martes, mayo 18, 2010

no he ganado nada

el lunes de la semana, muy veraniego, con mi onda buena onda y algo consternado voy a preguntar que qué pasa que no me han dado mi premio nacional de literatura, por qué no me han entrevistado todavía en la tele, que ya tengo un montón de fotos listas en pose triunfadora ((antanas mocus con los pantalones abajo en conferencia)) para mandar a los diarios para ilustrar la noticia que por fin ricardo weblog ha dejado de ser un escritor anónimo, que necesito la plata pues previendo que me llevaría el premio ya me había hecho con algunas deudas. pero allí, una chica nada veraniega, nada buena onda y poco consternada supo decirme qué pena, pero no, siga participando y me entregó la hoja de los ganadores donde puedo asegurar, para mayor consternación todavía, hay una plana de la más rancia, ampulosa y esperpéntica culturosidad guayaquileña. motivo por el cual seguramente no gané, no se me ocurre otro motivo.

lista de culturosos

al menos me queda el consuelo que estuve cerca de llevarme el segundo lugar que fue concedido a guasmo sur, cuando todos sabemos que yo vivo en el guasmo norte. qué cerca estuve de llevarme el premio, sólo un error de unas cuantas cuadras de ladrones haciendo flow influyeron en mi contra. alguien dirá, ah, ricardo bien que quería estar en la lista culturosa, y la verdad es que no, pero si hay dos mil dolares de por medio puedo hacer concesiones o por lo menos fingir "debida obediencia" mientras me entregan la plata.

vamos a ver cómo me va después con mi liblog.

viernes, mayo 07, 2010

diciéndole a los suegros

luego de cruzar el portón de la casa de lorena y seguir lentamente a través del estrecho sendero de piedras chispa, me parqueo a la sombra del pino de la jardinera. apago el motor del carro.

lorena: te acuerdas lo que tienes que decir? —me pregunta lorena que va a mi lado.
ricardo weblog: señor ex presidente don mel zelaya, he venido a pedirle la mano de lorenita —respondo con cortesía.
lorena: bien —dice sonriendo—. bajemos!

salimos del carro. el día está nublado y la casa parece desierta. en ese instante se activan los irrigadores del césped creando una falsa garúa esquinada. miro al césped bañado en agua y de repente siento que es un mal presagio.

ricardo weblog: y si mejor venimos después, cuando ya se te note la panza? —le pregunto.
lorena: no, ricardo. hagamos esto de una vez —dice tomándome del brazo.
ricardo weblog: es que no sé. y si se pone bravo?
lorena: si se pone agresivo, me salgo tranquilamente de la casa contigo. no se acaba el mundo por eso.
ricardo weblog: y si mejor lo emborracho y le dedico esa canción de arjona, doña martha y don david. y cuando este bien happy le pregunto si le hace ilusión tener un nietecito? a lo mejor ni cuenta se da.

lorena se ríe.

lorena: no, tonto. cuando esta borracho se pone súper violento. es peor, ya lo has visto. además, mi mami ya se lo contó anoche mismo. ella tiene bastante tacto para este tipo de cosas. al fin y al cabo es mi papi y ya sabe para qué venimos, puede que al primer momento no sepa cómo reaccionar, pero después dale un poquito de tiempo y ya verás, todo va a salir bien —dice abriendo la puerta.
ricardo weblog: cómo me veo? —pregunto mirándome en el cristal de la puerta.
lorena: guapísimo, estas como para casarte —dice acomodándome el cabello para atrás. me había vestido con saco y corbata.
lorena: no demuestres miedo —continúa diciendo lorena mientras nos adentramos en la casa—. ni estés nervioso o triste. lo hecho, hecho está y no hay forma de cambiarlo. ok?

le respondo que sí y nos besamos para infundirnos confianza.

caminamos por la casa. muros impecablemente blancos y pocos muebles, como si acabaran de mudarse. aparentemente no hay nadie. el silencio es aterrador, escuchamos nuestros pasos por las baldosas. pasamos por la sala, seguimos por un corredor donde encontramos un triciclo volteado, y salimos a un patio interior algo descuidado que da a la segunda parcela donde está construida la casa, ésta vez de dos pisos, tiene altos muros blancos y cristales espaciados.

subimos tomados de la mano por una extraña rampa que tiene delgados maderos transversales separados a modo de escalones. una vez arriba, llegamos a una pequeña terraza que comunica con un salón de grandes ventanales enmarcados donde se mete libremente la luz del sol. asomada al balcón, junto a un par de pequeños arbustos en macetas, la mamá de lorena. al verla, la señora grita emocionada, lorenita. se funden en un abrazo conmovedor. lloran. se dicen cosas tiernas, dulces. la señora la toma del mentón y parece reprenderla en voz baja, con mucha dulzura. lorena mira al piso como una niña arrepentida luego de una travesura.

me acerco a la señora y le doy la mano. sonrío con mesura, no excesivamente, en la justa medida. entonces ella ya no parece conmovida, sino molesta.

la señora nos guía adentro de la casa. sentado en un mueble, fumando un cigarro, con su infaltable sombrero blanco, mel frente al televisor donde pasan un partido de futbol. su mirada cae sobre mi como un ráfaga de viento helado. entonces caigo en cuenta que estoy parado en la corriente del aire acondicionado. miro a lorena, ella me toma de la mano y nos sentamos frente a él. lo vemos apagar el cigarro y bajar el volumen del televisor. se toca el bigote. su sombrero está hundido casi hasta sus ojos. entonces me acuerdo que lorena me ha contado que mel no se quita el sombrero nunca, ni para meterse al agua. y se me viene a la mente la imagen de mel haciendo el amor con su esposa, agitándose desnudo, con el sombrero en la mano como un vaquero montando. aprieto los dientes para no reírme y toso cautamente para aplacar la risa.

lorena empieza hablar, pero él apenas parece mostrar atención. él toma una botella que tiene a la mano y sirve un trago en un pequeñísimo vaso de grueso cristal. para mi sorpresa, empuja el vaso hacia mi. lorena súbitamente se calla y yo la miro. delicadamente abre la boca sorprendida. sus ojos parecen decirme, está dándote confianza, bébelo. no sé por qué, pero en ese instante lorena se me hace idéntica a la chica del perrito en el comercial de la cola manzana.

le agradezco al señor y de un sorbo me bebo el licor. siento como si fuera fuego descendiendo por mi pecho. devuelvo el vaso en la mesa y me limpio las lágrimas. no distingo si estoy mareado por los nervios o el licor. las mejillas me arden y los labios se me entumecen. el mareo se vuelve oscilatorio y los dientes me duelen, como si me los hubieran arrancado de un golpe. por un momento pienso asustado, mel me ha envenenado.

mel: y qué lo trae por aquí? —pregunta con tranquilidad. su mirada es penetrante y, al igual que lorena cuando está nerviosa, aprieta los dientes con los labios ligeramente entreabiertos.

me pongo en pie. respiro profundo y observo a la mamá de lorena tomar asiento con mucha delicadeza, guardando una pose muy reservada y femenina con ambas manos cruzadas sobre el regazo, su expresión parece suavizarse con una media sonrisa. le sonrío a la señora. lorena me toma de la mano y la apega a su mejilla. el corazón se me tranquiliza y las cosas a mi alrededor se detienen. desaparece el dolor en mis dientes.

ricardo weblog: como es de su conocimiento, lorenita y yo llevamos dos años juntos —digo con tranquilidad, mirando de rato en rato a cada uno de los suegros—. en este tiempo hemos aprendido a conocernos y ha surgido entre nosotros un amor muy fuerte que nos ha llevado a la decisión de unirnos para formar una familia. de modo que he venido aquí, ante ustedes, señora, don, con muchísimo respeto a pedir formalmente la mano de lorenita para que sea mi esposa.

me quedo en silencio, dejando espacio para que ellos respondan. miro a la mamá de lorena, parece silenciosamente horrorizada. observo a mel, no para de tocarse el bigote. me mira con mucha atención, como si le hubiera causado gracia lo que dije. me parece que tras su bigote oculta una sonrisa no sé si burlona, pero sonrisa al fin. lorena me besa la mano y me sonríe. siento que el miedo y la duda se hacen pedazos.

mel se despeja ruidosamente la garganta. lo miro respetuosamente creyendo que va a decir algo. pero simplemente se pone en pie y suelta una risotada limpia, franca, honesta. yo también me sonrío, muy conforme conmigo mismo y miro a la mamá de lorena que mantiene un semblante circunspecto. luego veo a lorena, ella me mira asustada. entonces dejo de sonreírme y quedo muy consternado. me siento a su lado sin soltar su mano, apretándola fuertemente. mel se acomoda su sombrero y se va contento. lo escuchamos reír mientras se aleja.

lorena: qué le pasa a mi papi? —pregunta lorena.
señora: está hecho el idiota —dice la señora.
lorena: no le contaste? —pregunta lorena acercándose a su madre.
señora: sí —responde tajante, muy seria.
lorena: y qué te dijo?
señora: nada, se puso a reír como ahorita.

en ese rato, como un fantasma, mel reaparece en la sala poniéndole las balas a una escopeta de doble cañón. ya no parece tan contento, sino hosco, sudoroso, le tiemblan las manos. yo levanto las manos. siento como si un camión me hubiese arrollado sin causarme daño, tengo la certeza que indudablemente voy a morir y la única manera de salvarme es brincando a través de la ventana como en las películas. veo mi vida pasar ante mis ojos, la caja de plastilinas con la figura de una chinita que usé en el jardín de infantes, la ocasión en que casi me ahogo en un río, el primer día de clases en el ciencia y fe, la primera vez en que lorena se hizo pis mientras se la chupaba.

mel: ya te jodiste conmigo pobre cabrón huevos azules —dice quietamente mel apuntándome.
señora: qué haces? estás loco? —pregunta la señora.
lorena: papá, no seas ridículo —dice lorena enfurecida, poniéndose en pie.
mel: cállate muchacha, esto no es contigo. sino con este cabrón que no supo cómo mantener la bragueta cerrada.
ricardo weblog: pero qué hace? por favor baje su arma —exclamo asustado, tembloroso, con la manos arriba.
señora: no hagas una estupidez julio. es que tú no cometes errores? tú eres perfecto? —le grita la señora— de los errores aprendemos todos.
mel: no te preocupes ahorita mismo arreglo este error. sólo te va a doler un poco, muchacho —me dice.
lorena: qué te has creído para insultar y gritar a mi enamorado así, espero que te acuerdes bien de esto —sentencia lorena con firmeza—, pues cuando nazca, tú serás el primero en estar encantado con la criatura.

mel rastrilla el arma, se me acerca dos pasos y apunta a mi pecho. apoya con fuerza la culata en su hombro y separa los pies.

mel: pobre, sí que tienes un problema. estas preñada —le habla con firmeza a lorena sin voltear a verla, mirándome fijamente como un loco— y te quieres casar con alguien así de inmaduro y de animal que te jodió la vida. cuantos años tienes? —me pregunta despectivo.
ricardo weblog: treinta!
mel: treinta años, treinta —reflexiona—, nunca madurará! mejor lo termino ahora y tú muchacha tonta, ahorita mismo te me haces una bajada de máquina.

lorena decisivamente se acerca a mel, está muy encrespada, tiene las manos cerradas.

lorena: nadie y menos tú puede separarme de ricardo —habla despacio, enérgica. está tan enojada que tiene los pelos parados— y otra cosa, yo ya decidí tener al niño y voy a defenderlo con uñas y dientes contra el que se oponga.

mel mira con rabia a lorena. ella le sostiene su mirada desafiante. él parpadea un par de veces, su ímpetu comienza a tambalear, ya no está tan decidido a dispararme. siento que el corazón me vuelve a bombear.

