy estoy de buenas, esa canción me gusta muchísimo, me gusta más que la nalga paradita de la Reportera del Drama del canal 10 que yo la vi, con estos mis ojos misericordiosos, la vi en la cafetería del hotel Oro Verde la tarde del lunes mientras ella pedía una taza de café y se la tomaba de pie con un pudor indescriptible de presentadora de noticias, y era una nalga que como dice mi nuevo y mejor amigo del mundo, Jaime Gayli, era una nalga más olímpica que una piscina de natación profesional, una nalga que no sirve para hacerle una zambullida, sino una zambullada.

domingo, noviembre 20, 2005

Capítulo decimonoveno: i dont believe

A Paulo le gustaba la lluvia. Le gustaba tanto que cuando hacía sol él se ocultaba en la sombra del patio de su casa, llenaba una lavacara de agua y se sentaba allí el día entero. El chico tenía un extraño parecido con Dino, el perro de los Picapiedras, que veíamos con mis hermanas en el 4 mientras comíamos mangos con sal.

Una tarde, a la salida de la escuela, me invitó a jugar a su casa. Era navidad y mi mamá me había comprado un carrito de radio control. Consumía tanta plata en pilas que si hubiese reunido todo ese dinero, seguramente, ahorita tuviera un carro de adeveras.

Lo que más me gustaba era juntar la antena del control con la del televisor. Le daba marcha al carro. Se producía una distorsión en la pantalla que persistía durante un mes. Le enseñé tanto el truco a Paulo. Quedó encantado. Lo hizo tantas veces que una vez fue llorando a la escuela porque la mamá le había pegado por dañar el televisor.

Tenía en el patio de su casa, junto a la lavacara, un saco de arroz donde guardaba todos los juguetes que iba dañando. A mi tampoco me duraban mucho los juguetes y cuando se les salía una rueda o un brazo, mi hermano que es mayor a mi, lo terminaba de despedazar. Le ponía una camareta y lo reventábamos en media calle. Yo me tapaba los oídos, pero el estruendo era tan intenso que las gentes salían de sus casas pensando que se trataba de un coche bomba.

Paulo tenía todos los días un juguete nuevo, lo fabricaba con las refacciones de los juguetes que él mismo dañaba. Una ocasión me mostró cómo elaborar un ventilador de mano con el motor de un carrito, y la primera lámpara sumergible que vi en mi vida. La había hecho juntando dos baterías viejas y un foquito de navidad.

Un día se obstinó en que quería fabricar un televisor a base de piezas de juguetes, no sé si lo habrá logrado. Yo creo que no. El pobre era bien bruto y a lo mejor terminó por construir una licuadora, no sé, al poco tiempo me cambiaron de escuela.


Capítulo vigésimo: se vende blogger, baratito

La semana pasada nos citaron en el Hilton. Yo, feliz, porque estaba bien creído que era para subirnos el sueldo.

Pero nadie sacó un saquillo de billetes para repartir. Eso sólo ocurre en Machala que está un poco lejos. Nos hablaron de muchas cosas de las cuales no recuerdo ninguna. Luego fue nuestro turno de hablar. En mi vida había visto un servilismo tan matrero como el de aquella noche. Como yo no quería participar mejor me quedé callado. Cuando todos terminaron de decir lo que debían el Gerente dijo mirándome, el señor Tobar ha sido bien callado. Entonces, por compromiso, abrí la boca.

Después entramos al restaurante del sitio, olía a comida agria y a Glade. Lo que más me gustó fue que los camareros nos dijeron señalando con el dedo, esta es la sombra del charco de sangre que dejó el Bolillo Gómez, y acá es donde estaba el Loco, y esta es la huella de la bota del tipo que tenía el peinado de Pedro, El Escamoso, y que le partió la nariz al Bolillo y que luego se hizo diputado y después apareció muerto en una vuelta de la Perimetral.

A mi no me gusta trabajar, tengo vocación para vago o para artista. Ni siquiera me gusta hablar, al instante siento que he dicho alguna tontera. Menos me gusta estar en esas cosas corporativas en las que todo el mundo se dedica a decir cuan fantástica ha sido su gestión.

