estamos empacando en silencio cuando un sonido agudo casi nos mata del susto, es el timbre del teléfono de su casa. muy raras veces suena. lorena contesta.
aló, sí, hola, vero cómo estas. —me hace guiños—. bien bien y tú, ah, si, pues, flakis, ahorita mismo? ah ya, ya ya, chévere, thanks a lot. —me acerco y lorena juega con el cordón del teléfono—. ya, flakis, entonces yo le digo a ricardo. ah, no cómo crees, cómo va a estar aquí. yo lo llamo su casa, él vive en su casa, aunque creo que ya debe estar en camino. sí, pues, yo te dije que íbamos a ir. ajá, ya creo que lo oigo llegar. sí sí, ya, te pasamos recogiendo. oki, besitos.
cuelga y me mira.
lorena: verónica viene con nosotros.
el día anterior habíamos ido a visitarla a su casa, fue una visita rápida. tenía que irse para otro lado con su familia. le contamos que posiblemente íbamos a ir a la playa, que no era nada seguro, porque los dos andamos chiros. pero la llamada que hizo era para confirmar si en verdad nos íbamos. lorena le dijo que sí y acaba de autoinvitarse y se ofreció a pagar el hostal donde pasaríamos la noche. nos vamos a montañita.
llegamos a su casa. lorena se baja y rato después regresa con verónica. se la ve muy guapa con su ropa de verano, carga su maletita de lana y se sube ágilmente al carro. un rato después discutimos si debemos ir por la perimetral o por la nueve de octubre, por la nueve de octubre pero la avenida nueve de octubre, por el otro lado, por abajo, por donde ya no se llama nueve de octubre. pero eso ya no importa porque cogimos por la perimetral que está a un paso de la ciudadela nueve de octubre que nada tiene que ver con la avenida nueve de octubre.
unas horas después y luego de mucha confusión, llegamos a montañita. verónica me guía a un hostalito. lo reconozco al instante, es el mismo al que venimos a principio de año.
en recepción solicito dos cuartos. me dicen que el único que está disponible es el que verónica apartó previamente, hay dos camas, pero no tiene baño. verónica insiste en pagar y la dejo porque no hacerlo sería una falta de cortesía.
entramos al cuarto y nos tumbamos rendidos del cansancio y le deshidratación en la cama más grande y nos quedamos dormidos al instante colgando los pies por fuera, nos hemos acostado a lo ancho y no a lo largo. una hora después me despierto. lorena y verónica siguen dormidas y vuelvo a recepción a preguntar por un cuarto libre con baño, me dicen que no hay.
nos duchamos los tres en un baño semi-público que de cierta manera guarda la mas elemental privacidad y salimos del hostal a dar una vuelta.
vemos a los fumones, los gringos, a los surfistas y a los cholos que son fumones porque aspiran a surfistas y les gusta sentirse gringos. miro a mi alrededor y me siento tan ajeno y diferente, montañita es mi antónimo. pero lorena y verónica se ven contentas y trato de sonreír. voy caminando en medio de ellas.
lorena: el sábado de madrugada conocí a la mamá de ricardo.
verónica: en serio?? cómo fue?
lorena: es una señora igualita a ricardo, ponle peluca y vestido a ricardo y queda como su mamá.
nos reimos.
verónica: y cómo así la conociste?
lorena: este, se me quedaron las llaves adentro del carro y tuvimos que ir a su casa a ver las copias.
verónica: y qué te dijo?
lorena: estaba bravísima, es que llegamos de madrugada a despertarla, porque la típica, ricardo no tiene llaves de su casa, y si yo no hubiera estado allí para defenderlo, la mamá lo metía a correazos en la cama, pero luego le expliqué lo que pasó y se quedó contenta, después hasta quiso invitarme a pasar y tomar colada morada.
risas.