señora: tú sabes bien cómo es tu hija —dice la señora con una tensa calma—. cuando una cosa se le mete en la cabeza, no hay cómo sacársela.
mel: en eso se parece a ti —responde mel bajando lentamente el arma.
ricardo weblog: entonces, puedo casarme con lorena? —pregunto todavía con las manos arriba, las piernas me tiemblan.

mel no responde. parece derrotado. agarra la escopeta por el cañón y apoya la culata en los tablones de madera lustrada del piso.

señora: mejor regrésate a tu casa, hijo —me dice la señora.

lorena se aferrada a mi. niega con la cabeza mirando a su madre.

lorena: si él se va, yo me voy con él y no vuelven a verme nunca mas —dice con entereza.
señora: entonces regresa más tarde tú sola —replica la señora.

salimos de la casa emprendiendo el camino de regreso por donde vinimos. entramos al carro, las manos me tiemblan. nos abrazamos, siento como si hubiera vuelto a nacer.

ricardo weblog: tu familia me odia —digo con pesar.
lorena: no es eso. sólo deben acostumbrase un poco a ti —dice.
ricardo weblog: creo que nunca se acostumbraran a mi. seguro creen que soy un oportunista, un chiro muerto de hambre. esto fue un desastre.
lorena: cálmate, no es tan grave. cuando el novio de mi ñaña mayor vino a pedirle la mano le fue peor. mi papi lo echó a patadas. pero ya ves, se casaron.
ricardo weblog: y cómo lo hicieron?
lorena: fueron al programa de laura para que les ayude!

escuchamos un par de disparos. un grupo de aves pasan volando despavoridas sobre nuestras cabezas.

ricardo weblog: qué pasa? —pregunto volteando a mirar asustado. esperando la llegada inminente de mel.
lorena: nada. sólo debe ser mi papi, como se quedó picado, se desquita disparando a las palomitas —dice y añade poniéndose el cinturón de seguridad—. pero por si acaso, vámonos rapidito. ya?

enciendo el carro y salimos presurosos. suena otro par de disparos. miro por el retrovisor. una paloma cae en espiral al piso.

sábado, mayo 01, 2010

five minutes ago

le cantaba al oído a lorena que ha pasado toda la tarde en la cama hecha la vaga:

arroz con leche me quiero casar con una señorita que no quiere ir a cenar, no sabe coser, no sabe planchar, pero igual sabe bien tirar.

miércoles, abril 28, 2010

aceptación

lorena: aló! sí, mami. bien. bien. oye, tengo que contarte una cosa que me dijeron hoy. ay, no mami. cómo crees? ah, sí, pues. aquí? bastante calorcito. sí, mami. acá trabajando largo y parejo. tú sabes bien cómo son los españoles. sí, aguantando la caña. sí, cada vez que hago una travesura y de castigo me hacen limpiar solita un boeing, me digo, ésta va por mi papi. no, mami, acá no llega el tsunami, cómo se te ocurre? ya estoy crecidita. sí, en caso de inundación me subo al techo y escribo s.o.s con las tejas. no, todos bien por acá. ajá. oye, quiero contarte una cosa muy importante. no no no, no es eso. no estoy corta de efectivo. no mami, no quiero un cuadro. dónde voy a colgarlo en esta casa tan chiquita? tendría que ponerlo afuera como fachada. ah, cuadro de plata? no, tampoco. bueno, sí. mil dólares sí me caen de perlitas. no, el arriendo no. oye. escúchame, déjame hablar, pues. sí, ay, mami contigo no se puede. si no me dejas habar cuelgo. ya? a ver. sí, es muy serio. ya? puedo hablar? sí, pues nada. tengo tres semanas de embarazo! lo que oíste. sí. que tu bebé va a tener un bebé. aló. aló. mami. mami, estas ahí? no, no es una broma como en el colegio. no, esto es en serio. no, mami. sí mami. no, digo sí. me hice la prueba en interlab y salió positivo. no cuelgues. no llames a la ambulancia. respira, respira. mami, mami. contesta!

lorena cuelga el teléfono y suspira. la abrazo por la espalda. coloco mis manos en su vientre. no quiero decirle te lo dije, que sabía que era una imprudencia decirle a tu mamá que estabas embaraza sin antes si quiera haber resuelto si tendríamos o no al niño.

ricardo weblog: y si no lo tenemos? —le pregunto a quemarropa.
lorena: no, ricardo—dice molesta, zafándose de mis brazos—. yo ya decidí esto mucho antes de contarte que estaba embarazada. el niño todavía no ha nacido, pero yo ya me encariñé con él.

sostengo sus manos, ella mira por un momento hacia las persianas de la ventana. quiero decirle que no vale la pena pasar por algo así. que no tiene sentido martirizarnos por algo perfectamente prescindible. pero luego me mira profundo a los ojos, como examinándome el alma. no digo ni una palabra, ella sabe lo que quiero decirle. desvío la mirada hacia las persianas.

lorena: si tú no tienes el carácter para tenerlo, yo sí —dice lentamente—. yo puedo seguir este camino sola.
ricardo weblog: sólo pensaba que si acaso hiciste bien en decirle a tu mamá —miento—. creo que se puso muy mal.
lorena: necesito tranquilidad y siento que la única manera de conseguirlo es decírselo cuanto antes a mis padres.
ricardo weblog: estas segura, lore? y si te equivocas? y si luego te arrepientes?
lorena: tú ya me conoces bien, yo soy bien firme en lo que pienso. voy a decirles que he decido tenerlo antes de pensar siquiera en un aborto o algo así. por eso es que se lo conté así de golpe a mi mami, porque es la única que puede ayudarme a contárselo a mi papi.
ricardo weblog: y ahora qué hacemos?
lorena: tenemos que ir a bahía.
ricardo weblog: cuándo?
lorena: mañana mismo —dice con seguridad—. quiero quitarme cuanto antes este peso de encima.

nos quedamos en silencio unos segundos. quisiera decir algo para detenerla.

lorena: me acompañas? —pregunta.

no sé qué responderle.

lorena: si tú no vas, estas demostrándome que no puedes, que mi bebé no necesita un padre —dice resuelta, soltando mis manos—. aunque esté muriéndome, sé que yo puedo arreglármelas sola.
ricardo weblog: no, no es eso. no hables por mi.
lorena: entonces?
ricardo weblog: sólo pensaba si acaso hay suficiente gasolina en el tanque para llegar a bahía.

ella sonríe tiernamente. nos besamos y la abrazo fuerte, paso mi mano por su espalda, su cabello roza mis labios. huele a canela, duraznos y hugo boss.

lorena: no me dejes, tengo miedo —susurra muy bajito.
ricardo weblog: no, lorenita —le confieso al oído—. yo jamás voy a dejarte. pero es que siento que nuestra relación cambió así tan de repente. sí quiero este compromiso, pero no estaba preparado para que me llegue así, de sorpresa. pero ya verás con el paso de los días lo aceptaré muy bien. tú también pasaste por el periodo de aceptación, no?

ella asiente con la cabeza.

lorena: mi periodo de aceptación duró lo que el vuelo de buenos aires a guayaquil —dice.
ricardo weblog: entonces estamos juntos en esto —digo entrelazando mis dedos con los suyos, beso su mano— yo estoy muy feliz contigo y mas contento ahora que sé que vas hacerme doblemente feliz.
lorena: bueno, nueve meses voy a estar tan llena de felicidad que va a cambiar mi figura—dice sonriendo.
ricardo weblog: hagámoslo de nuevo para asegurarnos que el niño saque tu nariz —bromeo.

ella se ríe. nos besamos apasionadamente. ya no importan los condones, ni el calendario, ni si quiera cabe preguntarse si es un día de riesgo. talvez por eso olvidamos cerrar las persianas de la sala.

domingo, abril 25, 2010

interlab

al siguiente día, cerca de la una de la tarde, llegamos a interlab. una enfermera nos recibe y nos guía al cuarto donde se toman las muestras de sangre. lorena y yo caminamos bostezando tras la mujer. pues la noche anterior habíamos dormido muy poco y mal.

nos explican de qué se trata la prueba. no sólo nos dirán si está embaraza, también el tiempo aproximado de gestación. nos explican que tratarán de medirle una encima que segrega la placenta en cuanto el óvulo es fecundado. estamos de acuerdo con el procedimiento que aplicarán, excepto por un punto. la mujer nos pregunta cual. lorena y yo nos miramos. le confieso que lorena, debido a los nervios, se comió en el camino cuatro humitas y un café en sweet and coffe. la enfermera se ríe, nos dice que no importa, no es necesario que haya venido en ayudas, y añade mirándome, usted tampoco debía venir sin desayunar.

ricardo weblog: yo no desayuné porque los nervios me dan nauseas —digo.
enfermera: entonces no desayune nervios, sino otra cosa —dice.

nos reímos.

enfermera: es bueno que se rían —dice la mujer atando una liga alrededor del brazo de lorena—, lo mejor es hacerse este tipo de pruebas relajados.

la enfermera procede a colocarse guantes de goma y le pide a lorena que tome asiento, la golpea levemente en el brazo de la liga y limpia con un algodón humedecido en alcohol el área donde le introducirá la aguja. lorena me mira preocupada, ya se le pasó el sueño. me acerco y la tomo de la mano. lorena voltea el rostro hacia la pared evitando mirar el instrumento. ya me está doliendo, dice. la enfermera se la introduce con cierta alevosía. ya sale, ya sale, habla la mujer con la cara congestionada. sostiene el capuchón de la aguja entre los dientes mientras desata con destreza la liga del brazo. lorena empieza sollozar, aprieta mi mano. lentamente se va llenando de sangre el depósito de la jeringuilla.

enfermera: ya está —dice la enfermera colocando un corcho de goma en un tubo de ensayo— recuerde, esta prueba es para descartar el embarazo, pues el periodo se puede interrumpir por muchos motivos.
ricardo weblog: como cuáles? —pregunto.
enfermera: tumores o cáncer —dice con naturalidad.
lorena: ay! —se queja lorena preocupada—, ojalá y sólo esté embaraza!

lorena y yo vamos a la sala de espera. ella se mira adolorida el puntito rojo que le ha quedado en el brazo. yo le doy besitos en la herida y ella sonríe mordiéndose los labios. un chico tras la caja se fija en lo que hago y me advierte, no siga, puede infectarle la herida.

lorena se recarga en mi hombro y yo acaricio su cabello. el tiempo pasa lentamente. vemos a la gente yendo y viniendo, sonrientes, corriendo apurados con el tiempo en contra, completamente ajenos a las consecuencias de un posible embarazo. casi creyéndose estériles.

ricardo weblog: por qué no me dijiste que ya te hiciste la prueba en argentina? —le pregunto acordándome de la charla que tuvimos en el carro camino al laboratorio.
lorena: si te lo decía por teléfono, te mataba de un infarto —responde.
ricardo weblog: deberías confiar un poco más en mí —contesto.
lorena: es que no estaba segura y todavía no estoy segura. por eso es que vinimos acá. no? —pregunta tomándome de la mano, nuestros dedos se entrelazan—. porque ni tú querías creerle a los test que compraste!

aparece una chica muy joven y sonriente, usa frenillos. nos pide cortésmente que la sigamos. nos guía a una pequeña oficina de muros de cristal opaco donde se escucha con claridad los ruidos de las piezas contiguas. la chica se sienta tras un escritorio. lorena y yo nos quedamos de pie frente a ella.

chica: felicidades! —dice haciendo un ademán histriónico—. van a ser padres!

lorena y yo tratamos de sonreír y nos abrazamos fuerte, como si quisiéramos vencer a una tormenta que amenaza hacernos volar por los aires.

chica: pero por qué esas caras largas? —pregunta poniéndose en pié—. no tienen nada de que preocuparse, la prueba salió positiva —explica la chica sonriendo ampliamente, dejando ver los alambres de sus frenillos.