Los jefes muestran, por medio de diapositivas, a gente feliz trabajando en oficinas amplias. Nos condicionan. Nos convertimos en personajes tan bien vestidos y embargados de tanto éxito viviendo en la quimérica ciudad de la felicidad que apenas si nos reconocemos a nosotros mismos. Esos gringos son la muerte.

jueves, noviembre 10, 2005

Capítulo decimoctavo: no se lo digas a nadie

Una tarde, después de fumar marihuana, Joaquín y Alexandra se echaron en la alfombra del departamento, se besaron, se quitaron la ropa y él le pidió que se la chupase.
- No sé, mejor no –dijo ella-. Sólo lo he hecho una vez con Ricardo, y creo que no me gustó.
- Si me la chupas a lo mejor se me para me curas de mi trauma- dijo él y se sintió un manipulador.
Ella dejó de lado todo su pudor y empezó a chupársela.
- Se te ha parado, se te ha parado -dijo con entusiasmo, al ver que el sexo de Joaquín se había puesto duro.
- Ven, hay que aprovechar, siéntate encima mío -dijo él.
- Joaquín, hay algo que quiero decirte.
- Dime, pero apúrate antes de que se ponga blanda de nuevo.
- Soy virgen.
- No te preocupes, yo también.
- Pero yo no sé si quiero hacerlo. Después me voy a arrepentir, voy a sentir que he perdido una parte muy íntima de mi ser.
- Sólo la puntita, Alexandra. Te prometo que sólo la puntita.
- Por fa, sólo la puntita, ¿ya?
- Te lo prometo.
Ella se quitó el calzón y se sentó encima de Joaquín. Él trató de metérsela.
- Ay, despacito, no seas bruto –se quejó ella.
- Perdón, es la arrechura –dijo él.
Luego se la fue metiendo con dificultad. Sudaba. Estaba tenso.
- Joaquín, me dijiste que sólo la puntita –protestó ella.
- Perdón, se me resbaló –dijo él-. Muévete nomás, no te preocupes.
- Pero no la vayas a dejar adentro, ¿ya?
- Te prometo que te la saco antes de darla.
Alexandra recién comenzaba a moverse cuando Joaquín ya terminó adentro suyo.
- Estúpido, te pedí que no la des adentro –gritó ella y se separó bruscamente de él.
- Lo siento, no pude evitarlo –dijo él.
Ella se sentó en la cama.
- Mierda, la cagada. De repente me has dejado embarazada –dijo ella.
- Luego se paró de un salto y corrió al baño. Joaquín se subió los pantalones. Poco después ella salió del baño, estaba llorando.
- Te apuesto que estoy embarazada –gritó- ya nos jodimos, Joaquín ¿ahora qué vamos hacer?
- No estas embarazada Alexandra –dijo él-. No digas cojudeces.
- Estos son justo mis días más peligrosos, Joaquín. Te apuesto lo que quieras que estoy embarazada.
Joaquín pensó que debía hacer algo para tranquilizarla.
- No te preocupes –dijo-. Tengo un tío que es ginecólogo. Lo llamo ahorita y él nos arregla el problema.
Alexandra se sentó en la cama con las piernas cruzadas.
- Aunque no me creas, sentí cómo corrían tus bichitos en busca del óvulo –dijo-. Fue como si me hubieran metido una alkasetlzer por la chucha.
Joaquín buscó el número de teléfono de su tío, el doctor lucho Tudela. No bien lo encontró, llamó a su consultorio.
- No le vayas a decir mi nombre, no quiero que todo Lima se entere que he perdido mi virginidad –dijo ella.
- No te preocupes, nadie se va a enterar. Mi tío lucho es buenísimamente –dijo Joaquín.
El teléfono timbró varias veces. Por fin Joaquín escuchó la voz de su tío.
- Tío, hola, soy yo, Joaquín Camino, tu sobrino –le dijo-. Te llamo porque he sufrido un percance.
- Cuéntame, sobrino, en qué puedo ayudarte –dijo el doctor Tudela con una voz muy cordial.
- Acabo de acostarme con mi enamorada y ella esta segura que la he dejado embarazada, y no sabemos qué hacer, porque como tú comprenderás no podemos tener un hijo, tío.
- Caramba, Joaquincito, veo que usted no pierde el tiempo, ah –dijo el doctor-. Pero qué gusto me da oir eso, porque por ahí decían que usted es del otro equipo, mi querido sobrino.
- No tío, cómo se te ocurre, eso jamás.
- Mira Joaquincito, vente ahora mismo con tu chica que les voy a dar una pastilla que nunca falla. Se llama píldora del día siguiente. Ella se la toma ahorita y tiene una bajadita del motor. Con eso, problema arreglado.
- No sabes cuánto te lo agradezco, tío. Voy para allá inmediatamente.
- Aquí te espero, sobrino.
Joaquín colgó el teléfono. Alexandra seguía llorando.
- Mira lo que me has hecho –dijo-. Yo estaba tratando de ayudarte con tu trauma y tú me dejas embarazada.
- Bueno, ya, pero no hay problema porque mi tío lucho te va a dar una píldora del día siguiente –dijo él-.