verónica: qué diferencia de la mamá de aerogal, es una señora bien viejita, serrana, en bogotá todos son serranos y cada vez que llegaba quería invitarme una arepa con veneno. yo le caía pésimo!
vienen caminando en dirección contraria un grupo de gringuitas voluptuosas usando tangas diminutas y trencitas playeras. las miro de reojo por un instante. siento un codazo en barriga.
lorena: cuidadito, ricardo, qué les andas viendo los jamones a esas gringas gordas indecentes cara de locas.
verónica: eso es amiguis, dale duro. que aprenda quien manda!
llegamos a la playa, el lugar está lleno, el mar es correntoso y no me provoca meterme al agua. de todos modos las sigo y chapoteamos cerca de la orilla, porque todavía no sé nadar. verónica está muy contenta. riendo dice, qué chévere que me hayan traído!
salimos del agua y caminamos sin rumbo por la playa, siento que me pica todo el cuerpo. llegamos a un comedor que está repleto de gente. nos acercamos a la barra y verónica le pregunta a un mesero por el baño, éste le indica con el dedo. nos dice, sorry, pero tengo que ir a achicar. y yo, qué?? y lorena, esta diciéndote que va hacer pis. y yo, ah!
nos quedamos solos. entonces aprovecho para abrazarla por la cintura y recargo mi cabeza en su hombro, siento el olor del bronceador y debajo, el olor de su piel. lorena pica una bandejita de maníes. observo del otro lado de la barra a una chica que abraza a un chico que toma indiferente una cerveza. la chica tiene un traje de baño azul y su piel es blanquísima, su cabello es negro y alisado. nuestras miradas se cruzan por unos segundos. luego la chica le da un beso en la mejilla a su novio, él ni se da por enterado, habla distraído con un amigo. sin dejar de abrazarla, observo a lorena, y tampoco se da por enterada, sigue comiendo sus pistaches. vuelvo a mirar a la chica que parece aferrada al novio. entonces caigo en cuenta, tengo una revelación, con lorena me comporto como si yo fuera una chica enamorada. dejo de abrazarla, la tomo del la barbilla y le doy un beso que me sabe a maní. apego mi frente a la suya. ella me sonríe.
lorena: qué pasa?
ricardo weblog: no soy tu chica!
lorena se ríe y me dice, uy, ricardo, cuidado te me andas cambiando de gustos. vuelvo a abrazarla. miro al frente, la chica ya no está.
veronica llega con una expresión horrorizada.
verónica: fíjense en las demás mesas! qué ven?
tratamos de mirar alrededor, pero no podemos, hay demasiadas moscas produciendo sombra. entonces nosotros también nos horrorizamos y salimos corriendo.
llegamos a un lugar apartado de la playa donde no hay muchas personas. lorena y verónica tienen sus toallas en la arena y me piden que les ponga más bloqueador. se lo pongo primero a verónica en la espalda. lorena espía mis movimientos. luego se lo pongo a lorena y quisiera demorarme, pero verónica me mira con atención. debía sentirme excitado, pero me siento nervioso. me pongo bloqueador yo solo porque ninguna quiere. verónica se acuesta boca arriba, usa un traje de baño recatado con brasier de florecitas y en lugar de tanga una usa especie de boxer, la barriga blanquísima cada día le crece más. mira para el cielo y dice.
verónica: me parece mentira, pero cómo extraño volar!
lorena se acomoda sus gafas con filtro uv que compró en new york, se la ve guapísima. está usando un traje negro de dos piezas y una pañoleta en la cintura que le queda como falda pero que se ha quitado para tomar sol.
lorena: yo no.
verónica: qué nostalgia siento. me parece que han pasado años de la última vez que di instrucciones de vuelo.
ricardo weblog: y cómo es??
verónica: las instrucciones, nunca te lo ha contado lore?
lorena se sienta y nos mira.
ricardo weblog: sí, pero muy así a breves rasgos.
verónica: ya, yo te las indico.
se pone en pie.