lorena y yo nos miramos temerosos, la sonrisa se nos volvió una mueca de angustia.

enfermera: vamos, esto hay que celebrar —dice la chica dando unos pasos, se dirige a lorena—. mírele el lado positivo, nueve meses sin la regla! qué tal!

lorena parpadea un par de veces. miramos de mala manera a la chica.

chica: no se ponga así —me dice la chica con picardía, llevándose las manos a los pechos—, a su novia le van a crecer las tetas sin haber gastado un centavo en cirugías!

en ese instante abren de un portazo. se asoma un hombre calvo, ya entrado en años. usa lentes y viste un mandil de médico. le pide a la chica que salga inmediatamente. ella le hace caso sin decir palabra, pero visiblemente molesta. el hombre nos pide que la disculpemos, que no es empleada del sitio, que sólo esta haciendo pasantías, que viene de un colegio cercano. y añade, sin moverse de su sitio, sujetando la perilla de la puerta, que lorena tiene aproximadamente tres o cuatro semanas de gestación.

el hombre se queda en silencio algunos segundos. nos mira atentamente, muy interesado en nuestra reacción.

señor: qué sucede? —pregunta el hombre. sus lentes penden la punta de su nariz.
lorena: no sabemos cómo decírselo a mis padres —dice lorena.
señor: fácil! deles una copia de la ecografía — replica antes de desaparecer dando un sonoro portazo que estremece las débiles paredes de aluminio y vidrio.

martes, abril 20, 2010

pregnant

lorena: las estas metiendo mal —dice lorena nerviosa. las manos le tiemblan, respira por la boca entreabierta.
ricardo weblog: entonces, cómo? —pregunto.
lorena: así, del otro lado —dice agarrando las pruebas de embarazo y sumergiéndolas en un vasito donde acaba de recolectar su orina.

lorena todavía tenía puesto su uniforme de azafata, usaba un aparatoso peinado sujetado con binchas que se lo hizo al apuro en la mañana, cuando iba en el taxi camino al aeropuerto en ezeiza.

ricardo weblog: en verdad por un momento pensé que ibas a dejarme —le digo abrazándola por la espalda, dándole un beso en el cuello.
lorena: tú eres un perseguido, no esperes que siempre ocurran cosas desastrosas —dice volteándose a besarme.

estamos pálidos, muy asustados. el corazón nos golpea como si alguien nos persiguiera. miramos en el vaso, tomamos con mucha torpeza una prueba y la cubrimos con el capuchón para no mancharnos los dedos, pero de todos modos quedamos con los dedos húmedos.

ricardo weblog: se esta poniendo rosado —digo un minuto después.

lorena se queda en silencio, concentrada en la prueba que tiene en la mano. poco a poco, por un diminuto círculo en el dispositivo empiezan a pasar casi imperceptibles las gamas de colores. lorena mira la hora en su reloj.

lorena: sólo falta un minuto —dice preocupada.

la abrazo fuerte y el minuto transcurre con lentitud, exhausto, como si los colores que se desplazan por la diminuta lámina afectaran a la continuidad del tiempo. finalmente el color rosado se afianza y el círculo y el rectángulo del visor quedan de color rosado con fuertes rayas rojas sobrepuestas.

lorena: positivo —dice lorena estremeciéndose.
ricardo weblog: no, no creo. la estas interpretando mal —digo tomando la prueba, la sacudo para ajustar los colores—. y la cajita?
lorena: aquí —dice tratando de mantenerse calmada, como resignándose a una respuesta concluyente, devastadora. al pasarme la cajita me doy cuenta que tiene el pulso firme, pero la mirada asustadiza. trato de coger la prueba, pero ésta titubea en mis dedos temblorosos, debo agarrarla fuertemente para no dejarla caer.

lorena: rosa es positivo, azul es negativo —dice lorena mientras lo compruebo.
ricardo weblog: es cierto —digo al borde de la nausea—. la prueba debe de estar mal, debieron de haberme dado una prueba caducada —añado incrédulo ante la evidencia—. qué dicen las otras?

lorena las saca del vaso. les echa un vistazo. cierra los ojos, suspira. se lleva las manos al pecho y me mira preocupada. por un minuto su valentía innata y su determinación abandonan sus ojos, se ha quedado sin palabras.

me entrega las pruebas. efectivamente, según los resultados de la caja, estos son positivos. me llevo las manos a la cabeza y un vacío de miedo y absurdo me atrapa, se me viene a la mente una piedra lanzada a un abismo. las piernas se me desvanecen. lorena me toma de la cara, miro confundido alrededor. ella me habla con firmeza, pero yo apenas puedo entenderla. ella dulcemente me apremia a mirarla a los ojos. entonces percibo un resquicio de luz y vuelvo a respirar mientras la nausea se disipa lentamente. nos fundimos en un abrazo.

lorena: no te dejes arrastrar por el pánico —la escucho decirme al oído.
ricardo weblog: tengo miedo —digo y veo pasar en mi delante, sin tocarme, al pánico como una avalancha de rocas de colores.
lorena: yo también —susurra. me mira a los ojos, algunas lágrimas de deslizan por sus mejillas—. la vida nos cambió!

nos dejamos caer deslizándonos por la pared. lloramos juntos, abrazados en el piso.

lunes, abril 19, 2010

yo amo a lorena noboa.

sé que eso no va en el libro, pero igual quería decirlo.

jueves, abril 15, 2010

retraso

un mes después de nuestro viaje a bahía se nos presenta un problema. lorena, llegando a madrid, se da cuenta que no le baja la regla. me llama un poco preocupada, pero luego nos acordamos del susto gratuito que tuvimos la vez anterior, bromeamos al respecto y terminamos por restarle importancia al asunto.

a los cinco días de retraso empezamos a preocuparnos muchísimo. especulamos que podría deberse a la alimentación, excesivos ejercicios o alguna medicación que está tomando.

ella me responde escuetamente en un correo que durante largas horas, en jornadas agotadoras contra el tiempo, se ha quedado hasta tarde haciendo operaciones en el aeropuerto de ezeiza. ha tomado cantidades industriales de paracetamol para combatir el dolor de cabeza. confiesa que al cabo de dos días ha consumido una centena de pastillas y lo que más le preocupa es que ya le está cogiendo gusto.

busco en internet los efectos secundarios del paracetamol. efectivamente, causa retraso en el periodo menstrual. le envío un correo con la información. le advierto, «si tomas tantas pastillas vas a ir a parar a un hospital con sobredosis y los doctores van a pensar que has querido suicidarte. qué vas a alegar en tu defensa, pretty lore?»

ella no tarda en responder, lapidaria como siempre, «les digo que me dolía la cabeza.»

esa misma noche, huyendo del hotel cercano al aeropuerto que le asignó iberia, luego de un complicado y azaroso viaje en taxi hasta su hotel favorito en el centro de buenos aires, el rochester concept. se conecta por internet a través de skype. su alegría explosiva ha desaparecido. la encuentro sombría, mucho más preocupada que en la tarde. se niega a encender la cámara de su computadora.

ricardo weblog: qué pasa, lore? —le pregunto.
lorena: nada —repone con el ánimo por los suelos.
ricardo weblog: por qué estas tan reservada? pasa algo?
lorena: no, nada —contesta casi susurrando.
ricardo weblog: entonces?
lorena: estoy sin maquillaje —dice.
ricardo weblog: sin maquillaje te ves preciosa —respondo.
lorena: tengo los pelos parados.
ricardo weblog: mi vida, te ves súper sexy con los pelitos parados —digo con una risita nerviosa, ya sospecho que algo le sucede.
lorena: en bahía lo hicimos en una noche de riesgo —dice cortante.
ricardo weblog: tranquila, lore. te prometo que todo va a salir bien. cuando vengas, nos hacemos la prueba y verás que no pasa nada. en estos casos es bueno ser negativo —bromeo.

se produce un largo silencio, apenas percibo el sonido de su respiración.

lorena: me quieres? —interroga afligida, con la voz entrecortada. la escucho tragar saliva. me quedo callado, entonces me doy cuenta que está llorando en silencio.
ricardo webog: claro, lorenita, estoy súper enamorado de ti. te amo con todo mi corazón, tú eres la persona que trajo alegría mi vida, gracias a ti es que soy feliz —le digo entusiasmado.

no responde, talvez tiene la mirada perdida hacia una ventana. la escucho suspirar.

ricardo weblog: qué pasa, lorenita? no te guardes nada conmigo. qué sucede? —pregunto, el corazón me late a mil.
lorena: tengo que dormir —dice.
ricardo weblog: claro, lorenita —le hablo con cariño—. mañana te espero en el aeropuerto. ya? ya verás que mañana a ésta hora estaremos muertos de la risa.
lorena: no es eso —dice como hablando consigo misma—. las cosas son muy diferentes a cómo te las imaginas, siento como si todo hubiera sido como una ilusión que se ha ido desvaneciendo.

cuelga dejándome con las palabras en la boca. ahora sé, tengo la certeza inequívoca que me oculta algo. la ansiedad, luego de tanto tiempo dormida, aflora vehemente con un pensamiento fijo, talvez se enamoró de otro.

tardo un par de horas en encontrar mis olvidadas pastillas de fluoxetina. miro la fecha, caducaron el mes pasado, eso significa que su efectividad se ha reducido a la mitad. me tomo medio blíster.

lunes, abril 12, 2010

no sé cómo seguir el liblog

de repente me siento un poco atorado, no puedo hacer que lorena se embarace. me explico. estoy a un par de posts para terminar mi liblog. no se me ocurre otro final que lorena se quede embarazada. he hablado con ella al respecto. y me apoya en este proyecto de embarazarla, pero sólo imaginariamente para fines literarios ((qué palabra tan fea y culturosa, “literario”)).

estaba hablando con ella en cómo se daría el caso que de repente se le retrase la regla luego de haberlo hecho en una fecha riesgosa ((como lo hicimos en bahía, por ejemplo)). ella me dijo ((tomando como ejemplo el susto que pasamos la vez anterior)) que en el caso de estar en otro país, no esperaría a llegar al guayaquil para hacérsela, se la haría ahí mismo.

ricardo weblog: y si sale positivo, lore?
lorena: lloro.
ricardo weblog: de miedo, de emoción?
lorena: de todo!
ricardo weblog: me llamarías para darme la noticia?

ella niega con la cabeza.

lorena: te llamaría sólo para decirte que no me baja la regla, no que ya me hice la prueba. necesitaría confirmar el resultado en interlab.
ricardo weblog: y por qué me lo ocultarías?
lorena: te mato de un infarto si te lo digo por teléfono.

luego discutimos y terminamos hablando sobre algo que no viene al caso.

así que por ahora tengo esto:

.- lorena se va de viaje.
.- lorena tiene un retraso de la regla.
.- lorena atribuye el retraso a la alimentación, el cambio de clima, etc etc etc. se hace la prueba para salir de las dudas.
.- sale positivo.
.- lorena me llama y sólo me dice, ((ojo con esto)), que no le baja la regla.
.- al llegar, la recibo todo amoroso con cientos de galones de jugo de naranja y docenas de prueba de embarazo recién compradas.
.- corremos a la casa, hace pis en un vasito y sumergimos las pruebas. esperamos unos minutos.
.- en todas las pruebas sale positivo.
.- yo entro en la etapa de negación.
.- lorena me dice que ya se la hizo en argentina ((le gustaría enterarse que está embarazada en buenos aires)) y también le salió que está embarazada, no me lo dijo porque ya se imaginaba mi reacción.
.- lloramos abrazados.
.- al siguiente día vamos a interlab.
.- confirmado, baby on board!

hasta ahí bien. luego viene la discusión de que si tenemos o no al niño. eso es otro post.

no pongo aquí qué resolvimos porque esa decisión es muy privada, tanto que por respeto a lorena, no me arriesgo a escribirla.