- ¿y qué cochinada es esa? –preguntó ella haciendo una mueca de asco.
- Alexandra, no hables así. Mi tío lucho es el mejor ginecólogo de Lima. El me ha dicho que te tomas la pastilla y tienes una bajadita de motor, o sea, te viene la regla y ya no estas embarazada.
- No puede ser. Debe ser un invento del mañoso de tu tío.
- Vamos, apúrate, que mi tío nos esta esperando.
Salieron del apartamento y trataron de bajar por el ascensor, pero les fue imposible, pues acababa de producirse un apagón. Bajaron por las escaleras y se subieron al carro de Alexandra. Él arrancó a toda prisa mientras ella se agarraba la barriga.
- Si es hombre, ¿qué nombre le ponemos? –preguntó ella camino al consultorio-.
- No tengo idea –dijo él-. Nunca he pensado en eso.
- Felipe me encanta, Diego no esta mal. Paúl es mi preferido.
- Sí, Paúl es bonito.
- ¿Y si es mujer?
- Ni idea. Tú dirás.
- Si es mujer tendría que llamarse Paola o Verónica. Esos son mis nombres preferidos.
Poco después llegaron a un edificio alado de la clínica Americana. Joaquín cuadró el auto y apagó el motor.
- Yo me quedo –dijo ella y prendió la radio.
- Baja, no seas tonta –dijo él.
- No, me muero de la vergüenza. Tu tío va a pensar que soy una puta.
- Bueno, como quieras.
Joaquín bajó del carro, se metió a la clínica, subió doce pisos y llegó al consultorio de su tío. Jadeando, le dijo su nombre a la secretaria. Ella lo hizo pasar en seguida.
- Hola Joaquincito, qué a sido de tu vida, sobrino –dijo el doctor Tudela levantándose de su escritorio.
- Aquí pues tío, no tan bien como tú –dijo Joaquín y abrazó a su tío.
- ¿Y tu enamorada, sobrino? –dijo Tudela.
- Se quedó en el carro, no quiso bajar.
- Cuéntame, pues, de ella. ¿Qué edad tiene la chica?
- Dos años menos que yo, o sea, diecinueve.
- Qué rico, está en la flor de la juventud la chiquilla. Qué tal Joaquincito, caray, o sea que te la has llenado a tu hembrita, ah. Y yo que pensaba que usted tenia la huacha medio floja, sobrino.
- No tío, qué ocurrencia, cómo va a ser eso.
- Cuéntame sobrino, ¿Cuánto tiempo aguantaste allí dentro de su chuchita? Porque tú debes ser un gallito de pelea, la metes y allí nomás entierras el pico, ¿no?
- Sí, pues. Al toque nomás la doy, no aguanto nada.
El doctor Tudela soltó una carcajada.
- A tu edad todos somos así, sobrinos, no aguantan nada, se rinden al toque –dijo-. Yo en cambio, así viejo como me ves, ¿sabes cuánto aguanto? Media hora como si nada. Media hora de polvo.
- Carajo, qué envidia, tío.
- Tiempo al tiempo sobrino, tiempo al tiempo. Con el tiempo vas aprendiendo a tirar cache. Yo ya tengo muchos kilómetros recorridos.
- Me imagino, tío, me imagino.
- Pero tú tienes que cuidarte, pues. Ponte un jebe, ¿ya?
- No te preocupes, tío, esto no vuelve a ocurrir.
- Mira, sobrino. Aquí tines la pastilla que te prometí, dile a tu novia que se la tome ahora mismo.
El doctor Tudela le dio una pastilla envuelta en un plástico transparente.
- Caramba, tío, no sabes cuanto te agradezco, me has sacado de un apuro –dijo Joaquín- ¿Cuánto te debo, por favor?
- No pues, Joaquincito, qué ocurrencia, todo queda en familia.
Se rieron, Joaquín se guardó la pastilla y se despidió de su tío.
- Qué tal pinga loca ha resultado el Joaquincito, carajo –dijo el doctor Tudela, sonriendo, haciéndole adiós a su sobrino.
Joaquín bajó corriendo las escaleras del edificio. No bien entró al carro, le enseñó la pastilla a Alexandra.
- He cambiado de opinión –dijo ella.
Joaquín la miró sorprendido.
- Si es mujer se llamará Alexandra como yo, pero le pondría Alessandra, con doble ese, porque me parece que eso le da cierto caché, ¿no te parece? –dijo ella.
Él la cogió de la mano.
- Acompáñame a la sanguchería de enfrente –dijo- . Tienes que tomarte esta pastilla ahorita mismo.
Ella bajó del carro, caminaron a la sanguchería frente de la clínica Americana. Joaquín pidió dos jugos de fresa.
- ¿Solos o con leche? –preguntó la mujer que atendía.
- Aj, leche ni hablar, que ahorita me comienzan a crecer las tetas –dijo Alexandra.
Poco después, la mujer le dio los jugos a Joaquín. Él sacó la pastilla y se la dio a Alexandra.
- Tómatela –le dijo.
Ella se persignó y cerró los ojos.
- Perdóname, Diosito, pero nisiquiera he terminado la universidad –dijo.
Luego se llevó la pastilla a la boca y se la tomó con un poco de jugo.
- Chau Paúl, chau Alessandrita –dijo, y rompió a llorar.