verónica: hay una grabación que narra las instrucciones en inglés y español, nosotras sólo tenemos que hacer mímicas. lore, narra tú y yo las hago. ricardo, tú has de cuenta que estoy usando el uniforme azul.
lorena empieza a hablar en inglés y luego en español, explica acerca de las salidas de emergencia, cuatro en total distribuidas a lo largo de la nave. verónica extiende los brazos los junta hacia delante y sonríe, los separa en movimientos rítmicos y señala uniendo los dedos, luego se pone de costado y repite el proceso. lo hace con mucha destreza, me recuerda a britney en el video que hace de azafata. lorena habla acerca del chaleco salvavidas, del modo en que se lo infla con una válvula manualmente por si se ha averiado el automático. verónica pone su mano cerca de la boca, hace como si soplara y mira graciosa para arriba. luego del modo de colocarse el cinturón de seguridad y verónica sostiene un cinturón invisible y hace como si levantara y bajara la solapa de seguridad, después muestra una imaginaria hoja por ambos lados. se despide agradeciendo e indicando que las luces se apagarán durante el despegue.
se sienta a mi lado.
ricardo weblog: qué tripulante tan guapa! me sentí como si estuviera a punto de despegar.
verónica se sonríe, me pregunta.
verónica: y cuando viajas por iberia?
ricardo weblog: cuando me contraten.
verónica: eso no va a pasar.
ricardo weblog: qué asientos me recomiendas para cuando viaje por iberia?
verónica se queda pensando.
verónica: nunca me han hecho esa pregunta, pero lo que sí sé es que es en la cola donde más se siente cuando hay turbulencia.
ricardo weblog: sólo a ti te toca dar las instrucciones?
verónica: no, a lore y a otro chico también, nos distribuimos a lo largo de la nave.
ricardo weblog: cómo será ver a lorena haciéndolo?
verónica: la única vez que yo veo seria a lorena es cuando da las instrucciones, oye, amiguis, por qué tú no le pones onda?
lorena: porque nadie le para bola a las instrucciones y si lo hacen es para burlarse. —habla como española—, joer, mirad a esa tía, se la estáis mamando, guarra? púchica, yo me aguanto la caña, pero después me desquito. luego con esa excusa se me acercan al camarín a preguntarme porque no entendieron nada.
ricardo weblog: tienen un camarín??
verónica: sí, allí descansamos, es estrechísimo, parece. cómo decía miguel??
lorena: que parecía sarcófago de egipcio!
nos reímos.
verónica: sí, pues, es estrechísimo, casi te toca dormir de pie y como quedas rendida igual te duermes, a veces una sobre otra. allí tú ves unas escenas de lo más lésbicas!
lorena: no le digas, porque después va a querer que se lo mostremos.
ricardo weblog: claro, ya me imagino, trece horas metido dentro del avión debe ser mortal, a eso hay que sumarle la parada en quito cuando vienen de madrid.
verónica: sí, pero es divertido. cuando el avión parte tú ves al personal de tierra que se despide así con la manito, chau chau, como los teletubis. yo les respondía desde el avión, pero ahora estoy del otro lado y me toca despedir con ellos.
ricardo weblog: ah y qué pasa con los pasajeros que no le pararon bola a las instrucciones??
verónica: igual tienen su folleto que es recontra que explícito, hay que ser retardado mental para no entenderlo.
lorena: pero aún así hay algunos que se pasan y vienen a buscarme al camarín, es que justo me buscan a mi, yo tengo el dulce.
me río porque me acuerdo de otro dulce. lorena me da un manotón divertida.
verónica: allí donde la ves, lore es bravísima.
lorena: sí, pues, a veces estoy medio dormidita y siento, tum tum, que me tocan la puerta como si quisieran entrar al baño y justo es un tipo gordo y viejo con cara de depravado que me dice que le explique las indicaciones a solas.
ricardo weblog: y qué le dices?