pero, para el caso literario, lo mejor es que tengamos al niño.

el problema ahora es que no logro proyectarme bien, he intentado escribir este post del embarazo de lorena y no puedo hacer que quede “bien logrado”. termino borrando, suprimiendo, cambiando cosas y preguntando a lorena hasta el cansancio ((ya son seis veces que la he llamado al aeropuerto)). ni siquiera sé si debo hacer dos posts con esto. uno en el que estamos preocupados de que no le baje la regla, ella se lo hace y le sale positivo, pero me lo oculta. y otro con su llegada a guayaquil.

tengo un paneo de las reacciones de lorena y mías, pero al escribirlo tengo la sensación que el relato me saldrá muy truculento, demasiado impostado. se le ven las costuras al asunto.

así que aquí es donde los necesito para que me digan si me creen lo que viene después.

viernes, abril 09, 2010

cosmopolitan

era de madrugada. estaba acostado en la cama cuando escucho que tocan a la puerta. me levanto y me pongo las pantuflas. abro la puerta. es lorena. me quedo sorprendido, pues la hacía dormida. pero no, se había escapado de la casa, bordeado el patio en puntillas hacia la casa de huéspedes donde me asignaron un cuarto en la planta baja.

ricardo weblog: qué haces aquí? —le pregunto.

lorena mira nerviosa a los lados, como si pensara que la siguen. usa un pijama infantil tipo vestidito de color rosado con figuritas de colores, debajo se le nota que no trae sostén. al cerciorarse que no hay nadie, se agacha y empieza a bajarse el calzoncito con malicia.

lorena: nada —me dice mirándome desde abajo, enredada con el calzoncito — quise asegurarme que te dormirías cansado.

me río despacio.

ricardo weblog: si tus padres se dan cuenta que has venido para acá, me hacen dormir a bala para siempre.
lorena: mis viejos están dormidazos —dice despreocupada, terminando se sacarse el calzoncito. sus ojos brillan, tiene una sonrisa traviesa—, ya dejé durmiendo a mi mami.

la agarro y la meto al cuarto. la tumbo a la cama. lorena se deja caer contenta, como una novia cansada y ebria de tanta fiesta en la noche de bodas. me ayuda a quitarme la ropa. nos besamos e introduzco mi mano entre sus piernas. la toco lentamente, casi rozándola. luego ella toma mi mano y presiona para que la toque un poco mas fuerte.

le subo la batona y la abro de piernas. empiezo a chupársela despacito y a morderla delicadamente en los bordes. la froto con los dedos y poco a poco se va lubricando. se la vuelvo a chupar. me acuerdo de un consejo que leí en la revista cosmopolitan, que a las mujeres les gusta que les introduzcan los dedos. entonces, sin dificultad, le deslizo dos dedos. se la siente calientita y muy húmeda. le chupo intensamente el clítoris mientras empiezo a frotarla desde dentro, percibiendo algo muy parecido a una pequeña alverjita. pero ella, rápidamente, me empuja con las piernas. se sienta en la cama y se baja la batona con ambas manos. tiene la cara roja, los ojos encendidos. entonces, inexplicablemente, me suelta una sonora cachetada.

ricardo weblog: qué pasa, lore? —pregunto desconcertado.
lorena: qué te crees que soy? una puta! y si yo te meto los dedos! —dice quieta, pero encolerizada.
ricardo weblog: si no te gustaba, sólo tenías que decírmelo —digo—. además, eso lo vi en la cosmopolitan y allí decía que a todas las mujeres les gustaba.
lorena: pues yo no soy una zorra de las de cosmopolitan. anda hacérselo a las putas esas a las que les preguntaron si eso les gustaba —dice encrespada, cuidándose de no gritar.

dolido, le doy la espalda y empiezo a vestirme. de rato en rato me sobo la mejilla.

lorena: ay, no. ricardo —dice apenada, abrazándome. me da un beso en la mejilla de la cachetada—. no te vayas. empecemos de nuevo, ya? —me dice al oído.
ricardo weblog: estoy súper que ofendido contigo, no tenías que pegarme —le digo.

ella me besa. me la agarra y la frota. al instante se me pone dura. ella se agacha y comienza a chupármela riquísimo. deja de hacerlo para mirarme.

lorena: te ofende esto? —pregunta sonriendo, acariciándomela.
ricardo weblog: para nada, lorenita. ya se me olvidó de qué estaba resentido.

ella se lo lleva a la boca y yo acaricio sus senos, juego con sus pezones. deslizo mis dedos sobre su espalda. aparto el cabello de su cara y la observo chupándomela. tiene los ojos cerrados, hace ruiditos. luego ella me mira. deja de hacerlo y me sonríe. nos besamos de nuevo.

ahora ella se acuesta en la cama y se toca con las piernas entreabiertas.

lorena: hazme una sopita rica —dice ansiosa—, méteme la lengüita, pero sólo la lengüita, ya?

se la chupo y le introduzco la lengua, ella me agarra el cabello y cierra un poco las piernas.

luego de un rato ya estamos haciéndolo, pero quedito, sin hacer ruido. nerviosos, como cuando lo hacíamos en urdesa, cuando sospechábamos que el odontólogo de al lado podía escucharnos. pero ahora lo hacemos con un temor diferente, que en cualquier momento aparezca mel tumbando la puerta de una patada.

una vez que terminamos, nos quedamos en la cama, desnudos, abrazados, arropados por una sábana, disfrutando del frío delicioso de la madrugada que se mete por la ventana entreabierta.

miércoles, abril 07, 2010

la fanesca

lorena y su mamá se abrazan. yo me apego a la pared sin saber hacia dónde debo echar a correr. la mamá se acerca y me saluda. estrecho su mano muy educadamente.

ricardo weblog: muy buenas tardes, señora. es un gusto verla nuevamente —digo tratando de evitar que las manos me suden.

nos saludamos con un beso en la mejilla y nos miramos de frente. la mamá de lorena se ha puesto bastante protector solar, parece que recién ha venido de la playa. ella se me queda mirando a los ojos. le sonrío infantilmente como en las tarjetas postales, pero dejo de hacerlo porque de golpe me acuerdo que tengo los dientes amarillos. la señora me sonríe con frialdad. vuelvo a sonreírle pero ésta vez sin mostrarle los dientes y ella hace un gesto casi imperceptible de rechazo.

las sigo a la mesa. encuentro sentado en la cabecera a mel. usa su infaltable sombrero y una camisa de flores desabotonada en el pecho que deja ver algunas de sus innumerables cadenas. me recuerda mucho a los narcos de las telenovelas. se pone ambas manos sobre la panza y sonríe con suficiencia hacia lorena que corre a abrazarlo.

una vez que se separan, me acerco a mel y lo saludo descuidadamente sin dejar de mirar a la mamá de lorena que todavía sigue siendo una mujer muy bella. mel pega un fuerte manotazo en la mesa que me sobresalta. entonces me doy cuenta de lo que estaba haciendo, inconscientemente estaba agachándome para besarlo en la mejilla.

muy ruborizado y confundido estrecho su mano con ambas manos. voy a sentarme a la mesa, junto a la hermanito de lorena. es idéntico a mel, pero sin bigote pues apenas tendrá unos doce años. le sonrío y el chico mira hacia otro lado.

miro anhelante a lorena para que venga a sentarse a mi lado, pero no me ve. su mamá le dice algo y luego ella la sigue a la cocina. me quedo en la mesa. chuzo los dedos.

mel: qué le pasa hombre, acaso no se siente a gusto? —me pregunta mel.
ricardo weblog: no, señor. estoy encantado de estar en su casa. es muy bonita.
mel: trabajo me costó, no? —dice preguntando al niño que juega ensimismado con su play station portátil.

silencio. mel se enrojece.

mel: te hice una pregunta —grita mal humorado—. cuántas veces te he dicho que no traigas esa cojudez a la mesa?

el chico, rápidamente, oculta el aparato bajo la mesa y mira atentamente a su padre.

mel: me costó cantidad de trabajo levantarla. con estas manos —prosigue sosteniendo las manos en su delante como un cirujano.
ricardo weblog: pues en verdad le quedó muy linda señor, felicitaciones —digo por decir algo. pero él parece no advertirlo, está ensimismado.
mel: en el terremoto del noventiocho, cuando lorenita era de éste tamaño —indica casi tocando el suelo con la mano— me acuerdo clarito cuando la tierra empezó a temblar fuertísimo —dice y empieza a sacudir la mesa. el niño, inmutable, mira a su padre—, entonces, con una mano agarré a las nenas y con la otra a mi mujer y las cargué como a sandías y las saqué corriendo de la casa y le digo, piedra por piedra vi caer mi casa, bloque a bloque, viga a viga vi desplomarse el fruto de mi trabajo —dice el hombre con la mirada perdida, alucinado—. cree que es eso justo? —pregunta haciendo aspavientos, idéntico a lorena cuando se enoja— cree que eso es justo? cuando pasa una mierda no hay dios que responda, óigame bien.
ricardo weblog: no, cómo va ser —digo asustado.
mel: cómo quedó la casa —dice mirando alrededor—, cómo quedó. hecha pedazos, pues cómo mas va a quedar. no servía para nada —se lamenta al borde las lágrimas—. después que pasó el terremoto entré a la casa y vi todo echo pedazos. las mesas, los equipos de las bombas de agua trifásica, los generadores eléctricos, las radios motorolas usaditas recién compradas. todos mis aparatos de trabajo en la mierda, hasta el contenedor de recepción de lavado de larvas estaba abollado en el patio y te digo, te digo a ti porque no hay nadie mas, que los ojos se me llenaron de lágrimas —dice moviendo copiosamente los dedos cerca de los ojos— y eso que yo no soy hombre de fácil llorar.

afligido se da viento con el sombrero, cruza los brazos sobre la mesa y súbitamente se pone a llorar.

me quedo mirando a la hermanito de lorena que aprovecha la oportunidad para sacar el play. entonces, mel se incorpora y me fulmina con la mirada, como si no me reconociera, como si fuera la primera vez en su vida que me ve. pienso que fue un error haber venido, esto me pasa por seguir a mi enamorada a todos lados.

pero en ese instante lorena sale de la cocina con unas bandejas y casi las deja caer al ver a su padre conmocionado. apurada deposita las bandejas en la mesa y grita hacia la cocina, mami, mi papi está borracho de nuevo.

lorena se acerca a mel, lo abraza y le dice cosas al oído, cosas dulces hasta tranquilizarlo como a un niño. me levanto y camino hacia lorena, le digo en voz muy baja que mejor me regreso al departamento, estoy ocasionándote problemas. ella susurra, aguántate, por fa, sólo es un momento, sólo nos quedamos a comer y nos volvemos.

ella se regresa a la cocina y vuelve con un café para su padre. aparece la mamá de lorena seguida por una mujer ya mayor y un poco flaca de expresión cansada. es la empleada domestica, carga viandas de comida, humitas y fanesca.

la señora se sienta a la mesa con un muy fingido aire aristocrático, mientras que la empleada sirve la comida puesto por puesto.

señora: y cómo así vino? —me pregunta.
ricardo weblog: vine acompañando a lorenita —le digo.
señora: ah. y qué le ha parecido todo esto?
ricardo weblog: muy interesante, ya veo que su señor esposo es una persona bastante efusiva.
señora: no me refería a eso —dice molesta—. le preguntaba que qué le ha parecido bahía.
lorena: no maltrates así a ricardo —reprende lorena a su madre—. él sólo quiere ser atento contigo. ricardo siempre es políticamente correcto, tú deberías aprender algo de eso.

el papá de lorena termina de ponerle splenda a su taza de café, lo sopla enérgicamente y se lo bebe de un sorbo. queda la taza humeante y vacía sobre la mesa. parece más relajado.

