Capítulo decimotercero: banana republicTodos los presidentes constitucionales de la República del Ecuador han sido raros, cuando no locos.
Por ejemplo, tanto me acuerdo de Abdalá Bucarán, pasaran trescientos años y lo veremos en Roma convertido en una estatua y dignificado a la categoría de santo.
Al hombre le daba por creerse Batman y que vivía en ciudad Gótica. Cuando nadie lo veía amarraba una cuerda en los candelabros históricos del palacio de gobierno y descendía a una velocidad endiablada rompiendo los bordados de los gobelinos del poder. Para los que no sepan, los gobelinos son el papel tapiz de color amarillo del salón presidencial. Pasaba zumbando por sobre las cabezas de sus ministros y el cuerpo de diplomáticos en pleno. Pero más que un super héroe parecía un enorme moscardón con alas de vampiro sideral que no lograba impresionar a nadie.
Una vez lo vimos en la televisión dando un discurso sobre la situación fiscal del país en mandarín. Por si acaso, el mandarín es el idioma de los chinos. Por un buen tiempo nadie supo de donde le había venido el segundo idioma. Hasta que la prensa lo descubrió fotografiado en la primera plana en reuniones extraoficiales con su similar del Perú y mejor amigo del mundo, Alberto Fujimori.
Por las noches hablaba con los retratos de los próceres de la patria y luego, él mismo se encargaba de guardar en las caballerizas a los caballos de la escolta presidencial. Una ocasión despertó a la mitad de la madrugada y vio que lo apuntaba a la cabeza con un rifle arcaico el cadáver insepulto del presidente García Moreno, tenía el rostro demacrado por la machetiza que recibió ciento cincuenta años antes en las gradas del palacio. Desde esa noche tuvo la costumbre de santiguarse antes de dormir.
El presidente Gustavo Noboa, luego de la misa del gallo, congregaba a los ciudadanos madrugadores con un cencerro de misa. Los cencerros son las campanillas que antiguamente usaban los curas. Una vez que tenía un buen número de jubilados y funcionarios públicos empezaba la mañana contando una ronda de cachos. Acá les decimos cachos a los chistes, no sé cómo les dirán ustedes en México. Y a los que no se reían, por decreto presidencial, ordenaba un juicio sumarial por traición a la patria.
Cuando culminó su régimen, y antes de ceder la banda presidencial al otro mandatario, tuvo que irse a esconder a la embajada de Puerto Rico. Allí permaneció casi un año el pobre, sin salir porque en las puertas estratégicas lo esperaba el ex presidente León Febres-Cordero con una docena de perros entrenados para despedazarlo. Las únicas visitas que tenía estaban prohibidas, pero los de las prensa se las arreglaban para tener sus declaraciones de cómo cocinaba la mujer del embajador y los comentarios deportivos del por qué los jugadores del Barcelona son tan brutos y los de Emelec tan borrachos. Los diálogos eran a gritos desde los balcones de los edificios de frente a la embajada.
León Febres-Cordero, el más importante líder político vivo del país y nombre de animal felino. Su régimen comprendido en el periodo del ochentaicuatro al ochentaiocho. La verdad es que entonces estaba muy chico como para acordarme, pero hasta estos días quedan los estragos de su temible política represiva que acabó con los primeros levantamientos guerrilleros en el país.
Recuerdo como si fuera ayer el día en que vino un primo de mi mamá, un tal Frías. El señor no tenía oficio conocido, ni un trabajo estable, ni nada que justificara el lujo de los vehículos aparcados en su cochera. La primera vez que lo vimos llegar por sus propios pies fue una remota tarde. Yo abrí la puerta y lo vi con la ropa sucia, con el aliento a aguardiente y con la cara de no haber dormido en muchos días. Le contó a mi mamá que había mandado a su mujer y a las hijas a Colombia y que él no había dejado el país por temor a que lo sorprendiera el escuadrón de la muerte en la frontera. Resulta que el señor con cara de político, camisas de hilo y de modales de Carreño en la mesa era el cabecilla de una célula del grupo clandestino Alfaro Vive Carajo. Mi mamá cerró la puerta cuando le contó su afán de ocultarse en la casa hasta que la requisa terminara. Creo que del miedo ella llamó a la policía. Desde esa tarde nunca lo volvimos a ver.
Capítulo decimocuarto: Y todavía falta más.Anoche me acosté a las dos de la madrugada. Desperté y vi la hora en el fono, las ocho de la mañana. Según yo había dormido un día completo y ya era el amanecer del lunes.
Quise dormir un poco más, pero no pude. Creo que se me quitó el sueño por el cargo de conciencia de tener la ropa sucia acumulada en dos semanas. Me levanté, encendí la lavadora y, después, la bomba. En el tercer mundo sólo tenemos agua por bomba de succión y cuando se va debemos arrojar por el pozo en el centro de la alcea un balde amarrado con una soga. A veces los médicos de la Onu se enojan, pero ese es otro cuento.
Aunque estoy despierto desde las ocho de la media madrugada hice unas tareas pendientes, me entretuve barriendo el cuarto para no aburrirme, y para qué, todavía tengo energías. También tengo un cartón lleno de películas, ya me las vi todas, pero talvez me ponga a verlas de nuevo. Todas todas todas.
La semana pasada me dio por prestarles a mis amigos las que yo creía las mejores películas, trataba de adivinarles el gusto. A Anita le presté el Efecto Mariposa en la aparece el chico al que le digo el Efecto Mariposa, Colateral con el Ton Cruz y Celular protagonizada por la novia de Batman. A Paola, el Eterno Resplandor de una Mente Brillante con el, éste, Jin Carry. A Juan Carlos se me olvidó llevarle La Belleza Americana en la que aparecen el Hombre Araña cuando aún era chiro y la niñita que hacía de Merlina en los Locos Addams, ahorita me acuerdo en que hay una parte en que ella se levanta la blusa y el Hombre Araña la filma con su camarita, nunca me olvidaré de eso. Y finalmente, Tamara que me pidió que le preste una porno sólida. Já, no me crean, yo siempre miento. En realidad no me pidió nada, pero de todos modos pensaba llevarle la Pasión de Jesucristo pero también lo olvidé.

Este creo que ha sido el post más extenso que he logrado escribir. Una evidencia de todo el tiempo libre que tengo. Se me ha ocurrido hacer más experimental a este sitio y no atarme a los mil quinientos caracteres regulares en cada post. Así que quedan advertidos. También quisiera sincerarme en otras cosas mas, pero ya está muy largo esto, yo mismo ya me aburrí.