lorena: le doy una copia del folleto de seguridad y le digo que no puso atención a propósito, para andar hecho el baboso y que regrese al asiento antes que le abra un expediente.
verónica salta sobre lorena y le hace cosquillas. ella se defiende riendo.
verónica: uno de estos días lore va a provocar un accidente!
volvemos a chapotear en el agua y ellas me echan agua a la cara, jugamos inocentemente hasta que sentimos hambre. regresamos al pueblo en busca de un restaurante, encontramos un lugar decente que tiene sillas y mesas en la acera, se llama mono mono o mono loco o mono monky. hay ruido de risas y música. verónica pide un sushi mono loco, y lorena una ensalada mono monky, yo pido lo mismo que lorena.
detesto que a los costeños nos digan monos y detesto aun más que alguien se sienta orgulloso del insulto y le haya bautizado con ese nombre al restaurante. sólo lo pienso, no lo digo, porque son pensamientos privados.
lorena se levanta y nos dice que también tiene que achicar. me quedo a solas con verónica.
ricardo weblog: te diviertes??
verónica: sí, chévere, qué bueno es estar juntos de nuevo, como en el principio. te acuerdas cuando vinimos por primera vez??
ricardo weblog: claro, me acuerdo que venimos con el enamorado de lorena.
verónica: cómo ha pasado el tiempo, ahora tú estas del otro lado de la mesa ocupando su lugar.
ricardo weblog: sí, pues.
verónica: te acuerdas de esa noche? lore y el enamorado casi no nos dejaron dormir.
claro que me acuerdo, ese pensamiento se me ha metido desde que llegamos al hostal. esa noche lorena y el novio estaban haciendo cositas, no precisamente recitándose poemas de amor al oído. los escuchábamos claramente en el otro cuarto, verónica y yo nos reíamos, pero ahora ese recuerdo me causa poca gracia.
aparece la ansiedad y empiezo a sentir nauseas. se me quita el hambre.
ricardo weblog: me acuerdo un poquito.
verónica: qué dulce, en esa época, tú y yo que teníamos más tiempo que lore y el pelado, éramos noviecitos de abrazos y agarraditas de la mano.
en realidad ya éramos noviecitos de más de agarraditas de la mano. ya lo habíamos hecho una sola vez, a finales de septiembre.
ricardo weblog: sí, pero ahorita son otras las circunstancias, no? puedo preguntarte una cosa?
verónica: claro.
ricardo weblog: por qué le dijiste a lorena lo de la vez pasada, que fui a recogerte a tu trabajo?
verónica: estás, loco, si mas bien yo pensaba que tú se lo habías dicho!
ricardo weblog: segura que no fuiste tú, quién se lo pudo haber dicho?
verónica se queda pensando.
verónica: cuando fuiste a recogerme le dijiste jorge que saliera, verdad??
ricardo weblog: quién es jorge??
verónica: el guardia!
claro, yo estaba en doble fila y como no podía bajarme, le dije al guardia que le dijera a verónica que la estaba esperando.
ricardo weblog: sí, le pedí que te llamara.
verónica: ya, entonces el sapo fue él!
ricardo weblog: le comentaste del beso?
verónica: no, eso nunca!
lorena aparece y se sienta junto a verónica. la miro y me acuerdo con dolorosa nitidez de aquella noche que pasó con su novio. la veo comer y tengo ganas de levantarme, golpear la mesa y reclamarle. lorena me observa y dice, qué pasa no has tocado tu plato, estas bien? y yo, tratando de disimular tranquilidad, se me ha quitado en hambre, creo que me voy a enfermar. y lorena, ah, si te sientes mal dímelo, yo conozco un doctor por aquí.
sigue comiendo su ensalada de vegetales y pica el sushi del plato de verónica. pedimos un par de jugos adicionales. no pruebo bocado en el resto de la noche y me río forzadamente. lorena ya se imagina que algo me pasa.