la empleada termina de sirve un tazón de fanesca y coloca varias cucharas y tenedores a su lado. mel queda sosteniendo una cuchara, parece que fuera a reclamarle, pero la empleada le da la espalda y se va.

lorena: la etiqueta y el protocolo que seguimos al servir los alimentos durante el vuelo son muy rígidos, yo tengo compañeros de trabajo en mi trabajo que —lorena se interrumpe abruptamente, pues mel quiere hacerle una aclaración.
mel: corrígete, muchacha. dónde trabajarían tus compañeros sino en el trabajo? —explica burlón con una pregunta.

lorena se queda pensativa, intuyendo el insulto.

mel: y quién eres tú? —me pregunta mel furioso.
señora: es el enamorado de lorenita —aclara apacible la señora.
mel: no te pregunté a ti —le dice a su mujer y ésta lo fulmina con la mirada—. y por dónde entraste, carajo? quién te metió a la casa? —me grita enojado.
lorena: entró conmigo —dice lorena.
mel: y para qué metes gente extraña, muchacha loca?
lorena: no es un extraño, es mi enamorado —me defiende.
mel: y cuáles son tus planes con mi hija? —me pregunta con la cara enrojecida.
ricardo weblog: quererla, respetarla y cuidarla —respondo de memoria.
mel: te la has comido, carajo? —pregunta furioso, poniéndose rápidamente en pie, empujando la silla—. te has atorado a mi hija, oye pedazo de infeliz? —protesta golpeando a la mesa.
ricardo weblog: no señor, cómo cree? —digo asustado.
señora: cállate, vuelve a sentarte —le ordena la señora y mel le hace caso—. lorenita va a llegar virgen al altar —dice mirándome con la misma autoridad con que ordenó a mel.
mel: se acabó la pendejada —ruge el hombre volviendo a ponerse en pie, ésta vez la silla cae. la empleada doméstica se regresa corriendo de la cocina a ver qué pasa, pero se queda a cierta distancia, entre asustada y curiosa—. ahorita mismo lorena me renuncia a iberia. se acabó la alcahuetería y desde mañana se me queda en bahía trabajando. se acabó el enamorado y las llegadas tarde y la cojudez y los huevos del gallo. no vas a tener enamorado hasta que cumplas la mayoría de edad.
lorena: ya soy mayor de edad, papá —dice lorena enojada.
mel: cállate muchacha, ándate hacer los deberes si no quieres que te llueva a correazos —le grita.
lorena: mami, a mi papi no se le pasa la borrachera. mejor lo metemos a alcohólicos anónimos de nuevo —lo amenaza.
mel: qué borrachera, ni qué ocho cuartos. ya mismo me renuncias a iberia y dejas de ver a esa sarta de españoles maricones con los que trabajas —grita señalándome—. estos españoles mariposones son los que están amaleándote.
ricardo weblog: en realidad, no soy español —me defiendo.
mel: peor! tota, tota —empieza a gritar. al instante aparece el chofer, un hombre gordo con cara de asustado—. sácalo a patadas a éste cabrón —le ordena.

el tipo da dos pasos y me agarra de los hombros. pero lorena lo detiene con una mirada furiosa.

lorena: no me hagas pasar vergüenza, papá —dice lorena dirigiéndose a mel.
mel: cállate muchacha, mas respeto que soy tu padre! —la amenaza sacándose el cinturón.
ricardo weblog: yo creo que mejor me voy, pero por su seguridad, me llevo a lorenita —digo mirando a la señora y trato de añadir con cortesía—. muchas gracias por su atención, señora.
mel: tú no te vas —grita mel como un loco—, yo te boto desgraciado! qué te has creído para venir a mi casa a mandar a mi hija?

mel se me abalanza encima y me agarra del cuello estrangulándome.

mel: quieres llevarte a mi nena a mi departamento para atorártela, mal parido infeliz? te voy a arrancar los huevos y te los voy a meter por la boca, bucaranista desgraciado —grita mel poseído, su sombrero rueda por el piso. yo trato de liberarme de sus manos.

lorena y su mamá se levantan horrorizadas y tratan de separarnos. yo miro aterrado a mel que sigue sin querer soltarme. finalmente tota le da un manotón a su jefe y me suelta. me agarro del cuello y trato de respirar, lorena me abraza.

la mamá de lorena agarra a su esposo y junto a la empleada se lo llevan a uno de los cuartos de la casa. tota se queda parado a nuestro lado, muy confundido, tan asustado como yo, abanicándonos con el sombrero de mel, lorena me da besos en la cara y me pide disculpas, que su papá no es así, bueno, sí es así, pero no siempre, que los perdone.

lorena: puedes irte, tota, gracias. si quieres coge el resto del feriado libre —dice lorena sin mirarlo, con pesadumbre—. sólo a mi papi se le puede ocurrir hacerte trabajar en feriado.

en ese instante aparece una chica idéntica a lorena, de cabello negro y sonrisa graciosa. es un poco más delgada y alta que su hermana. tendrá unos dieciocho años. nos mira divertida, tiene los ojos claros.

chica: que pasa? quién se murió? —pregunta.
lorena: mi papi, está borracho de nuevo.
chica: ah —dice sentándose a la mesa, restándole importancia—, otra vez. ha pasado todo el fin de semana así, celebrando la resurrección de cristo con sus amigos del club naval. es que no sabes, ayer que mi mami se lo llevó a misa, se puso a cantar mientras se daban la paz, no andaba muerto, andaba de parranda. y el cura casi lo bota a patadas cuando descubrió a mi papi queriendo darle de beber johnnie wolker al cristo crucificado porque le había escuchado que tenía sed. mi papi borrachito le decía, chupe ahí como macho, chupe ahí!

nos reímos.

chica: ah y tú quién eres? —me pregunta mientras me siento a la mesa, todavía un poco falto de aire.
lorena: es ricardo, mi enamorado. mira, ricardo, ella es mi ñaña, pamela —nos presenta.
ricardo weblog: hola —le digo sonriendo, con la cara congestionada. le extiendo la mano por encima de la mesa. la chica me mira indiferente, sin darme la mano. se voltea a ver a su hermano. entonces me doy cuenta que el niño sigue allí, ha presenciado la escena de mel imperturbable, concentrado en su juego.

chica: oye, cristian, tú estas obsesionado con ese play! —le dice la chica arranchándole el aparato.

el niño no le hace caso, saca de debajo de la mesa un game boy y se pone a jugar lo que parece ser street fighter.

chica: por ti se enojó mi papi, no? —me pregunta enojándose.
ricardo weblog: sí, bueno, mas o menos.

la chica se acerca el plato que le han dejado servido y le mete una cucharada, la prueba. se lleva la mano a boca.

chica: mierda —se queja—. está hirviendo!
señora: para eso dios te dio boca —dice la señora regresando, luce como siempre, inalterable—, sopla, así, fuuuu…
chica: ya te enteraste que mi papi se puso mal por culpa del enamorado de lore?
señora: sí, pues —dice la señora mirándome—. ojalá te regreses pronto a guayaquil porque te vas a aburrir aquí solo. mañana de mañanita nos vamos a llevar a lorenita para que tome aire en cuenca.
chica: sí, oye. no es que te bote, pero cuándo te vas? —me pregunta la chica.

miro a lorena, está pensativa e indignada. seguramente se acuerda del por qué decidió irse de la casa.

lorena: con ustedes no voy a ningún lado —dice lorena cansada—, me voy a quedar con ricardo. el lunes regreso a cubrir a vero en las operaciones del aeropuerto, porque acaba de dar a luz, tengo que cubrirla por algunos días hasta que encuentren un reemplazo. yo ya les conté todo el rollo, no se hagan. si viajo mañana es para guayaquil.
señora: dónde se hospedan, por aquí cerca? —pregunta suspicaz la señora.
ricardo weblog: sí —respondo sin dudar—, por aquí cerca.
señora: entonces, si están “por aquí cerca” —recalca con cierto desdén—. mejor pasen la noche aquí mismo.

lorena se muerde los labios. después de todo, antes de venir, ella me dijo que le gustaría pasar el resto del feriado con sus padres.

ricardo weblog: me parece bien, no veo por qué no. qué te parece a ti, lore?
lorena: fantástico! —dice entusiasmada.
señora: pero pasan la noche en cuartos separados, aquí no solapamos alcahueterías.
ricardo weblog: sí, señora.
señora: come antes que tu fanesca se enfríe y se te cuaje como gelatina.
ricardo weblog: sí, señora.

le doy una cucharada a la fanesca, es la sopa de pescado más desagradable que he probado. busco en la mesa ají y limón, no hay. no me arriesgo a pedírselo, me parece un gesto de descortesía. pues un dicho popular dice, toda comida mala, con ají y limón resbala.

respiro profundo, trato de pensar en el bambú que al viento se estira con gracia y elasticidad y que por dentro es vacío para contener todo el conocimiento del universo. me llevo una cucharada a la boca. repito cuatro veces el proceso, siento mareos. miro al plato, el nivel de la sopa permanece allí, intacto. y pienso que lo del bambú es una gran cojudez que se ha inventado paulo cohelo para vender libros de autoayuda. pero en ese instante miro a lorena, abre la hoja de una humita y le da una cucharada, se la lleva a la boca y cierra los ojos masticando despacio. se la ve preciosa comiendo. siento que verla cada día a mi lado es un regalo, un milagro, por el cual todo sacrificio es mínimo. entonces, mágicamente tienen sentido el bambú, el universo y la elasticidad.

chica: qué tal? —me pregunta la hermana de lorena saboreando su fanesca.
ricardo weblog: está riquísima!
chica: yo misma cogí la corvina y la puse a salar —dice orgullosa.

lunes, abril 05, 2010

my brithday

lorena se mete al agua con su colchoneta, mientras yo me quedo en la orilla.

en la mañana, como sólo puede ocurrir en ocasiones excepciones, una vez al año, ella me había llevado el desayuno a la cama, un pedacito de torta con una velita encima, entró a la habitación cantándome el happy birthday. ese día era mi cumpleaños número treinta.

el día anterior, aprovechando el feriado de semana santa, habíamos ido a bahía de caráquez. nos hospedábamos en el departamento que tienen sus padres en el malecón.

ricardo weblog: no le tienes miedo a que te pique una agua mala? —le pregunto al verla regresar triunfadora, mojada con su colchoneta bajo el brazo.
lorena: aquí lo único malo es tu actitud de treintañero —me dice a quemarropa.
ricardo weblog: te cargo la tabla, lore.
lorena: no, mejor así —dice sonriendo, acomodándose el sostén— mírame bien para que cuando tus nietos te pregunten, les digas que su abuela se metía mas adentro que nadie y montada en su colchoneta, corría las olas mas grandes a las que nadie se arriesgaba.

la observo correr libre y se mete al agua despreocupada, acostada bocabajo sobre su colchoneta de goma rosada con rayas negras. entonces, da brazadas al encuentro de una ola y con una habilidad poco femenina la posee, grita y desciende feliz en medio de un manto de espuma.

la saco del agua ahogada de la risa, la beso y muerdo y bebo hasta la última gota de agua salada en sus labios.

lorena: a dónde quieres que te lleve a cenar? —me pregunta luego, mientras caminamos por la playa.
ricardo weblog: al mugrerking!
lorena: en bahía no hay mugrerking —me dice riendo—, esta es una ciudad ecológica.
ricardo weblog: entonces, tú prepárame una cangremugrer.
lorena: yo ni loca me empuerco las manos con una hamburguesa grasosa —dice un poco exaltada—. toco un pedazo de tocino y se me tapan hasta las orejas, me da una trombosis. guácatela! qué asco, una muertelentahambuerguesa! —añade con una mueca de desagrado.
ricardo weblog: te aseguro que cosas peores has cogido sin tanto asco —bromeo.
lorena: claro —dice mirándome de arriba abajo—. la cosa tuya!

