
Este año lo termino buscando empleo, aquí junto a mi tengo el diario destripado, no salió nada bueno, pero no pierdo las esperanzas de encontrar un trabajo fabuloso en el cual tenga que presentarme cada quince días a cobrar mi sueldo.
No es para tanto, sólo busco un trabajo que me permita ganar lo suficiente para seguir viviendo que eso es lo que necesito para ser feliz, además para darme el lujo de comprar libros aniñados y botarlos a la basura si resultaron aburridos. No es que no tenga ambiciones, sí las tengo nomás que no se me notan por culpa de este sueño atrasado que lo vengo arrastrando desde hace varios días sin encontrar una cama dónde dejarlo tirado.
Lo que quisiera es ganar dinero haciendo lo que me gusta, escribir y tomar fotos, para luego no estarme quejado de un empleo que me causa tanto entuerto.
El martes apareció un anuncio en el que necesitaban un editor de no sé qué cosa. Con mis datos de la U, mis cursos de cumpu y de ingles mal trecho formé una hoja de vida y los anexé con una carta que parecía una declaración de amor. No encontré respuesta. Así mismo, al día siguiente necesitaban un fotógrafo en el Manantial, junto a la farmacia Fibeca donde ocurrió uno de los crímenes mas promocionados del año. No pude ir, más fue la pelea que me lleve con mi madre. Ese es otro signo inequívoco de que necesito echar el vuelo de mi hogar.
Por ahora lo único asequible que aspiro es dormir, espero lograrlo sin sentimientos de culpa que me interrumpa el sueño, y por supuesto, sin música de cholos que es la que les encanta escuchar a los cholos a todo volumen con los parlantes que prefieren comprar en lugar de la comida para sus hijos.
Una reflexión de urgencia que la plagio del blog de Angelus, no debí de haber nacido pobre.