
En la calle se estacionó una camioneta vetusta con enormes parlantes de música en el estrecho cajón que incentivaban a la gente que en ese momento hacía las compras en el improvisado y momentáneo mercado de la floresta que se arma y desarma todos los martes de seis am a seis pm. Te avisaban te anunciaban que votes por este candidato cuyo retrato estaba en un cartel colgado a ambos lados de la camioneta y cuyo parecido era sorprendentemente al del che Guevara con el mismo bigotito que ambos le copiaron a Cantinflas y con la misma gorra con la estrellita polar y el mismo habano cubano humeante en la boca que seguramente es de los mismos que se fuma el Fidel Castro después de una partida de cartas. Vote señora, vote por este candidato para que sea el nuevo alcalde de Guayaquil para ver si así se acaba para siempre con el abuso desmedido de los robaburros (policías metropolitanos) y de la arquitectura de los puentes y los edificios que para hacerlos les quitan el pan a ustedes, los mas pendejos, los pobres.
Minutos antes del che Guevara ecuatoriano se apareció el carrito, mejor dicho, los carrazos de Álvaro Noboa presidente, presidente, Álvaro Noboa, adelante Ecuador adelante, Álvaro Novoa presidente, que promocionaban a quién lo resistiera, que vote por el mal afamado periodista Fernando Barreno para alcalde de Guayaquil y por Gloria Gallardo para Prefecta de la provincia del Guayas, no sea pendejo, no se confunda, no vote por el aniñado del Jairala sino por Barreno, adelante Ecuador adelante, vote lista siete Álvaro Noboa presidente.
Y en esas dos ocasiones yo estaba haciendo lo mismo que estuve haciendo durante toda la mañana, arreglando el desague que se descompuso, metido hasta las narices en la porquería.