la empujo cariñosamente y en cada momento que nos detenemos para observar algún detalle del ocaso, nos besarnos.

regresamos al departamento y lorena me prepara una cena de cumpleaños, ensalada de camarones y calamares.

como es obvio, apenas salimos de la cocina.

sábado, marzo 27, 2010

its a boy!!!!

luego de permanecer por mucho tiempo en la sala de espera de la clínica guayaquil, nos permiten entrar a la habitación de verónica. michel ha nacido, aproximadamente, en la semana cuarenta de gestación.

verónica y lorena se miran y gritan emocionadas, una de las enfermeras que permanecen en la habitación les pide que hagan silencio. ellas no les hacen caso. lorena corre hacia verónica que permanece acostada en la cama. da pasitos cortos y ruidosos, haciendo sonar los tacos de sus sandalias. se abrazan y lloran juntas. yo me quedo a un par de metros de distancia. miro la mano de verónica que tiene un catéter insertado entre los tendones, la mueve con cierta dificultad sobre la espalda y el cabello de lorena.

a su lado, descansando sobre almohadas, permanece el niño recién nacido. redondo, rosado, con poco pelo e impersonal como todos los niños. cuando crezca irán asomando los rasgos de sus padres.

atrás, sentados en un mueble, los padres de verónica miran hacia la cama llenos de ternura. la señora alza la mirada. le hago un gesto de saludo. ella pega un respingo, talvez se sintió ofendida. le habla algo a su esposo. el señor parece ignorarla, mira al cielo como implorando perdón. él se levanta y sale de la habitación. ella lo sigue sin parar de hablar, sin darle tregua.

lorena le da un beso en la frente al niño, toma su manito con el pulgar y le dice cosas tiernas, el niño permanece indiferente.

lorena: ay, pero si se parecen igualitos —dice lorena conmovida. verónica le sonríe tiernamente.

me acerco a verónica y la tomo de la mano, no la del catéter, y le doy un beso. verónica tiene el cabello recogido con una banda de goma, usa un camisón holgado y medias de lana.

ricardo weblog: y esas polines? —le pregunto.
lorena: para el friecito, no quiero que me de gripe por culpa del aire —dice.
ricardo weblog: y cómo te sientes?

ella suspira y mira con ilusión al niño a quien lorena sigue hablándole.

verónica: te parecerá trillado, pero ha sido la experiencia más hermosa de mi vida —dice—. cuando me trajeron al bebe me quedé en ceros, admirando su belleza y cuando lloró, me puse a llorar yo también de la emoción.
ricardo weblog: lo sabía, tu vida anterior ha pasado a la historia.
verónica: le decía a mi mami que después de todo, lo mas raro de este día ha sido que no he podido tomarme mi tecito de las cinco y ella me dice, que no sólo eso, sino que salir por las noches, dormir hasta tarde los domingos y las copas en el karaoke se han detenido por un tiempo. hoy, con esta gran responsabilidad, es que empiezo a ser conciente de ello.

lorena saca la cámara de fotos y empieza a inmortalizar el momento. me pide que tome al niño y lo ponga encima de la cama. miro a verónica como pidiéndole permiso.

verónica: te lavaste las manos? —me pregunta.
ricardo weblog: antes de entrar —le digo—, lorena gastó como dos cajas de toallitas húmedas sólo en mis manos.
verónica: eso da cáncer. mejor usa óleo calcáreo —dice y toma de la mesa a su lado una botella como de shampoo de bebe y vierte algunas gotas en mis manos.

tomo cuidadosamente al niño, me tiemblan las manos. lo acomodo en la cama. lorena hace algunas fotos. el niño parece sentirse irritado y empieza a emitir ruidos. verónica, extremando precauciones, lo coge y lo coloca en su regazo. hace un gesto de dolor.

verónica: ay, la herida de guerra —dice mientras acomoda al niño en otra posición.
ricardo weblog: te hicieron la cesaria? te dolió? —le pregunto.
verónica: ajá, pero más me duele ahorita —dice bajándose el blusón y descubriendo su pecho—. parece que ya está pasando el efecto de la anestesia.

su pezón antes rosado y pequeño, ahora es oscuro y redondeado. ella lo acerca a la boca del niño y éste lo succiona muy lentamente, casi como cuando yo lo hacía con ella. desvío la mirada un poco ruborizado hacia el rostro sonriente de verónica.

verónica: ya tenemos el vínculo afectivo —me dice—, mira.

el niño ha rechazado el seno y examina atentamente, con los ojos muy abiertos, el rostro de su madre.

ricardo weblog: ya tienes leche? —pregunto.
verónica: no soy una vaquita —dice verónica sonriendo, ocultando el seno descubierto.
enfermera: la subida de la leche verdadera no se completará hasta que haya transcurrido uno o dos días —recita de memoria la enfermera, regulando el goteo del suero—. ahorita la señorita, como es madre primeriza, segrega calostro. es una sustancia que tiene los mismos nutrientes que la leche materna.
ricardo weblog: y qué medicamentos le han mandado? —pregunto a la enfermera. es una mujer mayor y avinagrada. ésta se desentiende de mi pregunta, recoge gasas en una bandeja.
verónica: nada —dice verónica—, la doctora me dijo que después del suero sólo debo descansar, vigilar mis posturas y procurar dormir al menos una siesta al día.
lorena: no te creo —dice lorena tomando al niño en brazos luego de echarse medio frasco de óleo—, voy a ponerme en contacto con esa doctora para que me recete lo mismo.

la enfermera se acerca a lorena y le quita al niño con un movimiento rápido y certero como un zarpazo. ella se queda en una pieza, mirándola enojada. pero la enfermera le da la espalda y rápidamente sale de la habitación.

lorena: qué le pasa a esta chola igualada? —se pregunta molesta.
verónica: no me lo haga llorar —dice verónica gritando al aire—. le van hacer su evaluación, se la hacen a cada instante —acota mirándonos.
ricardo weblog: ah, sí, pues —digo—. yo leí sobre eso en internet. la prueba avatar, no?
verónica: no, apgar —me corrige—. le descongestionan la naricita, le ponen sus gotitas para los ojos y su vitamina k.
lorena: pero eso pueden hacerlo aquí mismo —señala lorena sentándose a su lado en la cama.
verónica: es que también me le van a pinchar —dice verónica con tristeza—. su pediatra de cabecera le examinará la sangre para verificarle el nivel de azúcar.
lorena: aquí donde la ves —me dice lorena que había acompañado desde la mañana a verónica—, vero es más periodista que tú. antes de internarse preguntó al equipo de enfermeros todo el protocolo del parto.

verónica intenta ponerse en pie. lorena y yo la ayudamos. verónica se coloca una toalla en el vientre y se incorpora apoyada en nosotros. yo le sostengo la funda del suero y lorena la ayuda a calzarse las pantuflas.

ricardo weblog: no deberías quedarte en cama descansando? —pregunto mientras salimos de la habitación.
verónica: me dijeron que caminar favorece la recuperación de la cirugía.
lorena: hasta cuándo te quedas? —pregunta lorena.
verónica: tres días. la recuperación por cesárea es mas lenta que por alumbramiento —dice, arrastra los pies—. hicieron las llamadas? —pregunta acordándose de repente.
ricardo weblog: sí, flaca —dice lorena abrazándola por la cintura—. ya lo saben en medio mundo.
verónica: bien, debo estar preparada —dice adolorida—. mañana habrá un desfile de visitantes entrando y saliendo.
ricardo weblog: tus amigos del aeropuerto se han comprometido en traer litros de coctelitos para celebrar —le comento.
verónica: uy, qué pena —se queja—. pero no puedo beber!
ricardo weblog: no importa —le digo—, agarras una copa vacía y te damos vueltas para que te marees.

verónica se agarra el vientre y ríe poniéndose colorada.

ricardo weblog: viene aerogal? —me arriesgo a preguntar.
verónica: no —corta con una sonrisa amplia, serena—, quiero que el primer día de mi bebe transcurra tranquilo y sin complicaciones. su primer día y el resto de su infancia.

verónica nos mira atentamente, pues nos hemos quedado en silencio, sorprendidos de su cambio.

verónica: el doctor me dijo que no hiciera esfuerzo levantando cargas inútiles —bromea.

caminamos a lo largo del pasillo y cuando regresamos, encontramos a sus padres cuidando al niño. verónica toma al niño y le da de amamantar. hablamos de muchas cosas con ella y con sus padres. de los días que vendrán, de sus ganas contradictorias de volver a volar y, al mismo tiempo, renunciar a iberia y para disfrutar cada segundo con su niño. nos dice que no volverá a cerrar los ojos tranquila hasta cuando vaya a la universidad.

horas después, lorena y yo los miramos dormir. ella se acerca al niño y le da un frágil beso en la frente, sus ojos se llenan de lágrimas. la observo enternecido hasta el alma y la abrazo por la espalda. ella se voltea a mirarme, tengo la mirada clavada en el niño que sigue dormido.

lorena: no —dice adivinando mis pensamientos.
ricardo weblog: no qué? —me defiendo.
lorena: no a eso que estas pensando —dice acurrucándose en mi pecho—. qué pasaría si me dejas unos años después?
ricardo webog: eso no va a suceder.
lorena: yo quiero el porvenir planeado. no así, sería una irresponsabilidad. como decir, con el andar del carro se acomodan los zapallos.

miércoles, marzo 24, 2010

no puede ser

al día siguiente, en la tarde, verónica me llama. habla débilmente, como agripada y sólo me pide una cosa antes de colgar que vaya a su casa a las siete en punto.

muy intrigado, me siento frente a la computadora y trato de seguir escribiendo. pero no puedo concentrarme. ya me imagino que algo malo ha pasado, sino, no me habría llamado.

miro la hora, es tiempo de salir. ya es de noche y pienso que talvez volvió a discutir con aerogal, seguro. me visto y me miro al espejo, me echo el pelo hacia delante. por primera vez percibo seguridad en mis ojos. ya sé lo que tengo que hacer, le voy a decir que estoy enamorado de lorena y que ella me quiere bien.

llego a su casa a lo hora que me dijo, toco el timbre. nadie contesta. trato de mirar hacia adentro, las cortinas cerradas, las luces están apagadas, no se escucha ningún ruido, no se percibe a nadie. el corazón se me acelera, pienso emocionado que vamos a tener la reconciliación. resuelvo maliciosamente, mejor nos reconciliamos y luego, esta vez, yo corto nuestra relación.

verónica aparece en la puerta, está muy pálida. viste una camiseta blanca, calentador naranja con rayas negras y pantuflas moradas de goma, como las que usan los estudiantes de medicina. a esa le llama su ropa de halloween. pero su expresión no es festiva. tiene el cabello alborotado, los ojos rojos y el rostro demacrado. pienso lo peor, algo muy grave ha sucedido y empiezo a sospechar del por qué no hay nadie en casa. a lo mejor le pasó algo a su papá, talvez un infarto. abre la puerta y me abraza, casi tenemos la misma estura.

ricardo weblog: qué pasa, vero? —le pregunto.
verónica: ha pasado algo terrible —dice muy afligida—, vamos adentro.

ella camina lentamente, arrastrando los pies. la sigo en silencio, con el corazón encogido. nos sentamos en uno de los muebles de la sala. ella cubre su rostro con las manos y se suelta a llorar. la abrazo.

ricardo weblog: qué tienes, vero? —digo frotándole la espalda y pienso que no podré cortarla si algo le ha pasado a sus padres— cuéntame.

la tomo delicadamente del rostro. me mira a los ojos.

verónica: estoy embarazada!
ricardo weblog: qué estas diciendo?
verónica: que estoy embarazada —dice bañada en lágrimas—, estoy embaraza!
ricardo weblog: no puede ser —digo sintiendo como si de un portazo despareciera el piso bajo mis pies. todo a mi alrededor se desploma.

verónica llora en mis brazos.