JAIME BAYLY, no se lo digas a nadie.

domingo, noviembre 06, 2005

Capítulo decimoséptimo: y de pronto un post

Acabo de llegar de la farmacia. Compré un Pedialite, unas Omeprazol y unas Flazinil. Estas últimas son pastillas para dormir.

De un tiempo acá me ocurre que me enfermo con una frecuencia de anciano. Nunca nada grave, pero sí fastidioso. Crucé el umbral del bienestar cuando empecé a escribir mi edad con el dos por delante.

Yo siempre rehuía como mosquito al que echan Baygón de las personas que tenían carácter de enfermo confinado en terapia intensiva, de los que se curaban de la gastritis para caer en las infecciones de las vías urinarias. Los pobres estaban salados, si no les montaba cuernos la novia se les perdía la plata, si no se fracturaban un pié los echaban del trabajo.

Luego de tantos empujones he logrado meterme del lado de los optimistas y ahora mi cuerpo quiere echarme. Mi organismo se revela y me dice que no, no te hagas el pendejo que tú eres de los jodidos.

no se qué ponerle a esta foto.

Ahorita ya me tomé mis pastillas de viejo. Guardé mi inhalador debajo de la cama y el pijama de lana ya esta colgado en el clavo, junto al cuadro del niño bendito donde acabo de encender una vela.

Las pastillas para dormir no las tomo porque piense en suicidarme o como pensó el de la farmacia porque quiera tirarme a una desconocida drogándola. Si ese fuera el caso hay una fórmula muy sencilla, mezclas licor con éxtasis y le das una buena dosis, si no resulta con eso la emborrachas, si no resulta con eso la amenazas con un arma, si no resulta con eso te pones la pistola en la sien y le dices que te matas si no te cumple, si no resulta con eso te pegas un tiro. Por supuesto, yo nunca he recurrido a eso, aun estoy vivo y virgen.

En realidad las tomo cada vez que a los ladrones y los pandilleros se les ocurre hacer la fiesta de la buena vecindad. Entonces, como todo viejito, me tomo un par de Flazinil y con eso tengo hasta el día siguiente. Están programadas para seis horas.

Podría salir y callarlos, pero a cambio recibiría en mi casa la visita de la Reportera del Drama y un pantallazo en el canal diez con el titular de lo machetearon por reclamar. Podría llamar a los policías, pero salen un lujo muy caro, cobran diez dólares por redada, que a razón de tres veces por semana me dejarían en la quiebra.

Talvez todo sea una señal, talvez el entorno me indica que mi periodo en este sitio ya culminó y que debo salir. Buscar nuevos rumbos. Si a alguno le sobra un pasaje para la Tierra Media, me avisan. Yo siempre he querido ser un hobbit.