*****

anotación al pié de página: con éste capítulo quedan cerrados los posts en retrospectiva. así que solicito ((si acaso alguien ha seguido todo esto, pues existe la posibilidad que esté hablando solo)) me notifiquen si hay vacíos, fallos de contexto y problemas de argumentación. ya sé que esta novela en su totalidad es un vacío de contextos argumentados. por eso quiero que me digan los errores más graves, si es que los hay. sino, podemos seguir en paz.

continuamos con nuestra programación regular.

atte. la gerencia y el equipo creativo de ricardo weblog.
gracias.

martes, marzo 23, 2010

Ya nació el bebe de verónica.
carreras

varias semanas mas tarde de lo previsto, se realizó la boda de la prima de joice. eran las tres de la madrugada y conducía de regreso a nuestras casas. joice estaba un poco mareada, había tomado dos cosmopolitan de frambuesa.

joice: y qué te pareció la boda de mi prima andreíta tan bellísima como siempre? —me pregunta seseando.

me río.

joice: qué te pasa, ami —me pregunta entrecortada, hipando—, amigo?
ricardo weblog: estas hecha la borracha —le digo.
joice: no estoy borracha, sólo me cogió la altura —dice y piensa en silencio mirando al techo del carro—, estoy en moderado coma intelectual, puedes llamarme bárbara blade!

conduzco muy rápido, arrollando las hojas de periódicos y fundas del comisariato que el viento levanta. las calles están desiertas y oscuras. casi no hay alumbrado público.

ricardo weblog: la boda estuvo muy bonita —digo—, la novia bastante guapa. ahora que lo pienso, no hay novias feas.
joice: cuándo te casas con tu peludita? ya van cuánto? —se pregunta haciendo cuentas mentales con los dedos—.dos, tres años. ya no me acuerdo. cuándo mismo dejaste a la flaquita?
ricardo weblog: hace un mes que estoy con lorena y me voy a casar con ella cuando a sus padres les caiga tan bien como a los tuyos.
joice: vas a tener que llevártela en una maleta a la boda —dice.
ricardo weblog: y tú, cuándo te pones la soga al cuello? —le pregunto.
joice: hmmm —medita arrugando los labios— no lo sé. no quiero casarme tan joven. al menos no antes de conducir tu adorado carro.
ricardo weblog: quieres conducir mi carro? ahorita?
joice: sí —dice emocionada.
ricardo weblog: déjame pensarlo, no!
joice: anda, sólo una salidita del recuerdo —dice sacudiendo mi brazo.
ricardo weblog: bueno, está bien, pero con una condición.
joice: cuál?
ricardo weblog: que no lo prendas.
joice: buuu —dice decepcionada—, y yo que me esfuerzo por conservar intacto mi cariño hacia ti y por entender tu ingratitud. ya verás, alguna vez nos tocará a la inversa.
ricardo weblog: nada que ver —la corrijo—, más bien deberías decir que soy muy cuidadoso de nuestra amistad!
joice: todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos —repite de memoria—, mateo tres dieciocho.
ricardo weblog: ya, está bien. me resigno como el borrego de judá al que le llegó su domingo de pascua —digo y añado luego de meditar un segundo—. duro de matar, cuatro punto cero.
joice: blasfemo! —protesta.

me parqueo a un costado del camino y apago el motor. joice, ágilmente, se cruza por encima de la palanca de cambios y cae sobre mis piernas. la abrazo por la cintura y percibo su calor y su perfume. se me empieza a parar e intento moverme para el lugar donde ella estaba sin que note mi erección. me enredo con su vestido blanco, como de novia, y termino sacándole un zapato. joice se queja y le devuelvo el zapato.

ricardo weblog: ya —le digo acomodándome a su lado.
joice: ya qué, si no me has dado las llaves! —dice con la mano abierta— sólo quiero guiarlo unos cuantos metros.

salgo del auto y lo empujo desde atrás, joice gira con dificultad las llantas de adelante.

joice: no, ricardo —dice asomándose por la ventana—, para para para, esto es ridículo. dame las llaves, voy a prender el carro.

dejo de empujar el carro y me acerco hacia ella, le entrego las llaves. ella mete la llave en la ranura de encendido y suena descontrolada la alarma. abre la puerta y se baja muy molesta. yo no paro de reírme.

joice: la contraseña! —exige— o quedas dos semanas suspendido sin goce de haber. ahorita mismo te voy hacer llegar tu memo respectivo!
ricardo weblog: no te doy la contraseña así me suspendas un mes entero —le digo—. ya cumplí con lo que querías, nos cambiamos de puesto, te empujé el carro y lo guiaste por casi diez metros. además te di las llaves, qué mas quieres?
joice: la contraseña! —dice apoyándose en el carro
ricardo weblog: no!
joice: conociéndote —dice mirándome a los ojos— la clave es uno, dos, tres.

palidezco, efectivamente, esa era la clave. joice se da cuenta y de un brinco se mete en el carro. bloquea el seguro central de las puertas. golpeo desde afuera la luna de la ventana y la amenazo con la crucifixión, mientras que ella ingresa frenéticamente la clave. las luces del auto destellan y la alarma silva un par de veces como signo de aprobación. ruge el motor y joice me mira desde adentro y saca la lengua. el carro sale disparado a toda velocidad con un potente chirrido de llantas y olor a caucho quemado.

corro varias cuadras atrás del carro, agitando los brazos y gritando sin aliento. finalmente se detiene mas delante, por la estación de la metrovía de la atarazana. joice se baja y me espera recargada en el carro, jugueteando con las llaves.

joice: uy, ricardo, qué pésimo físico tienes —dice al verme llegar—. así no le aguantas un round a tu lore que es farrerísima y se ve que tiene harto aguante.
ricardo weblog: cállate y dame las llaves —le digo enojado—, casi me muero de un infarto.
joice: ay, pero qué llorón eres. apuesto que mas quieres a tu carro que a tu lorena —bromea.
ricardo weblog: son dos quereres distintos.
joice: está bien, pero ya viste, queda demostrado que sí sé conducir. déjame conducir hasta mi casa —dice mientras subimos al carro.
ricardo weblog: está bien. pero no muy rápido —digo llevándome la mano al pecho—, creo que tuve cuatro pre infartos mientas corría.

pero ella parece no escucharme, tiene los ojos cerrados. reza con mucho fervor.

joice: que esta plegaria se eleve a la presencia de nuestro padre celestial y que él continúe guiando nuestro camino de fe y haga llover bendiciones en todos los ámbitos de nuestra vida.

lunes, marzo 22, 2010

la primera vez con lorena

era la víspera de mi cumpleaños. esa noche, lorena, me había invitado a salir. regresábamos a su casa faltando pocos minutos para las doce de la noche. pues al día siguiente, muy temprano, ella viajaría a cuenca.

me estaciono cerca de la puerta del enrejado. lorena me dice que si quiero mi regalo, tengo que ir a buscarlo adentro. yo le dije que encantado, porque la verdad era la primera vez que alguien me daba un regalo de cumpleaños. ella se rió, pensaba que le estaba jugando una broma.

nos bajamos del carro y la seguí al interior de su casa hasta que entramos a su cuarto. encendió la luz y cantó, happy birthday.

sobre su cama había una cajita envuelta en papel de regalo y una tarjeta pendía en una esquina. decía, para ricardo. la abro con nerviosismo, los dedos me sudan. en el interior encuentro una tarjeta escrita a mano, tu regalo soy yo. la miro sin comprender lo que quiere decirme. ella me sonríe y ladea su cabeza con cierto aire seductor. entonces comprendo claramente lo que trata de decirme.

empezamos a besarnos, en eso siento una vibración en mi pantalón. meto la mano y era lo que sospechaba, mi celular. ella toma el teléfono. me dice, creo que es para mi. lo apaga y lo coloca en la cómoda, junto a sus frasquitos de leche desmaquilladora y el serum protector de puntas.

sigo besándola y le quito con mucha dificultad la blusa, no tiene sostén. ella retrocede juguetona cubriéndose los pechos, riéndose. se apega a la cómoda y una cámara de fotos tambalea a su lado. ella la atrapa antes que se caiga y me fotografía.

le quito la cámara e intento tomarle una foto, pero ella se cubre los pechos.

ricardo weblog: déjame verlos —suplico.
lorena: no, ni loca —dice—. qué asco, capaz y quieres sacarme una foto para hacerte un pajazo aceitoso debajo de tu carro.
ricardo weblog: por favor —le pido—, no son para mi, sino para publicarlas en internet.

suelta una risotada y procurando no perder la sensualidad, se sienta sobre la cómoda. algunos frasquitos caen al piso, se cubre los pechos con los brazos y sexy se lleva el dedo a la boca como lo hacen las mujeres en las revistas. presiono el botón y la habitación se llena de un resplandor azulado.

ella me quita la cámara y le saca las pilas. me toca delicadamente en la entrepierna con el pie e inmediatamente me bajo el pantalón. pero no me quito la camisa, porque me da vergüenza mostrar mi barriga.

sin parar de besarnos, ella se baja de la cómoda y se deja tocar arrinconándose en la pared. luego, bajo a sus pechos y empiezo a succionarlos. ella me empuja con brusquedad.

lorena: ay, así no —se queja—, los tengo muy sensibles. házmelo despacito.

se lo hago despacito, tocándole circularmente los pezones con la lengua. se le ponen erectos y se los chupo, delicadamente, tratando de frotarlos en mi boca.

luego se deja caer en la cama, intento sacarle los pantalones, pero están bastante apretados. los halo con fuerza y ella se desliza algunos centímetros sobre el colchón hasta que termino sacándoselos con todo y calzoncito. la beso en las piernas, su piel es suavecita y huele como a durazno y vainilla.

la beso en el vientre y, de repente, me acuerdo que no tengo condones. se lo digo. ella me dice que no importa, que está en un día seguro. sé que los días seguros no existen, pero he perdido la capacidad de formular pensamientos a largo plazo. debido a la excitación me tiemblan las manos y las piernas. siento un vacío en el estómago y me duele, como cuando paso todo el día sin comer y a pesar que hemos encendido el aire acondicionado, me siento muy afiebrado, la cara me arde y tengo escalofríos.

la beso con pasión, con más amor del que nunca sentí por nadie, ni siquiera por verónica. lo siguiente que veo es su cuello y las pecas de sus senos. olvido que tiene los pezones sensibles y se los succiono con fuerza. me aparta y muy crispada me dice, ay, me estas haciendo doler, tonto, no estas amasando pan, trátame con cariño.

mi erección decae y lorena, ya repuesta del disgusto, me pregunta afectuosa qué pasa. le hablo al oído, como contándole un secreto, no lo sé, no me grites. pero sí lo sé, acabo de cumplir 29 años y me he quedado impotente. busco su boca y muerdo pausadamente sus labios y después le introduzco la lengua en el ombligo. ella siente cosquillas y ríe. toma mi cara con ambas manos y me besa. mientras lo hace, me lo agarra con una mano y empieza frotármelo lentamente, poco a poco empieza a crecer y ella, un poco emocionada dice, uy, ricardo, tú has sido medio zapatón, ah. nos reimos.

intento introducírselo, pero no puedo. me acomodo mejor y vuelvo a intentarlo, entra con mucha dificultad. me duele un poco y lorena se queja apretando los dientes. le pregunto, estas bien? ella asiente sutilmente, las mejillas se le ponen coloradas. y yo pienso, creo que la tengo muy grande.

ya se lo he introducido y empezamos a agitarnos. primero despacio, con ternura y luego con una cierta violencia. miro su rostro, parece que la estuviera lastimando. me dice, ay, ricardo, estás aplastándome. intento acomodarme colocándome de costado y cuado me doy cuenta, se me ha salido. entonces pienso, creo que en realidad la tengo muy pequeña.

se lo vuelvo a introducir, pero decae mi erección. lorena se sienta en la cama, parece contrariada. no sé si mi disfunción eréctil será el efecto de haber tomado durante casi toda mi adolescencia antidepresivos y ansiolíticos o serán las consecuencias de la casi adicción a las pastillas para dormir que desarrollé a partir de los veinte años o podría ser la fluoxetina de la que he abusado en las ultimas semanas. luego me convenzo, es el castigo por haberme masturbado tantas veces.

ella se levanta y me dice muy cerca del rostro, espérame un ratito. me da un beso en la nariz y la veo caminar desnuda. entonces, milagrosamente, tengo nuevamente una erección. me levanto y la arrastro a la cama, la beso en todo el cuerpo. ella se ríe y se lo hundo entre sus piernas y nos movemos torpemente.

no llevo ni un minuto cuando siento que me voy a venir. me detengo.

lorena: qué pasa? —pregunta estremecida.
ricardo weblog: siento que me voy a venir.
lorena: ah —dice mirando al techo luego de una pausa—, ya?
ricardo weblog: no, todavía no —digo y la beso en el cuello y le muerdo la oreja.
lorena: ay, despacio, no soy una empanada —dice tocándose la oreja, como comprobando que sigue allí.
ricardo weblog: ya, lore, sigamos.

empezamos a movernos con mucho ímpetu.

ricardo weblog: ay, lorenita, qué rico, qué rico —digo sorprendido que mis pensamientos rompan tan fácilmente la barrera del pudor y se conviertan en palabras.
lorena: ay —se queja excitada, tiene el rostro muy congestionado—, sigue así, sigue así. me pones bizca!

me muevo nerviosamente y ella me atenaza las caderas con las piernas y en ese momento, nuevamente se me sale. ella me la mira.

lorena: es que la tienes un poco para la izquierda —comenta.
ricardo weblog: sí —digo y se la meto de nuevo—, y yo que pensaba que era de derechas.
lorena: ven, ven —dice abrazándome fuertemente—, hazme el comunismo.

pero luego lo hacemos de otra manera. yo me acuesto boca arriba y pongo un par de almohadas bajo mi espalda y ella se coloca encima de mi. nos meneamos y la abrazo fuertemente. percibo su aliento, su perfume, su respiración acelerada. su cabello se mete por mi boca, mientras yo bebo su transpiración que es como agüita de manzanilla.

ricardo weblog: te amo, lorenita.
lorena: yo a ti mas.

pero siento que las palabras progresivamente se disuelven en el aire, que el sentido de la realidad se desvanece y me aferro a ella para que este sentimiento de abandono no me lleve. nos miramos a los ojos y me siento agradecido.

cada segundo vamos más rápido, ella se pone rígida y siento sus espasmos, la sujeto con fuerza y dejamos escapar unos gritos ahogados, algunas palabras que no logro comprender porque esta situación me supera y me abruma.

permanecemos abrazados, tratando de comprender las implicaciones futuras de lo que acabamos de hacer. sintiendo que hemos avanzado por un largo camino, sintiendo que en pocos minutos de recorrido, el trecho por delante es menor que el que hay por detrás.

se instala un silencio que me atrevo a quebrar sólo para decirle, nunca había amado tanto como esta vez. ella sonríe y la beso en la frente, luego se acurruca en pecho y yo acaricio su cabello.

pero luego, nuevamente nos arrebata esa necesidad de dejarnos llevar, de no entender algunas cosas, de cruzar otra vez por aquel acontecimiento tremendo y efímero, pero esta vez y las veces que vendrán después, sintiendo que el amor debe ser eterno, al menos el tiempo que dure.

jueves, marzo 18, 2010

hijo de boca juniors

esa noche, verónica estaba especialmente cariñosa y efusiva. parecía que el distanciamiento había pasado y nuevamente nos consolidábamos como una pareja.

llevábamos varios minutos besándonos dentro del carro, en un rincón apartado y oscuro de un parque cercano a su casa. en ese instante suena su teléfono. es un mensaje, ella lo lee. guarda su teléfono sin decir palabra y yo intento seguir besándola, pero me detiene.

verónica: ya tiene que haber empezado la película, no? —dice.
ricardo weblog: sí, vamos —digo poniendo el carro en marcha.

me detengo en el semáforo de mi colegio, el ciencia y fe. verónica me mira, pone cara graciosa juntando los ojos y nos reímos como dos adolescentes.

ricardo weblog: y quién era? —le pregunto.
verónica: quién era qué —responde confundida.
ricardo weblog: el que te mandó el mensaje.
verónica: ah —dice descuidadamente—, aerogal.

me quedo observándola, tratando de encontrar en su sonrisa enigmática algo que puedo ampliar su respuesta. los carros empiezan pitar atrás y me fijo que el semáforo ya está en verde. meto primera.

ricardo weblog: y qué quería? —pregunto.
verónica: nada, que ya que vamos al mall del sur, entremos a la fybeca y le pasemos comprando amitriplitina, pamelor, desirel, hidrocodone y xanax —dice mirando en la pantalla de su celular.
ricardo weblog: ah —exclamo disimulando calma—, y cuántas de esas se toma al día?
verónica: tres de cada una.
ricardo weblog: ya, y después él no quiere ir al chifa porque no sabe qué está comiendo.

ella se sonríe y vuelve a sonar su celular. lee atentamente el mensaje recibido, mientras yo entro al centro comercial y busco un sitio para parquear.

ricardo weblog: y ahora qué pasa? —pregunto deteniéndome cerca de las escaleras.

no responde, mira fijamente hacia el frente, como si hubiese sucedido algo que la dejara en una sola pieza. un carro pasa doblando la esquina rápidamente, haciendo chirriar ruidosamente las llantas.

me le acerco para besarla, pero ella voltea el rostro, evitándome.

ricardo weblog: qué pasa vero? —pregunto consternado.

ella se suelta a llorar, yo la brazo.

ricardo weblog: qué pasa vero, qué tienes? —le susurro al oído.
verónica: ya no te quiero —dice entrecortada por el llanto.
ricardo weblog: ay, vero —le digo confundido— creo que escuché mal, te oí decir que ya no me quieres.
verónica: sí, ricky —dice abrazándome con fuerza—, no sé bien qué me pasa. no tengo explicación. pero no me siento bien contigo, me siento vacía. no soy feliz a tu lado.
ricardo weblog: pero, y si hablamos y si tenemos comunicación?
verónica: yo prefiero hablar con una amiga que me levante el ánimo que contigo.
ricardo weblog: sabes, y si te tomas algunas antidepresivas, porque puede ser que tengas problemas de depresión. podemos ir al sicólogo, yo conozco uno.

ella niega en silencio.

ricardo weblog: en verdad no me quieres, vero?

ella asiente cerrando los ojos dolorosamente. una lágrima rueda por su mejilla.

ricardo weblog: no puede ser —digo dejando de abrazarla—, debe haber un error.

algunas personas que bajan de sus vehículos y otras que pasan con fundas de compras del supermaxi, se nos quedan mirando.

ricardo weblog: hay algo que pueda hacer por ti?
verónica: llévame a mi casa, por favor —responde en voz baja.

regresamos en silencio. de vez en cuando, al irrumpir un charco de luz, la miro secarse las lágrimas.

tocamos el timbre de su casa, la mamá abre y encuentra a su hija con el maquillaje corrido, como si hubiese llorado trágicamente. ella se nos acerca muy asustada y me mira de pies a cabeza enojada.

señora: qué le hiciste? —me pregunta encrespada.

no sé que responder.

señora: petinato —grita colérica—, acá el amigo ha hecho llorar a la niña.

inmediatamente aparece el señor muy enojado, furioso, con un martillo en la mano.

señor: oye pedazo de imperialista de mierda —vocifera y agita el martillo en el aire—, quieres que te rompa el orto? hijo de veinte vagones cargados con chuchocientas mil putas histéricas del boca juniors.

sale ladrando rabiosa la perrita pitusa.

verónica: cállense la boca —dice verónica—. no le hagan nada a ricardo, él me hizo el favor de traerme cuando le dije que me sentía mal.

me despido y ellos me quedan mirando furiosos. la perra me persigue al carro, ladrándome en los talones. me subo con dificultad y no puedo cerrar la puerta porque tiene las patas apoyadas en el marco de la puerta, ladrando frenéticamente.

verónica se acerca al carro y agarra a la perra que rápidamente se tranquiliza y se estira halagüeña para lamerle la cara.

verónica: sorry, ricky —dice mirándome, tratando de sonreír—, mis padres no pierden oportunidad para avergonzarme.
ricardo weblog: tranqui, no pasa nada —digo cerrando la puerta—. estarás bien?

ella mira a sus padres y luego se voltea a verme. me sonríe ampliamente, tiene los ojos rojos.

enciendo el motor y me pongo en movimiento. echo una mirada por el retrovisor, sus padres se meten a la casa dando pasos fatigados. ella se queda afuera, parada en medio de la noche, abrazando a la perra. el viento tibio agita levemente su cabello. se queda sola, desolada. sigo alejándome hasta que su imagen se pierde como una sombra en la oscuridad.

entonces, me detengo. estoy atrás de mi antiguo colegio, donde las parejas se quedaban hasta tarde, besándose después de clases. estoy llorando.

miércoles, marzo 17, 2010

petinato

algunos días después, verónica me escribe por un breve correo que mas o menos dice que aterriza en guayaquil mañana en la mañana, por favor no vayas recogerme, le rompería el corazón a mi papi si lo dejo plantado. en la noche nos vemos. espera mi llamada. chau.

no pude esperar que me llame y esa misma tarde me dirijo a su casa. su mamá me abre la puerta. la veo un poco adormilada, usa una bata azul de estampados esotéricos. la saludo y le pregunto por verónica.

señora: no está —dice friamente—. no salió contigo?
ricardo weblog: no —digo extrañado.
señora: ésta muchacha malcriada me mintió —se lamenta—. llámala a su teléfono.
ricardo weblog: no contesta.
señora: petinato! —dice gritando al cielo.

en ese instante un incesante martilleo se detiene y el papá de verónica se asoma desde el tercer piso.

señor: qué pasa, mujer? —pregunta de mala manera.
señora: llama a tu hija —exige.
señor: o sea, cuando hace alguna cagada es mi hija, no? pero cuando cobra el sueldo y tiene millas para viajar, ahí sí es tu hija, ah? muy sabida eres.
señora: cállate petinato que acá está —hace una pausa y me mira como si hubiese aparecido de repente— su amigo.

el señor se estira un poco más por el barandal de la terraza y lo veo, usa un gorrito gracioso como el de don ramón. me hace un gesto con la mano que podría traducirse como, andá, pelotudo, pues el señor es de ascendencia argentina. desaparece sin decir palabra y yo quisiera hacer algo similar.

señor: no contesta —dice rato después asomándose de nuevo en la terraza—, pero me acuerdo que estaba con el uniforme.

estoy pensando en despedirme de la señora e irme a mi casa a esperar que verónica me llame cuando la veo mirar beatíficamente al cielo, como si divisara una presencia angelical. rápidamente me volteo a mirar, el cielo está muy nublado, algo muy raro en guayaquil.

señora: yo siempre le he dicho a verito que así con su uniforme de iberia se ve muy formalita y elegante —empieza a decir para sí misma con las manos cruzadas sobre el pecho—, pero ella me decía que no le causaba gracia usar uniforme porque todos los días se veía igual. pero yo le decía, no te desanimes, hijita, tienes el porte de toda una española, es imposible que alguien bien situado en iberia, un español, así como yo le decía, un español bien escrito no se fije en ti.

en ese instante, repentinamente, se queda en silencio y baja la mirada, me queda viendo decepcionada.

señora: pero te conoció a ti —añade con desdén.